martes, 8 de febrero de 2011

Mítica

Confusamente, el viejo lagarto cocodrilo nada en la eternidad. El lavabo está sucio, como la cucaracha que se limpia los dientes en mi cepillo. No tendré asco de las murmuraciones de los pájaros. No tendré miedo a la supuración del cielo. La sangre está caliente. La sangre fluye de una pared a otra de mi aliento. Extrañamente percibo la luna bajo tu calzón de lana, muchacha rubia o muñeca de trapo. Te dije que todo es látex… látex, la doncella primorosa. Doyme cuenta que el verde es un color horrible, sobre todo, cuando gotea de un crepúsculo. Te mordí el labio –dijo el viejo cocodrilo cordero –, cuánta falta hace la delicia, cuánta…

de Corriente subterránea (2004-2010)

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