miércoles, 30 de julio de 2014

Poema I


I
Todo lo que escriba tendrá aroma a sepulcro,
a espejo báltico,
a murmuración y muchedumbre.
La vida es esto que llamo vida.
El fuego es aquello que escapa a la altura.
Los sepulcros son los retratos del amor abandonado.
Los espejos bálticos son los rostros del arlequín.
Lo que escriba será relámpago y caída al vacío.

Todo olvido es solo otra forma de conocer.
Los parques,
los teatros,
los edificios,
la ciudad que se desangra,
son parte de esta locura que llamo amor.
Esta locura, que salta demoníaca, 
sobre un ejército de arcángeles,
de bestias,
de gusanos gigantes.

Todo lo que escriba es la herida del resplandor,
una herida profunda y sagrada,
que busca y no encuentra,
y al encontrar olvida.
Todo esto ocurre,
dentro de la vida,
porque la vida es esto
que llamo amor,
aunque el amor esté vacío.

 De Grado Cero (2013, inédito)

lunes, 26 de mayo de 2014

Del Taller Literario del Café Cultural "Francisco Zúñiga Díaz"


El Taller Literario del Café Cultural "Francisco Zúñiga Díaz" fue fundado en 1976 y cerró sus puertas en 1996, con la muerte de Chico Zúñiga. De él salieron escritores de prestigio, con libros publicados. Algunos alumnos han ganado premios nacionales e internacionales (Joven Creación, en cuento, de la Asociación Nacional de Educadores, de la UNICEF, etc.) Comprende todas las áreas de la literatura, aunque se especializa en cuento y poesía. En la actualidad (1994) tiene una membresía de 21 compañeros activos. Las edades fluctúan entre 73 y 17 años. No existen problemas "generacionales": todos sus componentes se llevan muy bien. Publica la revista Semblanza, los desplegables Frondas, y tiene para este año (1994) la publicación de dos antologías (una de poesía y otra de cuento) Ha iniciado la publicación de "libritos" bajo el sello Ediciones del Café: próximo poemario: El laberinti del séptimo círculo, por Delia Mac Donald. Cuenta con la ayuda del Instituto Nacional de Seguros pero, sobre todo, con el trabajo activo (artesanal) de un sector muy grande de sus componentes. Su fundador fue Francisco Zúñiga Díaz, escritor destacado de Costa Rica. En homenaje a su figura se bautizó en 1989 con su nombre al Café Cultural. El Taller Literario tiene - en el curso de 18 años - varias publicaciones: Juego de cuentos, Convivio de Poesía, Semblanza, Frondas, etc. El taller tuvo dos etapas, la segunda se inició en 1987 y terminó en 1996.



sábado, 17 de mayo de 2014

A veinte años de la Biblioteca del Café

En 1994, junto con Francisco "Chico" Zúñiga Díaz, con su ayuda, comencé mi primera aventura editorial: "BIBLIOTECA DEL CAFÉ". Publicamos varios libros hasta 1995, durante ese año me retiré del taller literario del Café Cultural "Francisco Zúñiga Díaz", después dos compañeros más publicaron sus primeros libros. Con la muerte del Maestro, el proyecto del Café Cultural quedó a la deriva, quienes se apropiaron de su nombre lo hicieron en beneficio propio. Aquí están las portadas de esos primeros libros, un homenaje al cuentista y al Maestro.









viernes, 16 de mayo de 2014

FÁBULAS DE UN POETA QUE LEE EN UN TEATRO VACÍO ESPERANDO QUE LOS LECTORES NAZCAN DEL POLVO DE LAS BUTACAS (2014)
Un poemario que muy pocos leerán, pero aquellos que lo lean, se darán cuenta de que no todo estaba perdido.
CORRIENTE SUBTERRÁNEA, publicado en el 2012 representa mi regreso a las lides literarias, un campo de batalla, donde el silencio es la mejor forma de olvidar.

viernes, 2 de mayo de 2014

Para el Centenario de Alfonso Ulloa Zamora

El 22 de noviembre de 2014 se celebra el centenario del nacimiento de Alfonso Ulloa Zamora. Pero no habrá nuevas publicaciones de sus libros, ni rigurosos estudios críticos, ni actividades conmemorativas en su ciudad natal. Pasará como otro día del año sin pena ni gloria. Y así sucederá con cada uno de los poetas costarricenses que escribieron, escriben y escribirán en un futuro no muy lejano. ¿Por qué sucederá esto en un país que se precia de su educación? ¿Por qué ocurre esto en un país con cinco universidades públicas y cientos de privadas? ¿Por qué pasa esto en un país con un boyante Ministerio de Cultura? ¿Por qué sucede en un país donde encontramos poetas hasta debajo de las piedras? Sinceramente no lo sé. ¿Será que toda la poesía del siglo XX quedó superada?. ¿Será acaso que preferimos seguir inmersos en ese colonialismo intelectual de que hacemos gala, como si descubriéramos a cada instante el agua tibia? 
La poesía de Alfonso Ulloa Zamora es una poesía tierna, sencilla, amorosa, enclavada en una Costa Rica de la que ya no tenemos memoria. Sirva pues este articulillo como un sentido homenaje.
 Alfonso Ulloa Zamora nació en San José el día 22 de noviembre del año 1914 y murió el día 16 de julio del año 2000 en el cantón Central de Heredia. Se le conoce más como poeta. Realizó la secundaria en el colegio nocturno Omar Dengo y la universitaria en la Escuela de Filosofía y Letras de la Universidad de Costa Rica. Trabajó como profesor en la secundaria y también realizó estudios en España. En prosa escribió un librito de recuerdos que algunos consideraron como novela y la historia del Teatro Nacional, llamado El Teatro Nacional: apuntes para la biografía de un Coliseo: 1972, así como un Panorama de la literatura costarricense: 1900-1958. Murió el día 16 de Julio del año 2000. Público la novela corta La espada de madera (1955) y los poemarios: Alto sentir, persistencia en ti y otros poemas (1953) Lograd conmigo el canto (1954) Suma de claridades y los sonetos del beso (1955) Ameliris (1966) 10 canciones y tres odas para un hermoso pasado (1981) Cantera permitida: antología personal (1982) 
¡QUÉ SOLEDAD!
¡Qué soledad!
Hacia el este Barranca
enciende diminutas fogatas hogareñas.
Al sur el mar.
Al norte los manglares.

¡Orillando el estero camino
claridades!

El puerto contra la arena,
sueña bajo el peso del aire,
con la noche de América
en su cielo.

¡Qué soledad!
¡Qué luces!
¡Qué bahía!
¡Qué trópico silencio!
de Poemas de adolescencia

A LA DISTANCIA
Me pregunto
cómo serás ahora a la distancia,
sin que te vean mis ojos.
Sin encontrarte a orillas de mi celo,
constante y requerida.

Si tendrás aún ceñidas a tu cuerpo
las raíces de mi ansia, su ternura
a rescoldos siquiera.

Si al entreabrir, los labios,
la lejana costumbre de los míos 
no te hiere.

La voz. Tu voz,
qué hace con mi nombre.
Cómo lo forma, vierte o no lo dice.

Cómo existes y piensas,
desasida de aquel ayer tan nuestro,
tan exaltado siempre.

Me pregunto
cómo vives mi ausencia,
y cómo vivo sin estar con mi fuerza
entre tus límites.
           de Alto sentir

No te encontré, mujer, un día cualquiera,
ni fue tu beso la ocasión de un día,
pues detrás de la luna te sabía
germinada en tu propia primavera.

No fue a rayo ni a espada aquella espera
para adentrarme en ti como quería.
No fue a espada ni a rayo la osadía
que me llevó a la fuente de tu era.

Imantada en albor y estremecida,
al norte fuiste de mi sangre en celo
hacia una latitud desconocida,

donde un cielo se ahogaba en el desvelo
y el beso terminaba siendo herida
indefinible, sin color ni anhelo.
                  de Suma de Claridades y los sonetos del beso

Éramos dos entonces
Éramos dos entonces, pero tú eras
ya un palpitar de pétalo y ternura.
Una esperada y tibia arquitectura
como la de la luz sobre las eras.

Éramos dos angustias camineras,
a veces caminando en piedra dura.
Mas tú, milagro en vilo, ya hermosura,
nos avisabas muchas primaveras.

Cual invisible duende tú ya estabas
palpitando como un presentimiento
en el callado lar de nuestro abrigo,

como están los diamantes entre lavas,
el poema en la raíz del pensamiento.
Y el cotidiano pan en nuestro trigo.
               de Ameliris

CANCIÓN
La ciudad era entonces muy de todos,
con limpias avenidas arboladas.
El color indeleble del canario
se bamboleaba lento en los tranvías.

Cantos amaderados de carretas,
aromas tibios de café y de panes,
sumándose a la brisa y al rocío
compartían con el sol las madrugadas.

Seguíamos partidarios de Sandokán
pero para alardear cigarro y noche
en las mesas de mármol de "La Eureka",
leíamos los pingüinos de Anatole.

Repartía don Joaquín su Repertorio.
La libertad jugaba en La Sabana.
Valentino bailaba en el Moderno
los tangos que Repetto le decía.

Con el reloj a la mano en las iglesias,
con cerros altos a la vista siempre,
ilesamente transitaba el tiempo.
Lo cuidaban don Cleto o don Ricardo.
          de 10 CANCIONES Y 3 ODAS PARA UN HERMOSO PASADO

viernes, 28 de febrero de 2014

Poesía y religión

La poesía es la nueva religión para aquellos que ya no creen en verdad alguna, sustituye la verdad empírica, la verdad teología, la verdad filosófica. Cuando no hay nada en que creer, se puede creer en aquello que está en los límites de la sociedad. La poesía es el género cenicienta, mendigo, el espacio contiguo y vacío, que recoge a aquellos que necesitan una verdad, aunque sea relativa. Pero las verdades no son relativas, si se convierten en el modus vivendi de cientos de personas, de miles de personas. Los poetas son los nuevos sacerdotes, los nuevos fieles, los nuevos inquisidores, los nuevos fanáticos.
En ningún otro género literario, la furia de los inquisidores es tan patente. Entre los contemporáneos y los coetáneos se producen luchas fratricidas, con un odio que sorprendería a cualquier cristiano, musulmán o judío. Cada grupo defiende su verdad, como si la verdad fuera una y única. Nadie escapa de está ley ineludible. Las máscaras reemplazan a los rostros, los rostros a las palabras. El silencio es la mejor manera de eludir la existencia del otro. El silencio es la prueba fehaciente de un odio milenario, de una expulsión de ese centro aglutinador de verdades temporales. Prueba de ello es que los poetas costarricenses no conocen las obras de otros poetas costarricenses.
Los poetas callan, y en su silencio, demuestran su desprecio por la obra del otro, incapaces de mostrar tolerancia por el otro. Ríen con una risa demoníaca, con una risa angelical. La risa del poeta es su silencio, muestra su ignorancia, ignorar es la mejor manera de olvidar, pero el olvido castiga con la misma moneda, y muchos, la mayoría, caerán al olvido al que condenan a los otros. No importa cuántos premios reciban en vida, no pertenecen al pueblo, porque el pueblo los ignora. Pertenecen a sus grupos, sus peñas, sus círculos sus universidades. Fuera no existen, aunque quieran existir.
La poesía se lee como una escritura sagrada, como una verdad trascendente y contingente, eterna y efímera. ¿Cuántos poetas no hacen gala de sus lecturas? Sus dioses son otros poetas, sus ángeles, sus demonios. Las palabras les dictan una forma y un tono único. No existe nada fuera sus lecturas. Su amor y su apasionamiento por autores, épocas, corrientes, les da un poder divino para juzgar aquello que no se encuentre en acuerdo con sus ideas, pensamientos y pensamientos. Una escritura sagrada sirve para despreciar a los impíos, a los herejes, los paganos.
Los poetas, que no pertenecen a alguna universidad o entidad estatal, son olvidados, aunque su obra deslumbre al lector que no busca verdades, sino poesía. El lector inverosímil se deleita en leerlo todo y escribir sobre el otro, en imponer su voz sobre ese silencio que cae como una cuchilla que descabeza a quien quiera huir de la jauría. Entre menos fanático sea poeta, entre menos inquisidor, entre menos sacerdote sea, es más capaz de utilizar su inteligencia como un bien divino, y no un bien de sectas enloquecidas por la verdad absoluta.