domingo, 6 de junio de 2010

El culturalismo: Alexander Obando, Esteban Ureña y Mauricio Molina

Alexander Obando (1958) Poeta, narrador, compilador y ensayista. Perteneció al Taller Literario Eunice Odio que público la antología titulada Instrucciones para salir del cementerio marino. En 1991 obtuvo el primer lugar de poesía en el Certamen Centroamericano de Literatura Joven, auspiciado por el Instituto Cultural costarricense-salvadoreño y el CSUCA, con el libro Hotel de puertas amarillas, el cual nunca fue editado. Ha publicado dos novelas (parte de una trilogía) El más violento paraíso (2001) y Canciones para la muerte de los niños (2007), su obra poética ha sido recogida en el volumen Ángeles para suicidas (2009)

Mauricio Molina Delgado (1967) Profesor e investigador de la Universidad de Costa Rica. Ganó el premio Sor Juana Inés de la Cruz (1998) con el libro Abominable libro de la nieve (1999) El premio de la Editorial Costa Rica 2005, con el libro Abrir las puertas del mar (2005) Publica Maremonstrum (2000) Recoge su obra inédita y editada en el libro las cenizas de orfeo (2006)

Esteban Ureña Salazar (1971) Estudios en Filología Española y Literatura Latinoamericana; UCR. Miembro del Taller de Literatura Activa Eunice Odio (1989-1993) y de la iniciativa de escritores jóvenes Octubre Alfil 4 (1994) Publicaciones de poemas en Antología de la poesía erótica costarricense (2003) Revista Nacional de Cultura (2003) Instrucciones para salir del cementerio marino (1995) Caminos (Revista de la Asociación de Escritores Jóvenes de Barcelona (1995) Libros publicados: Bestiario de amor (2004)

La multiplicidad de propuestas estéticas que se desarrollan alrededor del mundo en el siglo XX tienen sus huellas o ecos en la producción lírica costarricense. A pesar de esta multitud de expresiones y a pesar de un reduccionismo meditado y de un afán pedagógico desmedido, se pueden describir las tendencias que forman el panorama poético de la última poesía costarricense, situando como polos opuestos y contradictorios el trascendentalismo y el exteriorismo: dualidad irreductible, pensamiento paternal, antropocéntrico, logocéntrico, machista, degradado, pero insoslayable. Entre uno y otro, vanguardismo, antipoesía, neobarroco, realismo, culturalismo, negrismo, popularismo, minimalismo, hiperrealismo, intimismo como piezas de una inmenso continente literario.
El origen del culturalismo se ubica históricamente en la generación del mayo francés o de 1968. Estos poetas encarnan la ruptura con los postulados estéticos del realismo, propugnan la autonomía del arte, reclaman el valor absoluto de la poesía por sí misma, consideran al poema como un objeto independiente y autosuficiente. Es una generación formada desde los supuestos de los mass media: radio, televisión, cine, prensa, tebeos y otros medios de comunicación de masas. Esta poesía presupone un creación constante de mitos que incluye tanto a políticos como artistas de cine, a deportistas o a figuras del mundo artístico e intelectual. A la repulsa del realismo y la reivindicación de una formación cultural esencialmente dominada por los media, se añade la pérdida de fe en la razón racionalista. Todos estos factores encuentran cabida en una poesía en la que el collage, la escritura automática, las técnicas elípticas, la sincopación, y otros recursos irracionalistas, literaturizan temas extraliterarios, incorporan elementos artificiosos y exóticos, y hacen literatura sobre literatura. Una de las características de la producción de estos lectores de T.S. Elliot, Ezra Pound, Jorge Luis Borges, Octavio Paz, Yeats, Baudelaire, Rimbaud, Saint-John Perse, los surrealistas, Céline, Aleixandre, Cernuda, entre otros es el hermetismo. Los signos -máscaras de la existencia, precisiones musicales, cinematográficas y literarias- se han hecho para que solo unos pocos iniciados, tal vez uno o ninguno, puedan alcanzar el significado total del texto. La creación poética en un proceso de mistificación se manifiesta en una doble vertiente: la cultura de los mass media y el mundo grecolatino (Jongh Rossel, 1982: 12-17)
El culturalismo costarricense no surge como una reacción a la poesía realista (Jorge Debravo, Marco Aguilar, Arturo Montero Vega) sino al trascendentalismo, corriente dominante del espacio literario, cuyos representantes mayores (Laurano Albán, Julieta Dobles, Ronald Bonilla, Carlos Francisco Monge) publican el Manifiesto Trascendentalista (1977) texto paradigmático y a la vez programático que resume la prospuestas del Círculo de Escritores Costarricenses. En un texto paradójico Instrucciones para salir del cementerio marino. Antología del Taller de Literatura Activa Eunice Odio (1995) Los firmantes proponen sin proponer una alternativa al transcendentalismo, a una poesía construida sobre las más estrictas normas poéticas. Entre el manifiesto y el antimanifiesto existe la necesidad de lograr un mayor acercamiento al lector, pero surge un problema fundamental a cualquier expresión literaria ¿Qué tipo de lector tienen en mente los poetas costarricenses? A pesar de su deseo de escapar del cementerio marino, los poetas culturalista naufragan en su intento. ¿Es posible que la enciclopedia del lector coincida al ciento por ciento con la del autor? ¿Es posible que un lector no entrenado en las artes y las letras comprenda los múltiples sentidos del texto y se plazca en él? ¿Es posible que caiga en las trampas y no logre descifrar los enigmas? El hermetismo no surge de la acumulación de analogías y del antisentimentalismo, sino de las relaciones y las imbricaciones que se desarrollan entre el poema y las culturas.
La poesía de Alexander Obando, Mauricio Molina y  Esteban Ureña es una de las formas más logradas del quehacer poético costarricense. Una poesía finamente entretejida de referencias literarias y culturales. La música, el teatro, el mito, las ciencias ocultas como el tarot, la quiromancia, la alquimia, la cábala, la cultura gecolatina y el pop art, los bestiarios y los beatniks, la Biblia y el Corpus Hermeticum, forman un tejido de trasparencias e interrelaciones con el poema. La reiterpretación del mito como modelo y estructura de la escritura, como máscara de un vacío, permite injertar en la realidad del poema diversos paradigmas históricos. El poema es el lugar del entrecruzamiento, la encrucijada, el pastiche que sirve para una indagación de las apariencias, las mutaciones y las transiciones. En este sentido y en los múltiples sentidos que elaboran Alexander Obando, Mauricio Molina y Esteban Ureña crean obras hermanas en sus prácticas y procedimientos poéticos.
Siguiendo a Guillermo Carnero, se describen cuatro tipos de culturalismo: culturalismo duro, culturalismo de baja intensidad, criptoculturalismo y culturalismo ficticio. Los poemas que pertenecen al culturalismo duro están íntimamente fundados en la sustitución analógica, en virtud de la cual el yo se expresa representado en un él (personaje histórico literario o artístico), con la misma función representativa. Si el yo apareciera, su voz no estaría dirigida a la realidad evocada mediante esa sustitución, sino a sus referentes analógicos mencionados, o se trataría de un yo puesto imaginariamente puesto en boca del personaje analógico. Los poemas en que aparece un culturalismo de baja intensidad presentan un yo que se expresa en el ámbito de un intimismo directo y añade un determinado número de referencias culturales en que enriquece su significado. El criptoculturalismo es una variedad de culturalismo de baja intensidad, en la cual las referencias culturales (versos ajenos) no están marcadas como tales, sino integradas indistintamente en el poema. El culturalismo ficticio consiste en la introducción de referentes culturales inventados pero siempre posibles o verosímiles.
La poesía de Alexander Obando no se puede reducir a un culturalismo duro en las palabras de Guillermo Carnero, pues las influencias que viven y conviven son más amplias, más panorámicas, como ocurre con el poema "Postales Italianas":

Per Sbattere la Fine.
Antonio Armando Ssacal.

Mes a mes, un amigo me envía postales
desde su casa en Milán.

Cose da matti,
cose da pazzi.
Desenterrar huesos en Gubbio
para sacarle jugo a la cultura.

Enviar postales de un  continente a otro
a lo largo de los años
practicando el italiano:
non è la regione toscana;
non sono monumenti romani,
È Luigi, il costaricano,
levantando pesas en el gimnasio.

Cierto hay mucho dinero
y cierto él viaja mucho,
por eso todos los días abre la ventana,
mira hacia la cúpula
de Santa María del Fiore
y dice:
(Peggio per loro
                    se non sono qui)

Alguna vez hizo maletas para URSS,
pero el clima apaciguado lo desmotivó.
Cuando la rebelión de los
tártaros fue sofocada
las llanuras de pronto se quedaron demasiado lejos.
Cose da matti.
"Ahí es donde matan vacas,
                         comen cerdo,
llevan la cruz griega a cuestas".
Su refinamiento
era otro distinto de eso.
(Los damascos carecen de manchas
pese a los litros de vino / y los tacones No 10).

Y ya le ponen los cirios en la plaza
pero el trineo ruso         --al fin de cuentas--
va a sobrevolar
            por falta de santo y seña.

Así pues,
            Verona y el mediodía paduano.

En el último barco
había guardado la imagen
de un santo del quattrocento
como si fuera el boleto de regreso a su patria.
Venía lleno de lienzos y cobas,
la lengua hinchada del hágase o no se haga.
(L'azzurro con il bianco,
il gallo con il rosso).
No se le escapaba ni un solo detalle,
mientras sobre la Umbría solía dictaminar:
"Es la región más luminosa del mundo".

Cose da matti,
tutto da pazzi.
No quería otra idea que no fuera esa:
              rifiutare:
              sbattere il letto, la cama,
              profumo del viaggio.

No deseaba otra cosa
para sacudirse el final. 

La poesía de Mauricio Molina tampoco puede ser reducida a un culturalismo ficticio, como sucede en "Cantares de Ayumi" (Ayumi Monogatari)

I
Fieras de amor en los ojos que acechan.
En su lecho mojado descansa Narijira, sabio en amores,
y al pasar de 11 siglos
unos párpados que cierran
los palacios de la noche.

II
Nieve: bajara de cartas
cayendo en la meseta.
Corazones, tréboles, espadas de hielo.
Y bajo el manto de la noche
la muerte lenta de algún alpinista.

III
Yuki-Onne, mujer de nieve
gotas de miel en sus pechos de invierno
invitando al sueño y al ayuno.
Tañe el Koto con sus dedos.
Nuestros cuerpos lloran de frío.

IV
El telón de la nieve
baja cuando el amante
invoca las palancas de la noche.
Un niño toca la flauta de bambú,
seca el llanto con su manga
ve pasar los años como el crustáceo entre las algas.

V
Kioto: Aurora que cae como loto sobre el lago,
el ebrio ahogándose en su sake,
el bonzo caminando entre cerezos,
todos soñando la falsa promesa de amor
de los jardines.

Por último, la poesía de Esteban Ureña Salazar, tampoco se puede reducir a uno de los cuatro culturalismo que propone Carnero, más bien, existen en una equilibrada convivencia con otras fuentes literarias, como ocurre en el poema "No alcanza la plata para el viaje astral":

Virgilio se acerca con la mosca atada a un hilo.

La musa es invisible desde lejos.
El balanceo autónomo del hilo
hace suponder la cadena de Cerbero
o un filamento de Keter Elyon.

De cerca, la mosca se ve triste y alegre.
La sonrisa de súplica. Panoptes de ojos sucios.

Virgilio coronado pasea su quimera.
Los vecinos temen y envidian sus tratos
con el mundo subterráneo.

Cuando se acerca, disimulo un poco.
Miro la mosca de reojo, me alejo de nuevo
y recobro el monstruo tan temido
el mismísimo Signo de la Ausencia.

¿Alguien sabe qué quiere la mosca?
¿Qué bicho le muerde la oreja
mientras Virgilio duerme?

Virgilio cosecha los laureles
y la mosca escribe,
escribe.

Este artículo es un intento por comprender la realidad poética de los poetas costarricenses. El culturalismo, como otras tendencias que se mezclan en el horizonte, representa una paradoja en la poesía. El abandono de la analogía como forma de estructuración poética en favor de otros recursos literarios no produce un mayor nivel de comunicación con un lector medio, sino un muro, un misterio o un enigma. La enciclopedia del lector sucumbe ante las referencias culturales que desconoce. De allí, que sea interesante la imposición de una nueva manera de escribir poesía, más clara, más sencilla, más elemental,  que logre un acercamiento más directo con un público lector, acostumbrado a las películas de Hollywood, los libros de superación personal y los reality shows. El magisterio de Alexander Obando como una de las voces más poderosas de la literatura costarricense es indiscutible. Comprenderlo y analizarlo es una de las tareas más urgentes que le resta a la crítica de nuestras tierras.





13 comentarios:

  1. Christian: este artículo tuyo me parece un esfuerzo muy auténtico, muy genuino por motivar y mantener encendida la chispa de la crítica en nuestro medio. El que yo comulgue o no comulgue con todo lo dicho es irrelevante ante la necesidad que de veras tenemos en nuestro medio por analizar más a fondo y con sentimientos menos sectarios, nuestra propia prducción.

    Gracias por tu excelente esfuerzo.

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  2. Estimado Alexander: Muchas Gracias, por leer el artículo, es un pequeño intento por comprender el fenómeno poético. Cierto es probable que no comulgues con lo dicho, pero que se le va a hacer, cuando un libro cae en manos de un lector, que desea explicar una realidad tan compleja como la poesía, es probable que salte la liebre por donde menos se espera.

    Un fuerte abrazo fraterno
    de tu amigo

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  3. Me disculpo por el uso incorrecto de la preposición "por".

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  4. Parece un buen concepto para acercarse a estos tres autores. Al menos en su descripción yo concuerdo.

    En estos momentos preparo una muestra de poesía que espero vea la luz pronto. Álex no aparece por un asunto meramente cronológico (y ya sé que me va a decir que eso no tiene sentido), pero sí Molina y Ureña. En este sentido, los ubico junto con Alí Víquez, pues creo encontrar ciertas cracterísticas entre los tres. No sé si habrás leído a Alí en poesía, pues me gustaría saber que pensás al respecto.

    El otro asunto es respecto a la denominación "trascendentalista". Nosotros los ticos la entendemos de un modo, pero quizá no le dice mucho a personas en otros contextos. A lo sumo por oposición a "exteriorista", pero ¿cuál sería el término apropiado, genérico, opuesto a exteriorista y que se aplicable a cierta tendencia poética mundial (o al menos latinoamericana)? Intimista es la que me parece más evidente. ¿Qué pensás?

    Saludos

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  5. Estimado Asterión: Entiendo que la oposición de exteriorismo versus intimismo puede parecer más lógica, quizá más extendida. Pero siento que el concepto de trascentalismo no es el equivalente a intimismo. Además, este último concepto es un rasgo común en el romanticismo, modernismo, las vanguardias y las postvanguardias. En cambio, el trascendentalismo costarricense está bien delimitado en el Manifiesto Trascendentalista y el Exteriorismo, tambien. Mi humilde opinión es que el concepto de trascendentalismo puede abarcar un producción poética más amplia, que el concepto de intimismo. De allí, que yo coloque el trascendentalismo y el exteriorismo como opuestos, y sobre ellos, coloque el concepto de transvanguardia en lugar de postvanguardia,por el empleo de ciertos procedimientos de escritura.
    Por otro lado, no sé que rasgos asignaste a la categoría de intimismo para describir la producción poética costarricense.

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  6. ¿Allan? Supongo que es el autor del blog. Bien...

    Lo mío era más bien un pregunta, más que una afirmación. Lo que me preocupa es que en otros contextos no se entienda de suyo qué significa el "trascendentalismo" tico.

    En el Manfiesto se emplean ambos términos, pero el exteriorimso se entiende en Latinoamérica, pero el trascendentalismo tico no.

    Luego, cierto que lo "íntimo" es parte de una larga tradición, por eso traté de usarlo, porque el trascendentalismo también es antiguo (y no inventado aquí).

    Los rasgos que veo son, especialmente, el apego a la metáfora y el recurso retórico, con fines emotivos y dramáticos, para expresar el "yo".

    Saludos

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  7. Perdón, Gustavo: Cuando escribí la respuesta a tu pregunta, apareció con el nombre de mi hermano. En fin, entiendo que el trascendentalismo costarricense no es conocido, como el norteamericano. Sin embargo, pienso que está mejor definido, no solo porque los trascendentalistas no reniegan de los fines emotivos o dramáticos para expresar el yo, mientras que el intimismo lo veo como un rasgo común al exteriorismo y al trascendentalismo, hasta en la misma definición escolar aparece que la poesía es expresión de sentimientos, de la interioridad del hablante lírico. En fin, es bueno confrontar opiniones y espero ver pronto tu nuevo trabajo.

    Saludos

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  8. Sí, tenés razón con ese rasgo del intimismo. Pero sí considero que sería oportuno intentar buscar un concepto distinto de trascendentalismo. Así tendríamos: ¿?, culturalismo, ¿? y exteriorismo.

    De alguna manera creo ver estas cuatro tendencias: los primeros signos serían para ese nuevo concepto (en lugar de Trascendentalismo), el segundo y el último bien lo has delineado aquí. Los otros signos serían para quienes compartieron en el taller de Chico, vos incluido. Hay muchas variedades, claro, pero ¿podríamos encontrar rasgos comunes? Yo sí creo verlos en gente como Alfredo o Joan.

    Saludos

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  9. Poeta amigo Cristian Marcelo:

    Me ha resultado de verdad amena esta entrada, que descubro ahorita, mientras disfrutaba un café en esta tarde lluviosa de pueblo.

    Tres poetas dignos de cualquier estudio interpretativo de sus obras. Todo es válido, lo importante, y estoy de acuerdo con Alexánder, es que alguien se ocupe de la producción poética y no quede uno en el limbo cultural, como es costumbre en Costa Rica si uno no forma parte de los cenáculos y otras tribus.

    Abrazos fraternos en Amistad y Poesía verdaderas,

    Frank.

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  10. Estimado Frank: es una dicha tenerte en este humilde blog amigo. Desde que abrí esta ventana a la poesía costarricense, solo he querido hacer un pequeño aporte al conocimiento de nuestra literatura, libre de sectarismos y cenáculos literarios, libre de deudas y de dudas, buscando la comprensión de ese maravilloso y fantástico fenómeno que llamamos poesía.

    Un fuerte abrazo de tu amigo

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  11. Sabroso el artículo y sabrosos los comentarios... en hora buena, pues tu artículo corría el riesgo de ser mal interpretado, creo que no fue así, y ahora gente que hace 20 años no se sentaba en la misma mesa, discute de buena fe cosas comunes.

    Y vaya que es arduo entrar y salir del "Cementerio Marino", por las razones que bien mensionas, y también es un desafío que cada día asumen menos.

    Cuando el lector se enfrenta al trabajo de Obando o Ureña, tiene dos caminos: no hacer ningún esfuerzo y dejarlo tirado, o bien asumir el desafío y desentrañarlo, apropiarse de él con tanto esfuerzo como el que al poeta le tocó elaborarlo.

    Al final opino yo, el resultado será positivo, porque estos poetas no juegan a especular y son valiosos escritores, y el esfuerzo habrá valido la pena... para el que está buscando autosatisfacción inmediata, no se ha perdido de nada.

    Saludos!!!!!

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  12. Per Sbattere la Fine, significa en realidad para derribar el fin. El verso pertenece a un poema Blues que se llama Hellen, flaca cuyo oficio era el de bailarina estrella del club "Colt 47"; en la zona roja(hot) de San José, en la vecindad del Center City.
    Por eso mis queridos amigos la realidad siempre supera la imaginación.

    En Costa Rica existen muchos poetas que escriben según lo que leen en los libros, y otros según lo que viven.

    Ci vediamo.

    Armando Antonio Ssacal

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  13. Muchas gracias Cristian, por la crítica literaria costarricense.

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