martes, 28 de septiembre de 2010

Doble foco en violeta

Al fin y al cabo,
la que duerme con la noche,
la que no sale nunca de la casa,
la que lleva las medias afónicas,
tendrá un muérdago tras la puerta.

La muy dudosa, que pone los pies en el aire
y sumerge su cabello en el agua tibia,
en un sartén humeante,
amará el linaje de los tenedores.
Así es
y así será,
mientras la luna
trueque estaciones por monedas.

La que duerme en la calle,
chasquea los dedos y los dientes blanquísimos,
detiene un taxi para volver a su casa,
a la hora en que la otra tendrá
los labios agrietados,
y odiará el jazmín barato de sus pechos
y al amor que la tiene de rodillas.

de Corriente subterránea (2004-2010)

lunes, 27 de septiembre de 2010

Gravedad

Tal vez nos llueva.
Quizás nos llueva.
Salimos al bar,
al cine,
al parque.
Salimos de dos en dos.
Si llueve se pondrá feliz el tijo,
la calandria,
el ruiseñor.
Quizás la lluvia no sea una brújula sin norte.
Tal vez no sea húmeda, señora.
Se agrava el tráfico,
las buenas tardes,
la patrulla que acaba de pasar.
Salimos de una ciudad sitiada.
Juntos,
dispersos,
a través,
salimos.

Si no llueve, se secará el verano hasta los huesos,
el mismo que te aguarda, bufanda y gabardina gris.

Se agrava la violencia,
el maullido,
las veraneras.
Tal vez no llueva.
Quizás no llueva.
Así de fijo el clima en la pintura,
de ausente la cerveza,
de contrario el luto.
Salimos sin despedirnos,
sin pedir permiso,
conocemos las juntas y las yuntas,
los semáforos.
Se sabe que se agrava el día,
que la enfermedad es grave
y la cura:
un mundo muerto.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Primer amor

A caballo, a talón, a hueco aire, así huele la vida, tan prescindible como un par de zapatos nuevos. Augura, profetiza el fin del mundo para que sea neto. Al verte, al no verte, al olerte como animal que ansía. Me parto la cabeza, vieja zorra. Tu juventud me inspira beber sangre de tu alma. Vivo de recuerdos, de pieles que se secan al sol, de labios espléndidos como vajillas de porcelana. ¡Ah los vellos del pubis! ¡Ah tu voz lenta y frutal! A caballo, a yegua veinteañera, así huele la vida, así este pedazo de mierda, esta mierda pura…

de Corriente subterránea (2004-2010)

miércoles, 22 de septiembre de 2010

La fragilidad del cuchillo de cocina

Reciente es la herida de mujer que llevo
a los rincones más remotos de la casa.
Apenas sangra se la muestro a las visitas,
a la gata que me lame la aspereza.

Voy por el mundo con mi llaga,
a pecho abierto llego a las casas,
al regazo de los parques.
Tiene un gusto a mar en calma,
a uno que dice nunca, quizás, quién sabe.
Está amarilla como un girasol,
amarillo que agoniza.

Con un bozal y una cuerda,
la saco a pasear en Navidad.
en Pascua le enciendo una vela blanca
y una vela azul,
y otra que no es blanca ni violeta.

Es una herida nueva,
tiene la fragilidad de un cuchillo de cocina,
la tierna expresión de una coartada.

Salgo con ella los domingos.
Tiene que lucir su sangre verde,
su magnitud de pus,
mostrar sus modales en la mesa,
sonreírle a mí y a mis amigos.

Es reciente la herida que llevo
a los rincones de la casa.
Qué bien domesticada –dicen unos –
qué perfectas maneras,
y qué graciosa.

Corriente subterránea (2004-2010)

sábado, 18 de septiembre de 2010

Gustavo Solorzano: "La condena" o la persistencia del trascendentalismo

Gustavo Solórzano Alfaro (1975, Costa Rica). Poeta, ensayista, editor y profesor. Actualmente es editor filológico en la Editorial EUNED. Ha publicado Del sudor de tus ojos (1994, San José: Líneas Grises), Las fábulas del olvido (2005, San José: EUNED) y La múltiple forma del delirio (en edición, San José: EUCR). Textos suyos han aparecido, entre otros medios, en Ariadna-RC, Palabras Diversas, Espéculo y El invisible Anillo (España); Isla Negra (Italia), Alforja (México), El Intelectual (El Salvador), 400 Elefantes (Nicaragua), Revista Nacional de Cultura y Revista de Filología y Lingüística (Costa Rica); Letralia (Venezuela) y Remolinos (Perú).

     La poesía joven costarricense es heredera de una tradición, y a la vez, de la ruptura de esta tradición. La tradición de la ruptura es un tema que atañe a las vanguardias, a las postvanguardias, y a las transvanguardias. La tradición en Costa Rica se desarrolla en tres focos: la vanguardia, la poesía de compromiso o social y el trascendentalismo. La vanguardia con sus estrategias discursivas, sus métodos y su retórica ha sido la fuente de la que han bebido los poetas postvanguardistas y transvanguardistas. Tanto la poesía social y el trascendentalismo asumieron las técnicas vanguardistas, pero a diferencia de la vanguardia, buscaron darle un fin a la poesía: el compromiso social o la experiencia trascendental. A pesar de la búsquedad de la ruptura, la persistencia de la poesía  social y la del transcendentalismo refleja un problema aún no resuelto entre la estética y la ideología.
      La poesía de Gustavo Solorzano Alfaro es heredera del movimiento trascendentalista. El lector no debe confundir el trascendentalismo costarricense con el trascendentalismo norteamericano. El trascendentalismo se funda con el  Manifiesto Trascendentalista  y poesía de sus autores (1977): un ensayo-antología, en el que Laureano Albán, Julieta Dobles, Ronald Bonilla y Carlos Francisco Monge exponen los métodos y límites de la poesía. El ensayo-antología con el tiempo se transformaría en un manual de cómo escribir poesía, una suerte de texto sagrado y sacralizador. Frente al proceso de heterogenización de la poesía, que  planteaba Octavio Paz en Los hijos del Limo, el trascendentalismo se propone un proceso de homogenización, mediante los talleres literarios. El mismo proceso de homogenización lo sufren los poetas que se agrupan en la poesía social y en el realismo sucio. El ensayo-antología busca colocar la escuela trascendentalista como antípoda de los movimientos literarios precedentes y subsiguientes, considerados modas, pues el trascendentalismo se convierte en una suerte verdad suprahistórica. El Manifiesto trascendentalista afirma que la poesía tiene origen en los profetas y los cantos religiosos, que el trascendentalismo aplica el método científico, que se basa en la supra-consciencia y no en la sub-consciencia, que la poesía es una experiencia especial que trasciende la experiencia cotidiana del hombre, que el poeta trascendentalista aplica la inspiración y la elaboración como un todo, que lo trascendental no es una preocupación metafísica u ontológica, es un pleonasmo. que el trascendentalismo se opone al creacionismo, el surrealismo, el exteriorismo o la prosaíza, que la poesía no es circunstancial, pero está comprometida con todas las circunstancias, por lo que debe llevar al hombre a un humanismo trascendental, que negar el lenguaje figurado es negar la poesía, aunque el lenguaje figurado y el directo se unen en todas las obras literarias, que la poesía es comunicación integral de vivencias trascendentales, un instrumento en la evolución humana, el destino de la poesía que es ultra-literario, porque escapa de la literatura y se confunde con la vida.
      En su libro La condena (2009), Gustavo Solorzano Alfaro no escapa de su aprendizaje literario. El trascendentalismo se encuentra presenta en las estrategias discursivas, en la retórica, en la ideología-estética de sus poemas. El poema que abre el libro se títula "Poeta" (EL POETA RECIBE A SU AMIGO), dice:

He recorrido campos enteros
con tu nombre en mis labios.
He guardado este momento
desde que el sol partió al Oriente.
Me he eximido de tareas más audaces
por defender la palabra y el templo.

La ciudad nunca ha existido
más que en el poema y la canción.
Tu espada es solo el reflejo mortal
de haber perdido a quien amabas.
He aguardado tu llegada,
traicionera y culpable.
La he soñado
en todas las noches del mundo,
en todos los rincones del fuego
y en todas las caras del tiempo.

Hoy llegas hasta el umbral perdido
de mis letras austeras.
Llegas para romper la profecía
y doblegar al cordero.
Te has visto en el mar invisible de las horas.
He reconocido tu historia
en el espejo mortal de mi casa.

Toma asiento, hermano,
puede que aún tengamos tiempo para eso.
Cuéntame tus viajes y tus sueños,
hazme partícipe del feroz latido de tu pecho.
Justifica una vez más tu existencia,
que no son los dioses quienes pierden,
es la noche y su quimera.

El poema "El poeta" es toda una profesión de fe, en la que el poeta plantea un deber: defender la palabra y el templo.  La defensa de una estética se hace con escritura con las estrategias discursivas, con persistencia de recursos estilísticos. La repetición se convierte en un principio constructivo del trascendentalismo, repetición de  acentos, ritmos, palabras y claúsulas. La realidad no existe, o mejor dicho, solo existe en la medida en que puede ser creada por la poesía. El poema cargado de un fuerte misticismo deja entrever los presupuestos del trascendentalismo. No obstante, ningún poeta es una máquina de hacer poema, ni siquiera capaz de quedarse quieto en un solo lugar, mientras mira pasar el carnaval. En La cábala y la crítica, Harold Bloom, se propone la idea del inter-poeta, lector-escritor, que sufre la ansiedad de las influencias, las malas lecturas fuertes y las malas lecturas débiles. El poeta en algún momento se enfrenta a su aprendizaje, cambia, se transforma, inicia una búsqueda personal. Tarde o temprano, alguien vislumbra el cambio. El poema "Los libros (3)" es un buen ejemplo del intento de ruptura con el trascendentalismo en el seno de la obra de Solorzano Alfaro, dice:

Está roto el vaso que guarda mis entrañas.
Está vacío el corazón que ruega por la noche.
Están negados para siempre los recuerdos.
Esta sellado el aposento de tu risa.
Estoy vestido para la fiesta
y la fiesta es una nube pasajera.
Está olvidado mi rencor y olvidadas mis riquezas.
Estoy sentado en una silla de mármol
en la esquina más profunda de mi casa.
No escucho llantos ni veo las llamas desde Roma.

Esta la silla abandonada y la mesa puesta.
La silla y la mesa se ríen en mi cara.
Sé que las dos detestan mi poesía.
Mi hermana me dijo que me quedara.
Mi perro ladró cuando partí.
¡Qué feliz debió estar!, pues no tengo perro
y las mascotas en realidad me parecen una mala idea.

Estoy sentado, ya lo dije.
Tomo un libro y leo:

Me gustan
más tus labios
que mis libros.
        Jacques Prevert

Oh, Prevert, qué sabio y qué ingenuo:
ese día salvaste a todos los ignorantes,
igual que el monje medieval que nos regaló el cielo
y nos condenó a la estulticia cuando olvidó su latín:
"non intelegere cum legere"

Esta ciega la puerta y dispuesta la entrada,
arropados los instantes y la memoria en remojo.
Todo está guardado, perdido y olvidado.

He estado enfermo muchas veces,
pero jamás como hoy me duele tanto.
He estado enfermo muchas veces,
pero jamás como hoy leí tanto.
He estado enfermo muchas veces,
pero nunca enfermo como hoy lo estuve.

La tercera parte del poema "Los libros" debiera causar sorpresa en el lector que conoce las fórmulas del trascendentalismo. El texto en cuestión se halla más cercano al culturalismo con sus referencias a Roma, a Prevert, a Eco, a Vallejo, a Miguel Hernández.  Y también, al coloquialismo, aunque muy tímido aún. El contexto de  enfermedad permite al poeta expresar una experiencia individual, que no trasciende del ámbito familiar. El penúltimo poema del libro, junto con "El enterrador", "Los lugares" y "Abismos", rompe la estructura del poema largo, constante en la obra de Solorzano Alfaro, también constante en la poética trascendentalista. El poema dice:


"Sueño"

Esperar la muerte es tarea
ardua como la vida misma.
Vivir y morir son estelas
del mar luminoso del sueño,
del ángel terrible que sueña.

Leer el poemario, La condena, de Gustavo Solorzano Alfaro, fue un tour de force con mis prejuicios, mis propias ideas de lo que debe ser o no la poesía. Fue asumir una condición de lector libre, objetivo, consciente que más allá de las rencillas estéticas, las bajadas de piso, el ninguneo y el exilio. Es necesario cambiar las actitudes y las poses, cambiar la manera en que se aborda el fenómeno poético, pensar en el conjunto de manifestaciones líricas que enriquecen el acervo literario costarricense. La persistencia del trascendentalismo como del realismo sucio o del culturalismo debe verse como parte de un proceso de homogenización que realizan los talleres literarios, estudiar las excepciones como parte del proceso de heterogenización es una deuda que aún tiene con los lectores la historia de la poesía de Costa Rica.

Lluvia ácida

No preguntes,
no insistas,
no arañes el mundo o la nada.
Todos estamos bien, menos el aire,
menos el payaso que recita multitudes.

Aquí,
sí, aquí,
te pusieron bocarriba,
te amordazaron el cigarro,
ardieron tus libros,
la música que tanto quisiste,
la que no gustó al criminal ni a la vedette.

Pregunta,
insiste,
araña el muro y la fosa,
el hoyo y la agujeta.
El aire está bien, los otros, no,
los otros muerden espumas y lamentos.

Allá, muy lejos,
pones a rabiar a los poetas,
a las academias y a la noche,
te amarras las manos para que no se escapen...

Arriba, los otros abren un paraguas,
arriba,
más arriba,
te mojas los labios,
el pantalón,
la camisa.
De cierto que no estás en sitio alguno.

de Corriente Subterránea (2006-2010)

viernes, 17 de septiembre de 2010

Desamparados

Al sur, siempre al sur: las calles, los perros, la mierda pura, la pobreza pura, la ciudad que no acaba de acabarse. Al sur, siempre al sur: la iglesia romana, la estupidez de los zopilotes es más bella que las muchachas mostrando sus pezones al cielo. Los gatos saltando por los techos como gladiadores, la lluvia tan interminable como una lágrima, contenida en un frasco de pegamento. Al sur, quiero ir, quisiera ir a jugar, a juerguear con la razón. Al sur, siempre al sur, donde el sapo lame el filo de un cuchillo y las muchachas ríen tras las sombras apagadas.

de Corriente subterránea (2006-2010)

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Celebraciones patrias

Dulce carne, puta carne, gloria de la carne –me dije –, mientras el quinto brazo acariciaba en dos el mundo. Me sentía gloriosamente arcaico, te sentía impúdicamente la felicidad. Penetraba el misterio, bailaba en los jardines de tu pubis: altos almendros, leves cerezos, graciosos nísperos. Vestí tu dulce carne, tu puta carne, Gatubela mía, mientras los claros clarines, las dianas diabólicas, anunciaban tu inocente majestad.

martes, 14 de septiembre de 2010

Bar Morazán

Bar Morazán, te perdí, te perdieron... Muchas noches, mucho orín ha desembocado en tus entrañas. La espuma se derrama en las mesas, debajo de las lámparas tachonadas de moscas. Las chingas desbordan el cenicero. Lagartos viejos eran tus peregrinos. Perros y rabia… rabia y perros copularon sobre las estrellas. Y ahora las mariposas beben mariposas, bailan en minisetas ajustadas, con su colgajo al viento. El pavo real canta Village People: sé un Macho Men bajo el arco iris de florcitas… Bar Morazán, te perdí, te perdieron. Ahora que los lagartos viejos se arrastran en lejanías achacosas, extraño tus puertas con olor a puerto…

sábado, 11 de septiembre de 2010

Ricardo Marín, Para no pensar ¿realismo sucio o...?

Ricardo Marín (1977,Costa Rica). Varios de sus poemas han sido publicados en varias revistas y periódicos nacionales e internacionales como en la revista Malacrianza del Semanario Universidad y la revista electrónica Ping Pong. Fue incluido en la antología Lunadas Poéticas (Editorial Andrómeda 2006). Actualmente es miembro del taller literario de la Casa Cultural del Instituto Tecnológico de Costa Rica. Su primer poemario, Para no pensar, fue publicado por la Editorial Arboleda en el 2008.

La poesía joven de Costa Rica es un tópico que me ha intrigado los últimos veinte años, cuando era joven y ahora en plena madurez de mis facultades. Siento que en toda historiografía hay baches, problemas aún no resueltos. Categorías como coloquialismo, poesía comprometida o realismo sucio, no son lo suficientemente exactas para albergar la poesía de los poetas de la transvaguardia. Prefiero este término a postvanguardia, por considerar que los flujos de información son más amplios, más multitudinarios. Los poetas nacidos entre 1965 y 1980, los llamo transvanguardistas, una etiqueta como cualquier otra que utilizo solo con el deseo de que nosotros, los costarricenses, aprendamos de los españoles, quienes han descubierto que cada etiqueta es un gancho para la mercadotecnia de la poesía. Mientras ellos nos venden a la generación del 98, del 27, del 36, del 50, los novísimos y postnovísimos. Nosotros vendemos individualidades. Como me gustaría ver una antología de la poesía romántica costarricense, del modernismo, del postmodernismo, de la postvanguardia o la transvanguardia, con un sesudo estudio de un académico. Pero, claro, esto no deja de ser un sueño, y quizás deba conformarme por los próximos treinta años con la Antología crítica de la poesía de Costa Rica. Pero dejemos atrás los sueños y entremos en materia.
En el prólogo a Para no pensar, Adriano Corrales subraya que al propuesta de Ricardo Marín es armónica y coherente en su estructura y contenido, parte desde su propia realidad, la del joven costarricense atrapado en la encrucijada del neoliberalismo y su contrarreforma social, y desde el suburbio o extrañamiento urbano...Nos entrega...instantáneas de la ciudad y su periferia, con un discurso que desdeña el costumbrismo y el realismo maravilloso. Se parte de lo concreto pero se pasa por el tamiz de la subjetividad. Trata temáticas poco frecuentadas: la nostalgia por una infancia de barrio popular o un pueblo aledaño a una urbe, y del amor erótico en algunas de sus facetas y reminiscencias, se interesa por la marginalidad, es decir, por los migrantes, las amas de casa, los explotados, los deshechables en aceras y calles, los trasvestidos... desde una óptica de una Costa Rica insolidaria , dolarizada y expuesta al capital trasnacional(Corrales, 2008, 5-6). Corrales expone con acierto los rasgos que se desprenden de la poesía de Ricardo Marín.
Por otro lado, el realismo sucio es una categoría que no deja de convencerme, mezcla de los presupuestos beatnick y de la otra sentimentalidad apela  por la reovación del compromiso cívico. Frente al conformismo cifrado en el encogimiento de hombros, conciben la intimidad como la puerta de la calle, donde las inquietudes individuales se dan la mano con las preocupaciones colectivas. Este proyecto se sustenta en dos presupuestos: la aleación entre la Historia en mayúscula y la historia en minúscula, que invita a contar el presente incluso después de la muerte de los metarrelatos explicativos; y la construcción del yo, que exige el soporte de una subjetividad que carece de grandes certezas y que cifra su capacidad subversiva en la posibilidad de seguir reconociendo sus propias facciones ante espejo. La recuperación de una identidad escindida se troquela sobre el molde un hombre sin atributos, que debe mudar de piel para protegerse contra los dogmas de la ideología y del consumo (Bagué, 2008, 56-59) Las sucesivas derivaciones del realismo favorecen  la evolución de un compromiso Malgré lui, en el que la aparente insolidaridad es la punta del iceberg bajo el que palpita un profundo desencanto, hasta la aceptación de una postura cívica sin ambages. En definitiva, los posibles matices de este realismo, que oscilan entre la demarcación geográfica (realismo urbano) y la exasperación (realismo expresionista), poco añaden a una estética en la que el cinismo ha dejado paso a la consternación.
La poesía de Ricardo Marín responde a los presupuestos del realismo sucio, antípoda del conocido trascendentalismo costarricense. Para no pensar está divido en tres secciones: Mala sombra, Caspas, Para no pensar. Veamos algunos ejemplos de esta poesía:

de "Mala Sombra"



"A COW, THE MOON AND A BIG CITY"

Dile
que no vuelvo

dile que abordé el autobús
con los alcohólicos
mexicanos
boricuas y negros

ya los gitanos se largaron
bailando con Lorca
y ahora los rascacielos
son decapitados por aviones

dile a esa
politeísta de mercaderes
que renuncio a su grin card
al fachio chooping
al protocolo del balet parquin

me cansé del rap y las tiaminas
para entederla

dile a esa ciudad
que mis zapatos se despedazaron
de patear las puertas de su averno
donde las cantinas y los poetas
son animales en peligro de extinción.

de "Caspas"
"WORKMAN"

simplemente se cansó
de aplanchar mis camisas
para ese sueldo tan arrugado.


de "Para no pensar"

"HEIDI"

Solía correr descalza
y en la montaña
un abuelo la abrazaba

creció con la locura de las cababras
entre el pájaro amarillo
el perro gordo y triste
el amigo nombre de santo
que nunca la negó tres veces
quizás porque desde siempre
el amor es un gallo
que canta

al igual que el poema
la orfandad no es algo 
que se escoge

dónde estará
esa treintona
de mejillas sonrosadas
en este devoto siglo
del i-pod y la web.

La poesía de Ricardo Marín constituye parte de las tendencias que dominan la poesía joven de Costa Rica. Ahora que las teoría de las generaciones solo sirve de gancho para el mercadeo. Un teoría de las tendencias vendría solventar ese vacío teórico, siempre y cuando se recodará que el etiquetado solo tiene un fin pedagógico. La poesía de Ricardo Marín es pulcra e intensa, poderosa y estimulante, en palabras de Adriano Corrales. Juzgue el lector, sea su lectura, nuestra lectura.


jueves, 9 de septiembre de 2010

Ocho milímetros de fama

Estamos condenados al éxodo fortuito,
a vernos partir y regresar como en el cine,
a blanquear nuestros dientes
con alquitrán y monóxido de carbono.

Condenados los unos a los otros,
por un desierto interminable,
por una hora que ahueca el ala,
el zapato,
las pantorrillas.
Así como así,
condenados
por usar cloro en el vodka,
por pequeños hurtos en el bosque del lobo.

Estamos como estamos,
con padres y hermanos.
botellas,
almohadas,
paquidermos.

Condenados por la Censura,
a la forja de nuevos eclipses,
a la muy honorable junta de exiliados,
con palomas falsas y fósforos de seda.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Obscenamente en tierra

Crecí en un puerto,
mirando los barcos anclarse cerca de las estrellas
y a los marineros estallar obscenamente en tierra.
Adela Quirós

No conocí el mar hasta el verano,
crecí en un pueblo lluvioso,
en un infierno tropical,
con gallinas degolladas,
conejos desollados
y tepezcuintes fritos.

Me trajeron a una ciudad de risas y pedazos,
y no vi un zopilote
hasta que la muerte bailó
sobre la ausencia de mi perro.
Para hallar las pistas de una encrucijada,
busquen un hervidero de ángeles,
un horizonte con una lámpara de pilas.

Ahora vierto el mar
sobre las máscaras,
el azul, sobre los trastos,
y la delicadeza, sobre una mesa sordomuda.
Las esperanzas pasaron por mi sueño,
pasaron años,
trompos,
lunas llenas.

Sostengo lo que soy con solo un dedo,
lo que no soy con tinta negra,
lo que pude ser con un papiro,
lo que podría ser con furia, asco y alegría.

Todo está, menos el mar.
A usted le dejo su gusto por la espuma,
la sal y la arena del reloj.

DECÁLOGO DEL POETA MEDIOCRE

1. Escribir de cosas hermosas no hace bueno un poema Las rosas y las joyas, estamos de acuerdo, son hermosas. Pero incluirlas en un poe...