martes, 23 de agosto de 2011

Divertimentos


I

Sobre el lecho yace la flor. Gime en brazos amantes.
Golpe tras golpe, me hundo en su corola.
Sabe a mar, a luna llena. Tiene un gusto a sueño.
El mar golpea la arena y abre los muslos suntuosos.
Su humedad revela el misterio de las olas.
La flor goza la espuma sobre el viento.
Yace desnuda sobre las aguas alegres.
Gime en mis brazos –flor yaciente –. Canta
Cada pétalo en sudorosa melodía.
Sueño en la caverna, en la habitación del hotel,
Mientras cierro las cortinas...

II

Espero, sí. Espero la luz o el cuervo suicida.
El caos llega a cada habitación de la casa.
El sol arde –eso se sabe –
Yo humedezco mi alma.
A veces me frecuenta el espejo.
El vendedor de chances
Muele corazones en piedra. ¡Qué importa!,
Acaricio las palmeras, me derramo
En el misterio o el delta de la flor,
Se abre el mar sobre la arena desnuda.

III

El corazón es un viejo armario.
Miras el espejo y te devuelve la delicia.
No ser o no saber la pregunta es la respuesta.
El viento en la cortina es el misterio.
Besar el ardor de una piel trenzada.
Nada tiene sentido.
Besa el golpe sobre el golpe.
Los labios son una llama redonda.







IV

Amarga es la lluvia. Friega los platos azules.
Amarga la sombra desvencijada.
El loco pregunta, la nada responde.
La bailarina arroja sus muslos y la muerte sonríe.
Amargo es el labio, la espina.
Enciende las luces y mira al frente un picotazo.
No hacen falta espejos para verte desnuda.
Un paso… dos pasos… tu sombra te lleva
De la sala a la cocina. Un relámpago, no,
Un trueno te despierta cuando no duermes.
Todo ha sido simple un sueño.

V

Algunas noches se oye chisporrotear un corazón.
El mar golpea la ventana, la luz salpica el cristal.
Afuera baila la doncella fantasma.
Las noticias se anuncian con trombones.
El muro es un espejo, el espejo, un puñal,
El gato anda suelto, la niña del precario vende su dulzura.
Algunas noches, en duermevela, se repite
El mismo gesto, color vinagre o vinagreta.
La luna está calva.
La radio anuncia la redención de los poetas.
El mundo es tan extraño
Y no se ha dado cuenta
Que sonríe con su diente de oro.

VI

Todas las calles son grises. No sé por qué los labios
Son espejos voraces. Las guitarras sollozan tercas.
Los pies, las rodillas, los muslos, el paraíso.
Adentro, la luz en un vaso de agua se quiebra.
El aire acaricia senos.
Al norte todo muere sin gemir esperas.
Al sur la luz es dulce y callada.
Todo tiene sentido. Un pubis es un jardín de rosas
Donde juegan las alondras.
Pasa el mediodía alcohólico. Una mosca, dos moscas.
¡Plast! El viento anda agrio; la luz; agridulce.
Quisiera tener una esperanza para las calles grises.



VII

¡No!... Espera… el violín de Vladimir maúlla.
Al cabo de un rato abre el corazón de par en par.
Un ladrido azul es un arañazo sobre la oscuridad.
¡No!...Escucha… el violín sacia su apetito
Con la luna giratoria y las saetas amarillas.
Un festín con la pobreza es la gran marcha
De los cerdos y las cacatúas.
Al rato el viento negro persigue, calles tras calle,
A un fantasma alucinado.
El violín de Vladimir maúlla. Un muerto y un arlequín
Juegan a los dados la clavícula y el esternón.
La ciudad de colores alegres no espera.
La verdad es un puñetazo en pleno rostro.

VIII

La mesa del comedor está abierta.
Sobre tu piel escribo soles.
Sobre tu piel me lanzó al vacío.
Sobre tu piel soy el soplo que despeina las estrellas,
Sobre tu piel subo al cielo,
Duermo a la eternidad en tu regazo,
Sobre tu piel pastan mis deseos
Como una manada de ovejas,
Sobre tu piel la luz amarilla arde dulcísima,
Sobre tu piel, garra y mordisco,
Sobre tu piel. Canta el verano y la mesa
Está abierta y redonda.

IX

Has visto la luz derramarse sobre el vacío,
Sobre la falda de la serpiente.
El viento tejía remolinos
Entre las manos del amante.
Has visto estaciones en caravanas,
La pleamar y la bajamar de la sed y el deseo,
Esa lengua o enigma que te llama al derramarse.
La blancura mínima, el agua resbalando
Sobre el relámpago, el archipiélago desnudo
Donde desembocan las maravillas.
Has visto el vacío derramarse sobre la luz,
Llenándola de una dulzura imperfecta.

de Cronica del Esplendor

jueves, 4 de agosto de 2011

Te quiero

No sé cómo decirte que te quiero.
Busco las palabras más dulces, las más tiernas,
las nunca dichas por otros amantes,
aquellas que escapan del fondo del corazón
como golondrinas o pétalos sueltos.
Busco dentro de mí una dulzura limpia,
una alegría nueva,
para poder decirte que te quiero.

Al final solo quiero que sepas que te quiero.
Te lo dice la brisa de julio,
el sol que sonríe,
las nubes como tímidas viajeras,
el aroma de las cocinas,
la ternura de los niños.
Todo te está diciendo que te quiero.

Antes no sabía decirlo,
antes estaba oculto,
deseando salir en forma
de ángel o estrella.
Antes no sabía cómo decirte que te quiero,
y ahora que lo sé,
todo sonríe de pies a cabeza,
con una locura tierna,
porque de alguna forma
lo sabe el ángel, la flor y la estrella.

DECÁLOGO DEL POETA MEDIOCRE

1. Escribir de cosas hermosas no hace bueno un poema Las rosas y las joyas, estamos de acuerdo, son hermosas. Pero incluirlas en un poe...