martes, 25 de mayo de 2010

William Eduarte o la locura de la realidad

William Eduarte (1983) Poeta y cuentista costarricense. Es productor audiovisual. Ha pertenecido a diferentes talleres  y grupos literarios: "La Merula del mango" y "Libertad bajo palabra". Es fundador de la sección de literatura "Himeneo" del suplemento "La MalaCrianza", del Semanario Universidad. Ha publicado el libro de poemas frecuencia de manicomio (2006), también ha publicado un libro de cuentos.

En el año de Nuestro Señor de 2000, se publicó un artículo titulado El rumbo de la poesía joven de Costa Rica. Era la primera fase de una investigación que nunca se llevó a cabo. La idea central era comprender las diversas tendencias que formaban la primera transvanguardia. Un concepto surgido de la reflexión y la oposición al término postvanguardia. La postvanguardia se caracterizaba por considerar la palabra un isntrumento; la poesía, una actividad humana más entre actividades humanas. El poeta era guía, demiurgo, y la poesía se comprometía con el mejoramiento del ser humano. Entre intimismo y compromiso se debatía el hacer del poeta. Hablar del sueño, la locura, el mito; o hablar de los oficios, la revolución, los explotados y los explotadores. La tensión entre un grupo y otro era palpable. El silencio como un fantasma recorre Costa Rica. Y aún como un leñador hecha leña al fuego. 
 El concepto de transvanguardia también se opone al concepto muy extendido de antipoesía, pues el término acuñado por Nicanor Parra comprende una serie de procedimientos y técnicas particulares: la ironía, la narratividad, la sustitución, el performance, el artefacto poético, el chiste, el refrán. La antipoesía de Parra es una burla a la "poesía poética del poético poeta", no así la mayoría de la poesía joven costarricense. Por otro lado, el término transvanguardia comprendería todas las tendecias que atraviesan la vanguardia y se encuentran al otro lado de las postvanguardias. La transvanguardia aglutinaría desde la poesía poética de poético poeta hasta la poesía zen o minimalista, la poesía narrativa, el chiste o artefacto poético. Además comprendería las más variadas mezclas intertextuales, polifónicas o monofónicas. Pues, el texto poético es atravesado por diversos discursos que lo destruyen y reconstituyen según el horizonte y la red del lector. Dentro del concepto de transvanguardia se incluiría los conceptos de poder, tendencia y exclusión.
La poesía de William Eduarte Briceño pertenece a la transvanguardia y, en ella, a la corriente dominante en la poesía joven, caracterizada por la sencillez en el lenguaje, la supresión de los adjetivos, el uso del voseo, la preferencia de la sinecdoque, la metonimia, la hipérbole, la antropomorfización y zoomorfización sobre la metáfora y el símil; la descripción del espacios sórdidos y burdos, la búsqueda de lo feo, a la manera de los poetas simbolistas o de los beatnik; la inserción de otros ámbitos de la cultura no necesariamente artísticos o literarios; así como otros discursos del saber; la humanización de la poeta, ya no demiurgo, profeta, mago o alquimista. La poemas de William Eduarte son un claro ejemplo de cómo se impone una manera de escribir y pensar la poesía. Verbi gracia:


urbana 
                                                                a sofía

el rock con que crujen las avenidas
saltan a la corriente
pordioseros de ojos púrpura
señoritas desnudas en las aceras
          taxistas deteriorados por la misma conversación del odio

                    /eyaculación del humo/

los autobuses
se han detenido                   violentamente
ante la poligamia de las señales

nadie ha muerto de aire
mueren de ciudad                de tránsito
                                         de luces que llegan
a la misma hora
en que se corrompe la vida

memento

mi saliva
     sabe
     igual a tus ojos

la urgencia
tiene tu misma sombra


Cuando todo está perdido

miro dos veces
una               cuando inicia el mecanismo
se disparan
las residencias del recuerdo

luego           hoy
que he dejado el entusiasmo
para desaparecer         en una carrera
de bestia adormecida

entonces
me encuentro con la leve caricia de un flash
mientras cierro los ojos
                                quiero ser simplemente


xviii

mi muerte
descubre la carne de su música

compone sobre la madrugada
con el fino polvo 
que es el silencio

termina una partitura

reinicia

es el inicio de la ausencia

La crítica no es decir:  este poema es malo, este otro es bueno. simplemente describir aquellos aspectos que se observan en los textos. En el momento en que juzgo un texto, salto de la episteme a la doxa, ejerzo mi autoridad sobre el texto. El poder, sea de quien sea, denigra al otro, ningunea al otro, silencia al otro. El poder existe, siempre ha existido, lo que cambia son las manos, las plumas, los lapiceros en que anida como ave carnicera. Condenado al olvido el poeta se enfrenta cada día. Cada amigo muerto es una voz de un coro enloquecido. 
La poesía de William Eduarte es buena, mala o regular... no lo sé. Lo que sí sé es que es un poeta costarricense, como tantos otros, que empiezan a dar sus pasos, la belleza o la dureza de su poesía depende exclusivamente de su talento. ¿Y la locura?




4 comentarios:

  1. Poeta amigo Cristian Marcelo:

    Me han sentado bien los textos de este poeta. Tu artículo un gran aporte para comprender mejor a este vate y su entorno literario.

    Abrazos fraternos en Amistad y Poesía verdaderas,

    Frank.

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  2. Muchas Gracias, Frank, tus visitas son siempre bienvenidas... Entre los poetas, el ego es siempre un monstruo inmenso, se convierten en jueces y verdugos de otros poetas. Yo creo que la crítica solo debe describir los fenómenos literarios, después el tiempo o el viento dejará lo que valga la pena leer. Un crítico es como un periodista, un cronista de su tiempo, nada más.

    Un abrazo fraterno...

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  3. Siento que Eduarte es un pretexto para decir algo más... jejeje, lo digo con suspicacia...

    Y ni modo, los poetas son tan humanos como un carnicero, como una comadrona, como un soldado... pero siempre, y a pesar de los poetas, habrá poesía... lo digo con hironía...

    Y ni modo, pero sin querer ejercer ningún poder, por que sé que William Eduarte no es nada ingenuo cuando escribe, pero sí lamento que su poesía sea algo "desalmada" que no me mueva nada, que no sienta nada al leerla, que no me interpele, que simplemente como lector no pueda ser más que un espectador sin que pueda mezclarse y mezclarme con ella, fría y distante como un objeto de museo que sabemos muy valioso pero no que se puede tocar...

    Y ni modo, ya me salí de la episteme y estoy "doxiando" que no tiene nada de malo, especialmente cuando hay un traguito de ron y un buen amigo de frente. Y tengo la impresión de que lo que defines como crítica, sería como una especie de "fenomenología del texto literario" lo examinamos en sí mismo en sus partes constitutivas y tramados, sin especular ni caer en ningún tipo de juicio de valor. Eso me parece perfectamente honesto y necesario, pero siento que la crítica o esta "fenomenología" estaría incompleta, si a posteriori, no nos dispusiéramos ha elaborar un "discurso", una "filosofía" o lo que ahora sí, para mí es crítica del texto literario...

    Por ahí va el asunto, creo que se puede decir mucho más.

    Saludos!!!!

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  4. Estimado Germán: Comprendo tu posición y es completamente válida, no así verdadera. La verdad si existe, no puede ser solo mi verdad. De allí, que mi crítica no pase de ser una fenomenología del hecho literario. Cierto, muchos de mis artículos son pretextos, para poner en discusión lo que acabas de señalar esta fenomenología está incompleta, porque no se puede pasar de la epísteme a la doxa, sin que exprese mi propio punto de vista, mi subjetividad, algo que me reservo y vos sabés porque lo hago, entraría en discusiones estériles, que al final acabarían en enemistades. Chico decía que si la literatura no sirve para hacer amigos, no sirve para nada... De allí que te dejo la labor de elaborar ese "Discurso" o esa "filosofía".
    Un fuerte abrazo

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