miércoles, 6 de abril de 2011

Destierro

No se me ocurre nada. No pienso, existo. De no pensar tengo tangos o boleros, muchos cascanueces. Solo soy: ser me duele. No olvido el tiempo de las grandes esperanzas, de los rascacielos de paleta, de pajilla y algodón. ¿Cuántas mentiras nos contó el mundo? Trabajo para vivir, escribo para soñar. Si solo se pudiera aplastar la cordura como una cucaracha o un zancudo infantil, si solo se pudiera rociar a la humanidad de pesticidas o tumores, si solo se pudiese a este hueco, a esta hondura, arrojar todos los desechos o vómitos del mundo… Pero no, no se puede… aún así, debemos soportar toda la inmundicia de los árboles y los pajaritos, toda la mierda ecológica que puedan concebir los astrólogos. No se me ocurre nada. Quizás pueda reescribir mis huellas sobre una nueva hoguera.

de Corriente subterránea (2004-2010)

5 comentarios:

  1. muy bien logrado amigo marcelo, .. me gusta el sabor de este verso

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  2. Estimadísimo Poeta amigo:

    Excelente tu texto, va muy conmigo: Ese hastío existencial manifiesto...

    Disculpa un poco mi ausencia, pero se debe a que no tengo servicio de internet en casa. Pronto solucionaré el problema.

    Abrazos,
    Frank.

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  3. Estimada Guisela: muchas gracias, se juega con el lenguaje...
    un abrazo fraterno

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  4. Estimado Frank: sí, es un problema terrible estar sin internet en casa, uno es web-dependiente. Muchas gracias, mi amigo.

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  5. Y más allá del diagnóstico, la enfermedad nos protege con su virus atenuado por la espera. Con ese logos que siempre nos supera. Un abrazo buen amigo.

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