Al fin y al cabo,
la que duerme con la noche,
la que no sale nunca de la casa,
la que lleva las medias afónicas,
tendrá un muérdago tras la puerta.
La muy dudosa, que pone los pies en el aire
y sumerge su cabello en el agua tibia,
en un sartén humeante,
amará el linaje de los tenedores.
Así es
y así será,
mientras la luna
trueque estaciones por monedas.
La que duerme en la calle,
chasquea los dedos y los dientes blanquísimos,
detiene un taxi para volver a su casa,
a la hora en que la otra tendrá
los labios agrietados,
y odiará el jazmín barato de sus pechos
y al amor que la tiene de rodillas.
de Corriente subterránea (2004-2010)
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excelente,gracias...la poesía existe
ResponderEliminarMeu caro e nobre amigo!
ResponderEliminarteus versos sempre merecem releituras. uma escrita densa trabalhada, bem feita... Parabéns! Muitíssimos parabéns a ti!
daufen bach.
Hola Cristian. Siempre poemas encantadores. Alguien siempre odia ese amor de rodillas. Saludos. Un abrazo desde México.
ResponderEliminarEstimado Alejandro: Gracias por pasar por este humilde rincón poético.
ResponderEliminarUn abrazo Fraterno
Estimado Daufen: Gracias por compartir la poesía, un abrazo fraterno.
ResponderEliminarEstimada Diana: Tu lecturas son siempre alentadoras, gracias por compartir tu amistad y tu poesía.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo