Bar Morazán, te perdí, te perdieron... Muchas noches, mucho orín ha desembocado en tus entrañas. La espuma se derrama en las mesas, debajo de las lámparas tachonadas de moscas. Las chingas desbordan el cenicero. Lagartos viejos eran tus peregrinos. Perros y rabia… rabia y perros copularon sobre las estrellas. Y ahora las mariposas beben mariposas, bailan en minisetas ajustadas, con su colgajo al viento. El pavo real canta Village People: sé un Macho Men bajo el arco iris de florcitas… Bar Morazán, te perdí, te perdieron. Ahora que los lagartos viejos se arrastran en lejanías achacosas, extraño tus puertas con olor a puerto…
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Prólogos, contraportadas y reseñas de mis libros
Prólogo de Todo es lo mismo y no es lo mismo La poesía de Cristián Marcelo es doblemente vital. Es vital porque respond...

-
Hoy, 7 de marzo de 2009, me llegó al correo "El bostezo sin sueño: Erick Gil Salas" de Gustavo Adolfo Chaves. ¿Cuál sería mi ...
-
"La literatura costarricense nace bajo el signo del realismo porque la condición de insularidad no permitía gran capacidad para la ima...
-
La poesía costarricense sin duda ha dado grandes poetas. Jorge Charpentier es uno de ellos. Su poesía me impresionó desde muy joven, sobre t...
Qué hermosa manera de evocar, devolviéndole la magia a lo soñado, pues nada hermoso puede ser profano.
ResponderEliminarEl menisco de los bares siempre gradúa a los náufragos.
Un abrazo buscador de puertas.