La niebla es un fruto más del paisaje,
dormida y lejana,
me es indiferente.
Solo cuando se acuesta
y aspiro medusas y corazones,
me dan ganas de darme
un banquete de niebla.
Es delicioso
acostarse neblinamente ardiente,
besar esos labios húmedos,
casi fantasmales.
Acurrucado sobre sus pechos redondos,
se bebe una leche
blanca y vaporosa.
Da gusto acostarse en la niebla,
sobre todo
cuando las horas se evaporan
en palomas marchitas.
Desgraciadamente,
no vivimos dentro de la niebla,
así, cuando llega,
nos despertamos desnudos
en su honda delicia.
de Corriente subterránea (2004-2010)
Un hermoso texto Cristian, me gustó bastante.
ResponderEliminarLa niebla,hermosa y a la vez misteriosa y envolvente.Así la sentí en tu poema.Gracias por regalarme un sentimiento para estrenar cuando la vea.
ResponderEliminarwowo super seductora esa niebla, no pude abstraerme de la imagen y del sentido , casi un susurro al oído las palabras plasmadas
ResponderEliminarFelicitaciones Cristian
otro abrazo regrande pa'ti desde Chile
Estimado Juan Carlos, Raquel, Elisa, muchas gracias por pasar por esta encrucijada, y muy agradecido de recibir sus comentarios.
ResponderEliminarUn abrazo fraterno