domingo, 14 de marzo de 2010

Leyendo "Natación Nocturna" de David Cruz

Leer un poeta, no es lo mismo que conocer un poeta. Hace unos días tuve el placer de encontrarme con el jovencísimo poeta David Cruz. Un poeta por derecho propio. Claro, después de veintidós años de estar navegando por este mar de poetas, poetastros o poetistas. Debo reconocer que mis preocupaciones se reducen a la memoria y a la ideología-estética. Los poetas costarricenses deberían temerle más al olvido y al silencio. Pues, sin duda, estamos condenados al olvido y al silencio, a pesar del bombo y autobombo que generan los amigos. ¿Cuándo mueran los amigos, quién nos recordará? No lo sé. El silencio llegará como un fantasma y el olvido echará tierra sobre la obra de más de uno. Pero, ¿por qué ocurre esto?, simplemente es un problema ideológico. Yo, poeta supremo, amigo otros poetas insuperables, no compartó las ideas del grupo X, así como los del grupo Y no comparten las ideas con el grupo Z. No compartir las ideas del otro supone que el otro no escribe poesía, porque la poesía es lo que escribo yo. Frente a este narcicismo es poco lo que se puede hacer. Lamentablemente, aunque se predique la tolerancia sexual, religiosa, política, etc. La tolerancia estética es un sueño, una utopía. Todos queramos o no, profesamos una ideología estética. Así es, a pesar de que neguemos su peso, allí está como una sombra, una espada, el escudo en que refugiamos nuestro miedo ¿a qué? al otro que también escribe y por tanto profesa una ideología distinta de la mía.
La poesía de David Cruz pertenece a lo que Juan Murillo ha denominado antipoesía: 
"abarca temas eminentemente urbanos, marginales, populares o de la cultura pop y su tono comparte un cierto desencanto, sarcasmo o cinismo hacia los metarrelatos de lo socialmente y artísticamente aceptable o deseable. En lo técnico se aleja de la metáfora o incluso el símil, y es inusual encontrar en ella los tropos retóricos más elaborados como la prosopopeya, la sinécdoque, la metonimia o la alegoría, figuras que por otra parte abundan en la poesía de corte tradicional en nuestro país. Esto se explica porque los poetas han optado en muchos casos por las construcciones verbales comunes, por el discurso directo, o incluso el habla popular como vehículo poético y esto impide indirectamente una poseía eminentemente lírica donde el lenguaje mismo es el origen del fenómeno poético. Sus poemas buscan imágenes más generales, muchas veces una imagen por poema y tienden a la narración anecdótica más que a la alquimia verbal o a la pirotecnia de los maridajes exóticos entre palabras inusuales". Murillo, Juan. La antipoesía costarricense. RedCultura.blogspot.com, 2008.
A pesar de lo que apunta Juan Murillo: que existen obras que son difícil de ubicar en  el contexto literario costarricense. Lo cierto es que la poesía de David cumple con los rasgos de la antipoesía, aunque diferente de la antipoesía parreana que evoluciona hacia el artefacto poético.y se sustenta sobre todo en la ironía.  David es heredero de Luis Chaves, Mauricio Molina, Esteban Ureña, Alexander Obando. ¿Quiénes buscan una poesía más sustantiva? Pues cuando el adjetivo no da vida, mata.Veamos, como ejemplo, "El cadáver del infierno":
Un bus pierde su estación frente a un bar.
No importa si el bullicio abraza
el infierno.
Un golpe de copas.
!Salud, hermanos!

El cadáver del invierno
disfraza dinosaurios.
Las sucias carcajadas de los parques
perfuman iglesias.

Creamos poetas de mendigos.
de Natación Nocturna

Un excelente ejemplo de los rasgos de la antipoesía: tema urbano, desencanto, cierto sarcasmo, se aleja de la metáfora y el símil, y se acerca a la prosopopeya, la sinédocque, la hipérbole y la alegoría.  En cuanto a lo estructural no se emplean repeticiones de ningún tipo, ni adjetivos. Los versos están formados de frases y oraciones simples. El trascendentalismo se caracteriza por lo opuesto: uso de repeticiones, exceso de adjetivación, uso preferente de la metáfora y la hipérbole por encima del símil y la prosopopeya. Por otro lado, los antipoetas costarricenses introducen elementos de la cultura pop, y de la "alta cultura" dentro de espacios marginales. Como sucede con el poema "Partida de Cartas":

Luego se van, impasibles, como vinieron.
Pier Paolo Pasolini

La sala del bar es una improvisada ilusión de navajas.

Se nos olvido la tragedia, las grandes olas sirven
de botellas de insomnio
para continuar apostando los puñales
de antepasados.
Ellas no piden propinas ni marcan nuestras cartas
a la luz de las candelas,
a las lámparas de combustible
y su adolescencia despeinada con sus gafas opacas.
El juego es la curiosa costumbre,
melancólica escena:
necesaria para rastrear las pisadas
de la supervivencia.
Es 1930. La madrugada se aferra
a los trapos sucios de las velas.
Los restos de cerveza y vino embriagan las miradas
que impacientes,
como anzuelos hundidos,
aguardan a que los absurdos peces del tiempo
comulguen.
Cristalinas noches, más allá de las mesas
con aspectos de anclas oxidadas,
miran como magos en la desdicha de sus trucos.
Y amparados al respiro de alguna
de las estaciones de Vivaldi
nuestros cuerpos son el disfraz,
la astucia del proscrito
jugando su patria en una sola partida.
Pero de qué sirve perder.
Se han deshecho
todos los recuerdos y su matemática inexacta.
Los lenguajes carecen de padres
y solo importa el sórdido sacrificio del triunfo.
El poema se desarrolla en un espacio marginal, como otros poemas de esta generación mantiene la idea de que la poesía debe estar hecha de hueso, menos adjetivos que limiten su impacto. No obstante, hay por los menos dos versos que llevan el sello de la estética trascendental: "aguardan a que los absurdos peces del tiempo / comulguen" también "y solo importa el sórdido sacrificio del triunfo".Versos que hasta el mismo Laureano Albán firmaría con gusto, sino fueran de David Cruz. En fin, ¿son buenos, muy buenos o excelentes los poemas de Natación Nocturna? ¿Sobrevivirá al olvido y al silencio en que se encuentra la mayor parte de nuestra lírica? En realidad, no lo sé. Lo que si puedo decir es que David Cruz es un poeta de su tiempo, sus actos como los de todos nosotros le abrirán o cerrarán  espacios en nuestro medio, su obra y su estética seguirá madurando, forjará amistades y enemistades, encuentros y desencuentros.

6 comentarios:

  1. No sé si alguien lo hizo antes, pero hace un tiempo reseñé este excelente poemario:

    http://asterion9.blogspot.com/2009/01/crtica-de-poesa-i-natacin-nocturna-de.html

    Digo esto en favor de David, porque según lo que aquí se plantea, en ese entonces ni lo conocía ni tenía idea de quién era, es decir, no necesito de un amigo para hablar sobre su trabajo, aunque sabemos que eso es pan de cada día, claro.

    Sobre sus influencias, concuerdo con las de Molina, e incluso la de Ureña y la de Obando, no así con la de Chaves. Sinceramente, la de Luis se ubica muy bien en eso que Murillo define como "antipoesìa", pero la de David busca precisamente otro tipo de juego, y como apuntás, incluso hay mayor presencia de la metáfora.

    En fin, un excelente libro de un poeta que promete mucho.

    Saludos

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  2. Saludos, Gustavo! Creo que cuando piensas en Luis Chaves, estás pensando en Chan Marshall, ya se me olvidó como se escribía, y su último libro,"poem road" y no en "los animales que imaginamos", donde la estética es más parecida a la de "Natación Nocturna". De mi parte, pienso que es una práctica muy extendida comentar aquellos libros, cuya estética compartimos,y no decir nada de aquellos otros libros que están, pero no existen. Creo firmemente que se puede hacer historia sobre el fenómeno literario que se está desarrollando, y no esperar a que los poetas estén muertos y olvidados. Me interesó la propuesta de Murillo, aunque no la comparto en su totalidad. El trascendentalismo, para mí, es un referente válido, para explicar el por qué los poetas jóvenes escriben como escriben. Yo tenía en mente una reseña sobre "Natación Nocturna", pensé que era de Germán Hernández, bueno tendré que leerla otra vez. En fin, con tanto libro publicado cuesta hacerse una idea global de la realidad poética de Costa Rica, para muestra un botón, tus libros los busqué en la librería de la UCR, y no estaba ninguno de los dos.

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  3. Tenés razón en cuanto a las diferencias entre "Los animales que imaginamos" y el trabajo posterior de Luis. Ahora bien, asumo que él defendería "Chan Marshall" y "Asfalto", pues en ellos se aleja más de esa estética de la metáfora. Yo particularmente disfruté "Los animales", más que los otros.

    Lo de mis libros me extraña. Digo, porque como es de esperar no se venden y ahí están, entre uno y otro estante. También, creo que en Claraluna deben de quedar un par.

    Saludos

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  4. Valiente esfuerzo y muy necesario el de historiografiar nuestra poesía. En ese sentido, saludos a los dos.

    David es un poeta muy competente, cada día lo demuestra más, pero no creo ser una de sus influencias. De hecho, creo que mi poesía no ha influido a nadie; al menos hasta ahora.

    Espero con gran interés el próximo libro de David.

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  5. Siempre devorando tus interesantes juicios acerca de los poemas y los poetas costarricenses.

    De David no he leído nada, pero estos poemas mostrados como ejemplo de lo que decías realmente son sorprendentes.

    La idea sigue siendo esa: irnos trayendo tú lo valioso hasta nuestros ojos. Este blog cumple su función. Una rareza en la bloguesfera tica por su camaradería y afabilidad con tus homólogos.

    Abrazos fraternos en Amistad y Poesía verdaderas,

    Frank.

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  6. Saludos Cristian. De nuevo y como en la entrada anterior fuiste agudo sobre lo de la tolerancia electiva. Y me gusta.

    Por otro lado, me parece un contrapunto y un logro de tu parte tus juicios sobre Natación Nocturna y su autor...

    Y en hora buena, que no caiste en la trampa eterna de siempre: "el joven poeta promete... blablabla..." jejeje.

    Muy bueno.

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