sábado, 7 de marzo de 2009

Premios Nacionales ¿Quién descubrió el agua caliente?



Hoy, 7 de marzo de 2009, me llegó al correo "El bostezo sin sueño: Erick Gil Salas" de Gustavo Adolfo Chaves. ¿Cuál sería mi sorpresa? Una nueva crítica a los muy cuestionados premios nacionales. Estoy sorprendido, anonadado, atónito, ante un descubrimiento que hace temblar los cimientos de la literatura y el arte nacional. En serio, hay que ser ingenuo para seguir machacando sobre lo ya machacado. Cualquiera, que no sea miope e inocente como yo, sabe que los premios de todas las instituciones, universidades o empresas, están marcados por el amiguismo y la intolerancia. No hace falta ser un genio, para darse cuenta de que ganar un premio aquí o en China se debe al amigo, al maestro o al admirador que funge como jurado. Recuerdo a un conocido poeta cubano que vino al Festival Internacional de las Artes en 1994, quien a modo de anécdota contaba que había escrito una novela y no estaba seguro de presentarla a un concurso literario, hasta que se encontró con un amigo que le insistió en que la presentara al concurso... ¿Cuál fue su sorpresa? Ganó el premio... Así este cuento se repite, año a año, tras la fundación de los premios nacionales...
En realidad, los premios nacionales son solo la punta de un iceberg. ¿Han analizado acaso los premios como el joven creación, los de la Editorial Costa Rica, los UNA-PALABRA, los EDUCA, el Vallé-Inclán o el Sor Juana Inés de la Cruz? Yo creo que si hicieran la relación entre el jurado y el ganador del premio, más de uno debiera darse con una piedra en el pecho. En los últimos 20 años, tres grúpusculos se reparten los premios, mientras a los acólitos, a los amigos y a los poetas jóvenes les dejan las migajas, y aún así se quejan. Yo si he analizado los jurados y los premiados por 25 años, y lo único que me duele es no estar en una de las tan famosas argollas que todos conocemos o críticamos. Pues, soy muy orgulloso para que me vengan a decir qué escribir, cómo escribir y de qué escribir... También mi orgullo no me permite ser lame... y usted lama lo que mejor le guste o le parezca.
En fin, no deberían estresarse tanto por un premio que lo único que vale es su dotación monetaria. Al final de cuentas, publiquen un libro de cuento o de poemas con la venia del admirador o la academia . Tarde o temprano, van a recibir su Aquileo J. Echeverría. A lo mejor, el amigo o el maestro ya les prometió para la Noche de Brujas un UNA-palabra o un Editorial Costa Rica... El Aquileo puede esperar siempre y cuando hayan aprendido bien su lección de poética o prosía. ¡Hay que vivir en Costa Rica para darse cuenta que cada día se descubre el agua caliente!