miércoles, 1 de abril de 2015

Lluvia ácida

No preguntes,
            no insistas,
                        no arañes el mundo o la nada.
Todos estamos bien, menos el aire,
menos el payaso que recita multitudes.

Aquí,
            sí, aquí,
                        te pusieron bocarriba,
te amordazaron el cigarro,
                        ardieron tus libros,
la música que tanto quisiste,
la que no gustó al criminal ni a la vedette.

            Pregunta,
                        insiste,
                                   araña el muro y la fosa,
el hoyo y la agujeta.
El aire está bien, los otros, no,
los otros muerden espumas y lamentos.

            Allá, muy lejos,
pones a rabiar a los  poetas,
            a las academias y a la noche,
te amarras las manos para que no se escapen...

Arriba, los otros abren un paraguas,
            arriba, 
                        más arriba,
te mojas los labios,
                        el pantalón,                            
la camisa.

De cierto que no estás en sitio alguno.

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