miércoles, 19 de enero de 2011

Caos

No puede ser esto que escribo
punto y aparte,
cero.
La sonámbula está en otro sitio,
pero ya nada es lo de siempre,
lo mismo.

Alambique, mi rostro,
corto mi rostro en rodajas
de a cien,
en péndulos
de a mil.
Torcido en mi escritorio,
recuerdo que tuve un sueño,
tuve un ciclón,
que giraba, aquí, en mi mano.

No puede ser que pierda
la una y las dos,
las tres y la una,
si alguien piensa que esto que escribo
arde en los zapatos de un cadáver,
está cuerdo.
Pero ya nada es nuevo,
la que despierta está a mi lado
escribiendo,
cuando estoy distante,
punto y coma,
cero.

de Corriente subterránea (2004-2010)

domingo, 16 de enero de 2011

El bolígrafo mágico

No falta nada, Monsieur Eluard,
Ha soltado las palabras,
Y siguen el curso de las aves migratorias,
De las corrientes misceláneas,
De la brisa que cuelga como un guante
Sobre la mesa de noche.
Monsieur Eluard ha desenredado las palabras,
Son hebras de seda china,
Ecos de paloma,
Huellas de tigre africano.

Las palabras, que Monsieur Eluard ha soltado,
Están llenas de palabras,
Desbordan las hojas y el absurdo,
Se pierden en las callejuelas,
En los jardines,
En las plazas.
Están aquí,
Las encuentras en la nada barrigona,
En los cafés de París,
Tan pulcras
Y definitivas,
Como un premio de cristal.

Monsieur Eluard, toma una copa de vino,
Le hace punta a las palabras
Y las arroja
como dardos encantados
A la realidad alucinada.

Crónica del Esplendor (2008-2010)

miércoles, 12 de enero de 2011

Credo Uno, Credo Dos

Basta de palabras cluecas,
de pisarlas,
de molerlas,
de aprisionarlas en cristal o plástico.
Llegó la hora de liberar el trueno,
de liberarlo en sonido estéreo.

II

Cuánto cante el ruiseñor,
cuánto cante el tijo,
cuánto cante el yo,
sea para ti el llanto.

de Corriente subterránea (2004-2010)

viernes, 7 de enero de 2011

Credo Tres

Escribo aunque me muerda la conciencia y se me escape del espejo. Escribo con unas ganas mayúsculas de vomitar el universo en el lavabo. Escribo demoníacamente sobre mis dos tobillos funerarios, sobre mi papiro cáustico, en la piel del gato negro, en las vocales dulces y en las amargas consonantes, de dos a tres, y de nueve a cinco. Secretarialmente, escribo en mi muñón en flor, mi terciopelo azul. Escribo sin esperar ya nada, y espero algo más que el pan tostado. Escribo a veces angelicalmente unido a media sombra, y escucho las cosas por su nombre y a los nombres, por sus cosas. Estoy verdaderamente harto de encontrar el espejo que ha escapado, pero me suelto al aire como un globo. Sin embargo, y a pesar de todo, sigo escribiendo atroz, botánicamente, estas palabras que te aman demasiado.

de Corriente subterránea (2004-2010)

domingo, 2 de enero de 2011

Tríptico de la gacela etrusca

Ni la noche ni el día quieren venir
para que por ti muera
y tú mueras por mí.
Federico García Lorca

I

No te marches, no huyas,
no me abandones serpiente o luz inmaculada,
alondra o filo del amor.
No golondrines esta alma, que muchas lágrimas
caen de mi tierra a mi cielo.
Ay de mí, por no callar este huracán
que persigue sombras amarillas.
Cómo no querer un pubis
más dulce que la rosa,
unos ojos como gacelas,
unos pechos como dátiles dorados.
Canté el Cantar de los Cantares,
canté el éxtasis salvaje,
mudé de alma,
aceré mi cuerpo para penetrar el misterio,
para hundirme en la mar,
en el delta negro de tu dulzura.
No me abandones,
ahora que la luna abre sus muslos,
no huyas ahoraque he vuelto del infierno,
no te marches,
ahora,
que todo es un caos
y un fantasma me besa los labios.


II

Al filo de las cinco, gacela etrusca,
bebí de tus pezones el almíbar,
me hundí en tu carne como mar proceloso,
fui en ti el relámpago,
el puñal,
la consumación del caos.
Gacela etrusca, mordí tus hombros aldeanos,
extendí tu fragancia por el mundo,
deshice tu candor,
tu cabellera salvaje.
En ti ardió mi crepúsculo tardío,
en ti el azar
aúllo sobre su cornamenta.
Hermosa como tú ¿Quién?
mi pequeña gacela,
el delirio
gime como el viento,
gime aún más,
hasta que se rompa el vaso
y la sangre huya
sobre un hilo de estrellas.


III

Al verte a ti,
veo a las mujeres que he amado,
veo el océano salpicando mi ventana.
Es cierto...
Nací,
fui concebido para esto:
verte desnuda
en la inmensidad del aire;
joven aún más que la flor,
aún más que la aurora,
haces del deseo
el esplendor de la brisa.
Hueles a luna y a sombra,
miras como una laguna de cisnes
y mandrágoras.
He visto espejos más bellos que tus ojos,
he visto candelabros,
cuya silueta enloquecería a los poetas.
Pero tú, gacela,
despiertas un ansia funeraria
y un deseo carnívoro...
Tocar tu desnudo como quien toca
la canción más hermosa,
es mi último deseo.

de Corriente subterránea (2004-2010)

martes, 28 de diciembre de 2010

Pequeña Oda Clásica

Esto no era un paraíso, ni siquiera un violento paraíso,
Por eso huiste al norte,
Por eso te marchaste con tu grasa y tu locura
Al país de los sueños verdes.
Salió Walt Whitman a recibirte en su barba feroz,
Y una horda de leñadores, albañiles, carpinteros,
Náufragos, amas de casa,
Puritanos y pornógrafos,
Jack te recibió en calzoncillos, con una cerveza sucia
Y un cigarro largo,
Te recibieron los lagos inmensos, las montañas,
Y con el viento ácido la primavera abrió todas sus flores
Debajo de tu lengua.
Esto no era un paraíso, ni siquiera un paraíso rico,
Te recibió Ginsberg con café y tostadas,
Con jugo de naranja
Y fornicaste con él y su pandilla
Y bebiste en todos los bares de Miami a Nueva York,
De Boston a Luisiana,
De Los Ángeles a Texas.
Sabías que esto no era un paraíso,
Por eso te marchaste,
Por eso te uniste a la Nación,
A la multitud que vomita en la Quinta Avenida,
Porque aquí solo había indios y otras especies innombrables,
Pidiendo limosna frente al Teatro Nacional,
Una limosna a los rubios pasajeros
Que se extravían en las piernas de la ignorancia.
Te fuiste porque no soportabas a los poetas
Que le cantaban a los ángeles de Rilke,
Al demonio burlón de Cernuda,
Y temblaban de la nuca a las rodillas.
Esto no era un paraíso, nunca lo fue.
Atrapado en sus fronteras indecibles,
Ahogado en su estupidez de corazones y peluches,
Vivo como un fantasma
Entre los hijos de Dalila,
Entre la descendencia de Amaranta,
Entre los vástagos enloquecidos de Nemrod y Pilatos,
Porque te marchaste buscando rascacielos,
Buscando a Burroughs en las costas de Liberia,
Traficando con Ferlinghetti alucinaciones y naves espaciales.
Te marchaste como se marchan las hojas secas y las golondrinas,
Los ataúdes y las estaciones.
Dejaste el Carnaval en manos de los ciegos,
En la prosa burda de los necrófilos,
En las garras y hocicos de los monos aulladores.
Un paraíso por ti está sangrando,
Antes sangraba de otro modo,
Antes sangraba solamente,
Su herida era jugosa y musical,
Aunque nadie la había visto con tus ojos.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Despojos del paraíso

I
Gira tu piel contra mi piel,
Resbala por el aire endurecido.
Somos el río que desemboca
En el alba. Canta el amor,
Somos la ardiente noche.

III
Tienes todo el tiempo del mundo.
La casa es el paraíso. Su boca
Es la espuma que estalla
En el aire. Todo el tiempo
Del mundo no es suficiente.

IV
Baila para mí, dulzura o gacela.
Baila sobre mi océano.
Baila alrededor de la cama.
Giran los floreros,
El invierno gira.

V
No inventé nada:
Tus labios eran un carrusel.
Delira mi lengua desnuda.
Al borde de la aurora,
Cantan los cisnes bajo la lluvia.

de Crónica del esplendor (2008-2010)

LAS GENERACIONES POÉTICAS DE COSTA RICA

La teoría de las generaciones literarias es importante porque nos da una herramienta paraentender la literatura en contexto , no como texto...