Hay días torcidos como éste,
en que me digo: ten fe, aún hay esperanza,
y de la niebla arcaica una paloma
abre las alas,
suena un disparo,
salta una flecha,
estalla el fuego,
y cae una bola roja
desplumada.
Hay días torcidos como éste,
en que las escaleras hacen fila,
gatos negros
se cruzan a mi paso,
juego doce pero siempre cae en trece,
y al contacto con mi aliento
se quiebran los espejos.
Torcidos días como éste,
en que todo lo amargo
me sonríe...
de Corriente subterránea (2004-2010)
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Si siempre acaba en trece, ¿por qué juega al doce?
ResponderEliminarHay quien se empeña en llevar la contraria en todo, ¿verdad?
Saludos fraternos, Cristian.
¿Suerte?
ResponderEliminarA lo mejor me toca ver niños vomitar a punto de morir (como me ocurrió en un transporte) , y eso es suerte. Un abrazo fraterno.
es verdad, hay días como tirabuzones, como aceros después del terremoto
ResponderEliminarbesos y buen fin de semana