La habitación era pobre y vulgar,
escondida en los altos de la taberna equívoca.
Desde la ventana se veía la calleja,
estrecha y sucia. Desde abajo
subían las voces de unos cuantos obreros
que distraían su tiempo jugando a las cartas.
Y allí sobre un lecho barato, miserable,
el cuerpo tuve del amor, los labios
voluptuosos y rosados de la embriaguez--
tal embriaguez, que aún ahora
cuando escribo ¡después de tantos años!
en mi casa vacía me embriago de nuevo.
Kavafis
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Manifiesto del Movimiento Poético Incelario Contra el canon post-patriarcal
Nosotros, los poetas incelarios, declaramos agotada la poesía de la reconciliación sentimental. Rechazamos la lírica del consenso, la emoció...
-
En la poesía costarricense, la definición de movimientos literarios siempre ha sido un problema, en primer lugar, porque no ex...
-
LAS NUBES, QUE EL VERANO NO DESHIZO, ESTÁN QUIETAS. Es hermoso mirarlas, como la muchacha del vestido amarillo que arranca la cabeza...
-
Alexander Obando (1958) Poeta, narrador, compilador y ensayista. Perteneció al Taller Literario Eunice Odio que público la antología titulad...
Poeta Sánchez:
ResponderEliminarGracias por traernos este texto.
Siempre Constantin Kavafis, quien no publicó en vida un libro de poemas. Mas no hacía falta: cada poema de él es un libro.
Abrazos fraternos en Amistad y Poesía verdaderas,
Frank.