domingo, 1 de mayo de 2016

Trece poetas de postguerra en Costa Rica: 1948-1958

Eunice Odio
Poema primero   
−Posesión en el sueño−

Ven
Amado

Te probaré con alegría.
Te soñaré conmigo esta noche.

Tu cuerpo acabará
donde comience para mí
la hora de tu fertilidad y tu agonía;
y porque somos llenos de congoja
mi amor por ti ha nacido con tu pecho,
es que te amo en principio por tu boca.

Ven
Comeremos en el sitio de mi alma.

Antes que yo se te abrirá mi cuerpo
como mar despeñado y lleno
hasta el crepúsculo de peces.
Porque tú eres bello,
hermano mío,
eterno mío dulcísimo.

Tu cintura en que el día parpadea
llenando con su olor todas las cosas,
tu decisión de amar,
de súbito,
desembocando inesperado a mi alma,

Tu sexo matinal
en que descansa el borde del mundo
y se dilata.

Ven

Te probaré con alegría.

Manojo de lámparas será a mis pies tu voz.

Hablaremos de tu cuerpo
con alegría purísima,
como niños desvelados a cuyo salto
fue descubierto apenas, otro niño,
y desnudado su incipiente arribo,
y conocido en su futura edad, total , sin diámetro,
en su corriente genital más próxima,
sin cauce, en apretada soledad.

Ven
te probaré con alegría.

Tú soñarás conmigo esta noche,
y anudarás aromas caídos nuestras bocas.

Te poblaré de alondras y semanas
eternamente oscuras y desnudas.

De "Los elementos terrestres"


Salvador Jiménez Canossa
Pórtico
                        Soledad tengo de ti
                        Oh tierra donde crecí!
                               Cantarcillo Siglo XVI

Tan lejos!
Cedros naranjos…
Desde San Pablo
en Turrubares.

Ah – Ah!
Cedros en flor.

Verdes naranjos
todos frutales
en Turrubares
desde San Pablo.

Ah – Ah!
Frutan mi corazón.

Alba
                        Venid vosotros, hijos de la naturaleza
                        y compartí conmigo vuestra tierra ancestral!
                                   “The Hound of Heaven”

Ascendió tu nombre
ya limpió
de estrellas.

Circundó sus bordes
el alba.

Lejana
la canción sin nombre
resbala
tranquila
por el campo fresco.

II

Entre los cerros
Al sur.
Al norte…

Cristóbal,
el santo caminero,
el cabro de la noche
se lleva,
y las estrellas
se van trotando
entre los naranjos.

III

De nuevo
el puente azul
de la mañana…

Tan lleno
de verde luz
de risa clara…

El fresco
y verde jaúl
la negra vaca
Abur – Abur!
Es la mañana.

IV

Intacta…
            Doncella
desnuda;
            la tierra
florece.

Canta codorniz!
Entre surco y surco
la entrega
Canta codorniz!
Al macho perenne
la reja.

V
                        (Veleta)
Loca como un gallo,
la veleta, revuela
cosiendo, en la mañana
capullos de la tarde.

De Tierra del cielo

Arturo Montero Vega

Yo te sigo queriendo

Muchas lunas
han pasado
y muchas hojas
caído
            y secado,
y yo te sigo queriendo
con la persistencia de la ola
y el entusiasmo desbordante de la espuma.
Como pudiera querer a la rosa más blanca
Cual si mis ojos pudieran llegar
a la estrella más lejana.

Pregunta mi corazón a cada instante
¿Para quién, mi amor, tu mirada?
Y apretuje mi corazón como una llaga
y se anega de dolor toda mi alma.

Hoy, por ejemplo,
se han llena mis ojos
de recuerdos,
y se me han ocurrido de pronto
estos dos versos:

Espina de gran tamaño
para mi corazón pequeño.

De Vesperal


Victoria Urbano
NOCHE TRISTE

Noche de íntimos tormentos,
noche triste y lagrimosa,
tus estrellas son lamentos
de inquietudes angustiosas.

El cielo oculta su cara
bajo sábanas de luto
y te vuelve noche rara
este silencio absoluto.

Noche que me apesara
la médula del alma.
Si acaso un grillo cantara
se alegraría la calma.

En mi vida no hay reproche
porque es hermosa la vida,
pero esta triste noche
es callejón sin salida.

Me duele la soledad
del lucero que respira
en la negra inmensidad,
pues titilante me mira
y palidejo suspira
por tan redonda oscuridad.

Sombras fantasmales, quietas,
de árboles narcotizados,
solo veo sus siluetas
sobre fondos enlutados.

Nocturno panorama
que inmóvil y sin brisa
por mi ventana se asoma,
quisiera dormirse aprisa
para ocultar en la cama
la nostalgia que se doma.

Noche de íntimos tormentos,
siento el alma dibujada
con crayón de sentimientos
que la dejan enlutada.

¿Por qué el sueño me niegas
y acrecientas mi tortura
si lo demás está a ciegas
con tu venda de negrura?

Tú, noche me contristas
y me inquietas atrevida,
pues sólo los pesimistas
quieren de luto a la vida.

De Marfil


Eduardo Jenkins Dobles
Lenta y grave

Lenta y grave
en lo alto,
tu desnudez marina.
Yo presiento
un desfile de balcones
hacia el crepúsculo,
y un derrumbe de arcilla.
Tú, sin embargo.
Lenta y alta,
esa antigua tristeza
en el haz de tu sangre
reta al mundo.
Porque una voz florece
en tu suelo de angustias.

De Riberas de la brisa

Mario Picado
57

Yo escucharé la hora del espacio
en el péndulo azul de una mañana
y en la esquina de un tiempo sin distancia,
de instantes sin reloj
o de iniciales breves.
—Realizando solamente las fronteras
que separan los silencios de los cuerpos—
Volveré a Dios
por el viejo camino desandado.
Y escucharé el olvido, la exuberancia negra,
donde hacen signos de lluvia
los claveles.
Donde naves de esqueletos hacen rutas de asombro
cual si fueran la sombra de otra sombra que viene.
¡Arrabales de mundo así pensando!
Esta ilusión de entonces
—Vasos muertos,
en un brindis pálido y extraño—

de Noche, en tus raíces un puerto están haciendo


Ricardo Ulloa Barrenechea
POESÍA

Sobre mi horizonte de recuerdos,
las estrellas dibujan tu nombre.
El tiempo siente nostalgia de ti,
y la cuna de los adioses ya no me dice nada,
solo las nubes y el cristal de tu mirada en mí.
Junto a los muelles el amar ahoga tu última palabra,
ahora sin luna,
sin estrellas,
y mientras todo pasa,
las olas quiebran su tristeza en mí.

y los reflejos de la luna añoran el cáliz
que se dibuja en el lago.
Mi latir se muere:
Sólo mi soledad
y lo verde cubriendo los azules de mi cielo.

de Cantares y poemas de soledad

             
Raúl Morales
EL REGRESO

Ausente, era tu perfil tan deseable
emergiendo en ritmo de leyenda.

Cuán bella tu silueta al dibujarse
perdida en nube y nada del recuerdo.

El rumor del viento agrada a la memoria,
repugna empero percibirlo cierto.

Los plateados ríos deslizantes
sobre el lomo de la tierra,

qué plateados y cuán bellos evocados,
qué pereza reales vadearlos.

Hoy regresas tú, mi bienamada,
¡qué perfume adorable el que se aleja!

De La aguja


Jorge Charpentier
TRANSPARENCIA

Ángel despedazado detrás de las columnas
oliendo a solead y a cera.
¿Cómo se te cayó el abismo
y la muchedumbre roja?
Ángel despedazado y canto de piedra.
Llegó el juicio de las horas,
de lo que hicimos blasfemando tus alas
y tu color de nada.
Como un pulmón amarillo
cruzaste el aire
y fuiste a reventar al mar
cuando eran vírgenes las olas.
¡Cómo gritar ahora
que no caíste del cielo
si te volviste a la niebla
y al puño de mis manos!
Ángel de tórax vivo
y erecto corazón de acacia,
te llamo para pedirte
el color amarillo
de tu garganta nueva,
y el dolor del caos
y la duda del aire.
Verte venir del mara
era quedarse solo
y con una sola palabra.
Desnudo de tú tan cerca
y se llenó de trasparencia sola.
Cuando salgas de mar y de la Tierra,
deja tu erecto corazón de acacia
en mi soledad de cera!

de Diferente al abismo


Ana Antillón
Mi cuerpo niño de animal enfermo

Mi cuerpo niño de animal enfermo
se asoma, flor de muerte, hacia la tierra.
Las fauces sin canción lo atraen al sueño.
Cabezas erizadas por el yermo
se arrastran contra el pozo que las cierra,
la órbita vacía, estirado el ceño;
mi cuerpo triste, aún de carne nueva,
se retuerce y se espanta ante su nada.
Se arrastran los demás, muerte dormida.
Es tentáculo oscuro que lo lleva
y es una piedra enorme, muy helada,
que se encuentran, tardando mi caída.

De Antro fuego


Carlos Rafael Duverrán
PRESENCIA

Tenazmente, en toda rosa,
te absorbió la aguda llama de mis ojos.
Eternamente te quedaste en ellos,
temblando en el espejo de las lágrimas.
Yo te ascendí si ruido hasta mi llanto,
pero el alma te dijo: duerme, insospechada!

El tiempo te plasmó. Y eras la misma
que viajaba en mi sangre pinturera.
Traías una falda de crepúsculos
y el cabello goteado por la lluvia.

Yo quise retenerte, aprisionarte.
Eras carne de sueños para siempre.
Pero barcos que parten. Vientos inconstantes.
Alas que emigran. Obsesión de fuga.

No más la aguda llama de mis ojos
en el largo espejo roto hasta la tierra.
Estabas sin materia.
La vida no detuvo su tren para mirarte.

Poca cosa, en verdad, son nuestros cuerpos:
dos llamas consumiéndose una a otra.
Mejor no florecer; que el tiempo ruede.
Algún día seremos inmortales.

de Paraíso en la tierra

Carlos Luis Altamirano
IV de Muerte Presente

El sol cortó las venas del oeste
y deliran sus aves
con las plumas manchadas,
pues inmóvil estás muerta en la tarde.

La noche y el ocaso su encuentro detuvieron,
y quietos sus instantes
olean su luz vaga,
pues inmóvil estás muerta en la tarde.

Y tú, bajo los cielos sombreados,
eres el horizonte más cercano
que recoge los vuelos amarillos,
pues inmóvil estás muerta en la tarde.

de Funeral de un sueño



martes, 2 de febrero de 2016

Las generaciones poéticas de Costa Rica 1850-2016

LAS GENERACIONES POÉTICAS DE COSTA RICA

Esta propuesta de clasificación generacional considera que las generaciones literarias tienen una duración de sesenta años, quince años para el nacimiento, quince años para el aprendizaje, quince años para el dominio, quince años para la decadencia. Toma como punto de partida el año 1850, considerando que en 1857 nace Félix Mata Valle,  el primer poeta costarricense, que publica su primer y único libro Brisas del Irazú en 1915. Las generaciones literarias no se pueden concebir como conjuntos monolíticos formados por una sola ideología estética excluyente, sino que están estructurados como un sistema con polos dominantes y elementos periféricos que se acercan o se alejan, se oponen, se mezclan con esos discursos dominantes. Por esta razón, a partir del término vanguardia, se prefieren utilizar los términos prevanguardia, vanguardia, postvanguardia y transvanguardia, para referirse a las generaciones que en su seno incluirían escuelas literarias como el surrealismo, dadaísmo, futurismo, expresionismo, barroco, intimismo, antipoesía, exteriorismo, minirealismo, poesía social, trascendentalismo, porno poesía, culturalismo, coloquialismo, etc. Esta es solo una lista, una posible propuesta de ordenamiento histórico.

  1. Romanticismo-Modernismo
(1850-1864)
1.      Félix Mata Valle       
2.      Juan Diego Braun     
3.      Luis R. Flores           
4.      José Ma. Alfaro C.   
5.      Emilio Pacheco  C.   
6.      Aquileo Jiménez Echeverría
7.      Enrique Hine            
(1857)
(1859)
(1860)
(1861)
(1865)
(1866)
(1870)
2.      Romanticismo- Modernismo
(1865-1879)
1.      Roberto Brenes Mesén
2.      Lisímaco Chavarría 
3.      José María Zeledón 
(1874)
(1875)
(1877)
3.      Modernismo-Posmodernismo
(1880-1894)
1.      Rogelio Fernández G
2.      Auristela Castro   
3.      Rafael Cardona   
4.      José Albertazzi Avendaño
5.      Asdrúbal Villalobos
6.      Justo A. Facio       
7.      Rogelio Sotela      
(1883)
(1886)
(1892)
(1892)
(1893)
(1894)
(1894)
4.      Postmodernismo-Prevanguardia
1895-1909
1.      Hernán Zamora Elizondo
2.      Manuel Segura
3.      Aníbal Reni 
4.      José Basileo Acuña
5.      Julián Marchena   
6.      Carlomagno Araya
7.      Carlos Luis Sáenz 
8.      Jorge Sáenz Cordero
9.      Max Jiménez      
10.  Emma Gamboa 
11.  Rafael Estrada   
12.  Fresia Brenes  
13.  Gonzalo Dobles S
14.  Arturo Agüero
15.  Francisco Amighetti
16.  Fernando Centeno Guell
17.  Arturo Echeverría Loría  
18.  Moisés Vicenzi
(1895)
(1895)
(1895)
(1897)
(1897)
(1897)
(1899)
(1900)
(1900)
(1901)
(1901)
(1904)
(1904)
(1907)
(1907)
(1908)
(1909)
(1895)
5.      Prevanguardia-Vanguardia
1910-1924
1.      Manuel Picado C.     
2.      Isaac Felipe Azofeifa
3.      Fernando Luján    
4.      Adilio Gutiérrez
5.      Alfonso Ulloa Zamora      
6.      José Ramírez Sáizar
7.      Ninfa Santos            
8.      Alfredo Cardona Peña 
9.      Victoria Garrón       
10.  Lily Guardia            
11.  Cecilia Sancho         
12.  Salvador Jiménez Canossa
13.  Yiya Montejo          
14.  Eunice Odio            
15.  Arturo Montero Vega  
16.  Alfredo Sancho      
(1910)
(1912)
(1912)
(1913)
(1914)
(1915)
(1916)
(1917)
(1920)
(1922)
(1922)
(1922)
(1922)
(1922)
(1924)
(1924)
6.      Vanguardia-Postvanguardia
1925-1939
1.      Victoria Urbano      
2.      Carmen Mora          
3.      Alfredo Vicenzi      
4.      Mario Picado          
5.      Ricardo Ulloa Barrenechea.     
6.      Virginia Grütter
7.      Eugenio Fonseca Tortós      
8.      León Istarú              
9.      Carmen Naranjo     
10.  Raúl Morales          
11.  Francisco Zúñiga Díaz.
12.  Jorge Charpentier    
13.   Teresita Aguilar      
14.  Rosita Kalina            
15.  Ana Antillón             
16.  Carlos Luis Altamirano
17.  Carlos Rafael Duverrán   
18.  Jorge Debravo          
19.  Ricardo Ulloa Garay  
20.  Elliette Ramírez        
21.  Mayra Jiménez         
(1926)
(1927)
(1928)
(1928)
(1928)
(1929)
(1930)
(1930)
(1930)
(1931)
(1931)
(1933)
(1933)
(1934)
(1934)
(1934)
(1935)
(1938)
(1938)
(1939)
(1939)
7.      I Postvanguardia
1940-1954
1.      Esmeralda Jiménez  
2.      Fernando Antonio Leal 
3.      Martha Royo              
4.      Laureano Albán         
5.      Julieta Dobles            
6.      Germán Salas            
7.      Rodrigo Quirós         
8.      Marco Aguilar           
9.      Guillermo Sáenz. Paterson
10.  Luis Bolaños 
11.  Álvaro Cordero Iannarella
12.  Marjorie Ross
13.  José Polini
14.  Alfonso Chase            
15.  Mariamalia Sotela       
16.  Leonor Garnier           
17.  Janina Fernández      
18.  Carlos de la Ossa
19.  Joaquín Soto
20.  Francisco Mata      
21.  Luis F. Charpentier   
22.  Leonardo Marín Mora
23.  Oswaldo Sauma         
24.  Gerardo César Hurtado  
25.  Marta Eugenia Rojas
26.  Óscar Álvarez    
27.  Florencio Quesada       
28.  Leda García                
29.  Ronald Bonilla           
30.  Mario Matarrita          
31.  Jorge Treval                
32.  Carlos Francisco Monge         
33.  Francisco Delgado      
34.  Rodolfo Dada              
35.  Diana Ávila                  
36.  Mía Gallegos               
37.  Carlos Enrique Chinchilla   
38.  Nidia Barboza             
39.  Carlos Bonilla A.        
40.  Pablo Ureña
41.  Carlos María Jiménez     
42.  Carlos Alonso Vargas           
1940
1940
1942
1942
1943
1943
1944
1944
1944
1944
1945
1945
1945
1945
1945
1945
1945
1946
1946
1947
1947
1948
1949
1949
1950
1950
1950
1951
1951
1951
1951
1951
1952
1952
1952
1953
1953
1954
1954
1954
1954
1954
8.      II Postvanguardia-Transvanguardia
1955-1969
1.      Cristy Van Der Laat
2.      Víctor  Hugo Fernández
3.      Héctor Burke               
4.      Mario Camacho          
5.      Erick Gil Salas            
6.      Gerardo Morales        
7.      Armando Antonio Sacaal
8.      Lorena Vargas Mora
9.      Francisco Rodríguez  
10.  Miguel Fajardo           
11.  Marco Tulio Mena     
12.  Edmundo Retana       
13.  Milton Zarate             
14.  Norberto Salinas        
15.  Macarena Barahona   
16.  Habib Succar              
17.  Doris López    
18.  Mayela Ferlini           
19.  Miguel Alvarado        
20.  Adriano Corrales       
21.  Alexander Obando
22.  Henry López
23.  Luis Corella   
24.  Silvia Castro              
25.  Elizabeth Marín          
26.  Faustino Desinach     
27.  Ana Istarú      
28.  Vilma Vargas Robles           
29.  Jorge Arturo              
30.  Klaus Steinmetz          
31.  Gabriela Chavarría      
32.  Guillermo Fernández   
33.  Carlos Cortés               
34.  José María Zonta
35. Adrián Arias Orozco       
36.  Eugenio Redondo        
37.  Axel Noffal Tassara    
38.  Jaime Gamboa             
39.  Nidia González
40.  Ignacio Carballo Luján           
41.  D’lia Mc Donald         
42.  Shirley Campbell Barr
43.  Frank Ruffino              
44.  Jorge Zúñiga                
45.  Ricardo Segura            
46.  Alí Víquez                   
47.  Melvyn Aguilar           
48.  Orlando G. Brealy 
50.  Paúl Benavides     
51.  Marianela Tortós         
52.  Mauricio Molina         
53.  Carlos Villalobos        
54.  Luissiana Naranjo       
55.  David Maradiaga          
56.  Mario León Rodríguez           
57.  Patrick Cotter              
58.  Luis Chaves                 
59.  Guillermo Acuña         
60.  Meritxell Serrano        
1955
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1955
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1956
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1958
1958
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1959
1959
1959
1959
1959
1960
1961
1961
1961
1961
1962
1962
1962
1963
1963
1963
1964
1964
1965
1965
1965
1965
1965
1965
1966
1966
1966
1966
1967
1967
1968
1968
1968
1969
1969
1969
1969
1969
9.      I Transvanguardia
1970-1984
1.      Leonardo Villegas       
2.      Cristián Marcelo          
3.      María Montero            
4.      Jenny Álvarez 
5.      Esteban Ureña Salazar           
6.      Mauricio Vargas          
7.      Luis F. Gómez 
8.      Esteban Ureña           
9.      Jeannette Amit             
10.  Gabriela Arguedas      
11.  Víctor Mora                 
12.  Fiorella Rivas              
13.  Julio Acuña                 
14.  Geovanny Debrús        
15.  Seidy Salas 
16.  Julio Acuña                
17.  Melania Núñez V.       
18.  Alberto Arce                
19.  Joan Brenes                 
20.  Mainor González         
21.  Gerardo Cerdas           
22.  Alejandra Castro         
23.  Karla Sterloff               
24.  Cristián Solera             
25.  Gustavo Solórzano      
26.  Paula Piedra                 
27.  Angélica Murillo         
28.  Felipe Granados          
29.  Ronald Obando           
30.  Laura Casasa               
31.  Ricardo Marín             
32.  Randall Roque             
33.  Alfredo Trejos             
34.  Gustavo Arroyo           
35.  Zoé Espinoza              
36.  Laura Fuentes              
37.  Esteban Chinchilla      
38.  Alexander Alvarado    
39.  Selene Fallas               
40.  Gustavo Adolfo Chaves      
41.  Jenny Cascante            
42.  Silvia Piranesi             
43.  Byron Espinoza           
44.  David López 
45.  Miguel Castro  
46.  Eduardo Valverde
47.  Jeymer Gamboa           
48.  Bernardo Corrales        
49.  Narcisa Castro 
50.  Eduardo Valverde           
51.  Jonatan Lépiz Vega        
52.  Juan Hernández           
53.  David Cruz   
54.  Rodrigo Zúñiga Araya  
55.  Pablo Narval           
56.  Sebastián Miranda      
57.  Alejandro Cordero       
58.  William Eduarte          
59.  Camilo Retana            
60.  Diego Mora                 
61.  Esteban Aguilar           
62.  Esteban Ramírez         
63.  Paola Valverde            
64.  Ronald Campos           
65.  María Morales             
66.  Michael Barrantes       
1970
1970
1970
1970
1971
1971
1971
1971
1972
1972
1973
1973
1973
1973
1973
1974
1974
1974
1974
1974
1974
1974
1975
1975
1975
1976
1976
1976
1976
1976
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1977
1977
1977
1977
1978
1978
1978
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10.  II Transvanguardia
1985-1999
1.      Sebastián Arce O.        
2.      Cristina Ramírez         
3.      Juan Carlos Olivas      
4.      Luis Chacón                
5.      Carmen Quintero         
6.      Carolina Quintero    
7.      Diego Quintero   
1986
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1988
1989
1990


miércoles, 16 de diciembre de 2015

Estación Baudelaire o la revelación del símbolo


Dijo: Yo soy la voz del que clama en el desierto:
Enderezad el camino del Señor, como dijo Isaías profeta.

            Presentar un libro no debería ser un ejercicio hermenéutico desde la academia y para la academia, debería ser una lectura que despertase en el lector la curiosidad por adquirir y leer el libro que se presenta. Cada vez, que un autor me pide que tome el riesgo de analizar  su libro frente a un público, me preguntó ¿Qué aporta este libro a la poesía costarricense? ¿Qué representa en el panorama de la poesía hispanoamericana? ¿Qué agrega a la riqueza y variedad de la poesía escrita en español? Estas preguntas siempre me atormentan cuando por compromiso o amistad debo enfrentarme a un texto escrito. En las presentaciones de los libros, generalmente, siempre se hacen dos lecturas contrastantes: la académica somnífera y la amistosa apología. Entre una y otra, el libro es un pretexto para hablar de nuestros gustos, prejuicios y obsesiones.
            Estación Baudelaire es otro libro de poesía,  otro afán creador, otro intento de entender la realidad. Pues si hay alguna forma de aprehender la realidad es mediante el poema, mediante el símbolo que algunos poemas generan para el lector. Octavio Paz meditando sobre la estética de Baudelaire escribió: “Cada poema es una lectura de la realidad; esa lectura es una traducción; esa traducción es una escritura: un volver a cifrar la realidad que descifra. El poema es el doble del universo: una escritura secreta, un espacio cubierto de jeroglíficos. Escribir un poema es descifrar el universo para cifrarlo de nuevo. El juego de la analogía es infinito: el lector repite el gesto del poeta; la lectura es una traducción que convierte al poema en poeta en el poema del lector.” (Los hijos del Limo, p.18). Octavio piensa, pensaba que la poesía es el Uróboros que constantemente se devora a sí misma, lucha eterna o esfuerzo inútil por crear algo nuevo, algo que nos haga ver la otra realidad de la realidad verdadera.
            En Estación Baudelaire, Diego Quintero hace un esfuerzo titánico por superar las poéticas ternurosas de Felipe Granados y Alfredo Trejos, así como la prosa-poesía inocua de un Luis Chaves y compañía, así como las tendencias que giran en torno a bukowsky y los beatniks. Se adhiere de manera solapada las estéticas practicadas por Ezra, Cernuda, Panero, Gimferrer o Aguilar. Agrega un nuevo sentido apocalíptico a la poesía, una amargura efímera, una suerte de discurso anti-estado-moderno-democrático que  visualiza el sinsentido de la vida postmoderna. El poeta quiere sacudirnos y que miremos la realidad como él la mira, como él la disecciona, como él la come y la vomita sobre la hoja de papel en blanco.
            Estación Baudelaire no es un libro inocente, es un libro escrito por un sociópata, por un psicópata, por un lector que ha leído la realidad y al leerla la ha descubierto o revelado en su inmundicia y sordidez, o la realidad ha revelado la inmundicia y sordidez del poeta. El círculo nunca se cierra. Por eso, asistimos a la creación y apropiación continua de alter egos: Pessoa, Yago, Rocha, Rachefield, Wittgenstein, Fogwill, Ribeyro, Quintero. El poeta es una legión demoniaca de personalidades literarias, filósoficas, psiquiátricas y quintereanas. El poeta no hace otra cosa que mostrarnos que la realidad es escritura, y la escritura realidad. Obsesionado porque no puede romper el círculo perpetuo y el eterno retorno se burla de sí mismo y de lo otro, con una ironía y un sarcasmo casi adolescente, pero sin caer torpemente en el universo de los bares, los penes y las vaginas; en el panegírico del sexo coital y anal. Por dicha,  nadie es penetrado en el libro de Diego Quintero.  
            Estación Baudelaire es y será otro libro incomprendido, yo aún no logro ver que agrega a la poesía costarricense e hispanoamericana, quizás cierta dosis de violencia, una brutalidad cercana a la Europa central y al imperio norteamericano; una psicosis mundial que nos va desgarrando con el inconveniente de que ya no existen ideales, sino hombres-mercancías, mujeres-objeto, estadísticas y más estadísticas de muertos, votos, inmigrantes, etc. Es un poemario siempre al acecho de un lector sadomasoquista, porque la realidad es la misma y es otra, la poesía es la misma y es otra, el poeta es el mismo de hace mil años y es el otro que nos lee sus poemas.

Manifiesto del Movimiento Poético Incelario Contra el canon post-patriarcal

Nosotros, los poetas incelarios, declaramos agotada la poesía de la reconciliación sentimental. Rechazamos la lírica del consenso, la emoció...