Quiero vivir en ti, quiero vivirte.
Nada puede ser más imposible, nada.
Despierto solo para mirar tu ojos verdes,
Para acariciar tu cabello,
Para saber que tú estás en mí,
Como yo estoy en ti.
Quiero irremediablemente vivirte, amor,
Llenar tu corazón de arcoíris,
Mariposas,
Cielos estrellados.
Quiero ser y que tú seas en mí,
Como ángeles que se besan,
Como sueños que se reconocen
En mitad de la noche.
Quiero amarte sintiéndome amado,
Sintiendo tu cuerpo en mi cuerpo,
Mi alma en tu alma.
Quiero vivir en ti, morir en ti,
Con todo mi corazón desnudo,
Ardiendo,
Quemándose en tu dulzura.
Quiero morir sintiéndome vivido,
Sintiendo que has vivido en mí,
Como yo he vivido en ti.
miércoles, 11 de enero de 2012
lunes, 14 de noviembre de 2011
Abandono...
Mis queridos lectores: no sé por qué, pero hace meses tengo abandonado el blog... pensé que me podía tomar un año sabático sin pensar en la poesía, sin escribirla, sin sentir su necesidad estrafalaria... sin embargo, no he podido, parece que la realidad la llama, los poetas la necesitan... su necesidad nace del ego, del vacío que hay entre la reALIDAD Y EL POETA...Siempre he creído que los poetas escriben para otros poetas, los lectores de poesía siempre son poetas o aspirantes a poetas... la poesía no deja de ser uno de artes más difíciles y de las que su público no deja de ser una inmensa minoría...así que volveré con nuevos poemas, nuevas reseñas, nuevas preguntas que intentaré responder con palabras, palabras y más palabras...
martes, 23 de agosto de 2011
Divertimentos
I
Sobre el lecho yace la flor. Gime en brazos amantes.
Golpe tras golpe, me hundo en su corola.
Sabe a mar, a luna llena. Tiene un gusto a sueño.
El mar golpea la arena y abre los muslos suntuosos.
Su humedad revela el misterio de las olas.
La flor goza la espuma sobre el viento.
Yace desnuda sobre las aguas alegres.
Gime en mis brazos –flor yaciente –. Canta
Cada pétalo en sudorosa melodía.
Sueño en la caverna, en la habitación del hotel,
Mientras cierro las cortinas...
II
Espero, sí. Espero la luz o el cuervo suicida.
El caos llega a cada habitación de la casa.
El sol arde –eso se sabe –
Yo humedezco mi alma.
A veces me frecuenta el espejo.
El vendedor de chances
Muele corazones en piedra. ¡Qué importa!,
Acaricio las palmeras, me derramo
En el misterio o el delta de la flor,
Se abre el mar sobre la arena desnuda.
III
El corazón es un viejo armario.
Miras el espejo y te devuelve la delicia.
No ser o no saber la pregunta es la respuesta.
El viento en la cortina es el misterio.
Besar el ardor de una piel trenzada.
Nada tiene sentido.
Besa el golpe sobre el golpe.
Los labios son una llama redonda.
IV
Amarga es la lluvia. Friega los platos azules.
Amarga la sombra desvencijada.
El loco pregunta, la nada responde.
La bailarina arroja sus muslos y la muerte sonríe.
Amargo es el labio, la espina.
Enciende las luces y mira al frente un picotazo.
No hacen falta espejos para verte desnuda.
Un paso… dos pasos… tu sombra te lleva
De la sala a la cocina. Un relámpago, no,
Un trueno te despierta cuando no duermes.
Todo ha sido simple un sueño.
V
Algunas noches se oye chisporrotear un corazón.
El mar golpea la ventana, la luz salpica el cristal.
Afuera baila la doncella fantasma.
Las noticias se anuncian con trombones.
El muro es un espejo, el espejo, un puñal,
El gato anda suelto, la niña del precario vende su dulzura.
Algunas noches, en duermevela, se repite
El mismo gesto, color vinagre o vinagreta.
La luna está calva.
La radio anuncia la redención de los poetas.
El mundo es tan extraño
Y no se ha dado cuenta
Que sonríe con su diente de oro.
VI
Todas las calles son grises. No sé por qué los labios
Son espejos voraces. Las guitarras sollozan tercas.
Los pies, las rodillas, los muslos, el paraíso.
Adentro, la luz en un vaso de agua se quiebra.
El aire acaricia senos.
Al norte todo muere sin gemir esperas.
Al sur la luz es dulce y callada.
Todo tiene sentido. Un pubis es un jardín de rosas
Donde juegan las alondras.
Pasa el mediodía alcohólico. Una mosca, dos moscas.
¡Plast! El viento anda agrio; la luz; agridulce.
Quisiera tener una esperanza para las calles grises.
VII
¡No!... Espera… el violín de Vladimir maúlla.
Al cabo de un rato abre el corazón de par en par.
Un ladrido azul es un arañazo sobre la oscuridad.
¡No!...Escucha… el violín sacia su apetito
Con la luna giratoria y las saetas amarillas.
Un festín con la pobreza es la gran marcha
De los cerdos y las cacatúas.
Al rato el viento negro persigue, calles tras calle,
A un fantasma alucinado.
El violín de Vladimir maúlla. Un muerto y un arlequín
Juegan a los dados la clavícula y el esternón.
La ciudad de colores alegres no espera.
La verdad es un puñetazo en pleno rostro.
VIII
La mesa del comedor está abierta.
Sobre tu piel escribo soles.
Sobre tu piel me lanzó al vacío.
Sobre tu piel soy el soplo que despeina las estrellas,
Sobre tu piel subo al cielo,
Duermo a la eternidad en tu regazo,
Sobre tu piel pastan mis deseos
Como una manada de ovejas,
Sobre tu piel la luz amarilla arde dulcísima,
Sobre tu piel, garra y mordisco,
Sobre tu piel. Canta el verano y la mesa
Está abierta y redonda.
IX
Has visto la luz derramarse sobre el vacío,
Sobre la falda de la serpiente.
El viento tejía remolinos
Entre las manos del amante.
Has visto estaciones en caravanas,
La pleamar y la bajamar de la sed y el deseo,
Esa lengua o enigma que te llama al derramarse.
La blancura mínima, el agua resbalando
Sobre el relámpago, el archipiélago desnudo
Donde desembocan las maravillas.
Has visto el vacío derramarse sobre la luz,
Llenándola de una dulzura imperfecta.
de Cronica del Esplendor
jueves, 4 de agosto de 2011
Te quiero
No sé cómo decirte que te quiero.
Busco las palabras más dulces, las más tiernas,
las nunca dichas por otros amantes,
aquellas que escapan del fondo del corazón
como golondrinas o pétalos sueltos.
Busco dentro de mí una dulzura limpia,
una alegría nueva,
para poder decirte que te quiero.
Al final solo quiero que sepas que te quiero.
Te lo dice la brisa de julio,
el sol que sonríe,
las nubes como tímidas viajeras,
el aroma de las cocinas,
la ternura de los niños.
Todo te está diciendo que te quiero.
Antes no sabía decirlo,
antes estaba oculto,
deseando salir en forma
de ángel o estrella.
Antes no sabía cómo decirte que te quiero,
y ahora que lo sé,
todo sonríe de pies a cabeza,
con una locura tierna,
porque de alguna forma
lo sabe el ángel, la flor y la estrella.
Busco las palabras más dulces, las más tiernas,
las nunca dichas por otros amantes,
aquellas que escapan del fondo del corazón
como golondrinas o pétalos sueltos.
Busco dentro de mí una dulzura limpia,
una alegría nueva,
para poder decirte que te quiero.
Al final solo quiero que sepas que te quiero.
Te lo dice la brisa de julio,
el sol que sonríe,
las nubes como tímidas viajeras,
el aroma de las cocinas,
la ternura de los niños.
Todo te está diciendo que te quiero.
Antes no sabía decirlo,
antes estaba oculto,
deseando salir en forma
de ángel o estrella.
Antes no sabía cómo decirte que te quiero,
y ahora que lo sé,
todo sonríe de pies a cabeza,
con una locura tierna,
porque de alguna forma
lo sabe el ángel, la flor y la estrella.
miércoles, 27 de julio de 2011
Deseo
Quisiera besarte, besarte tan hondo,
que mis besos te tocaran el corazón,
estremecieran cada fibra de ti,
como se estremecen las hojas,
cuando el viento las besa.
Quisiera besarte, que mis besos
fueran estrellas, sueños o delicias,
besarte hasta llegar al fondo de ti,
que ningún hombre conoce.
Cuando no estás, me invento otros besos,
no tienen la dulzura de tus labios,
no tienen alas ni son ángeles,
son fantasmas,
simulacros de los besos que no te he dado.
Se acercan alegres, sonrientes,
quieren engañarme con su vuelo
de flor y mariposa.
Caen rendidos en mis labios,
pero jamás serán como los tuyos.
Besarte sería tocar el cielo,
hundirme en tu estatura y tu mirada,
descubrir que no estoy solo,
besando una sombra de ti,
sino tus labios claros,
dulces y golosos.
que mis besos te tocaran el corazón,
estremecieran cada fibra de ti,
como se estremecen las hojas,
cuando el viento las besa.
Quisiera besarte, que mis besos
fueran estrellas, sueños o delicias,
besarte hasta llegar al fondo de ti,
que ningún hombre conoce.
Cuando no estás, me invento otros besos,
no tienen la dulzura de tus labios,
no tienen alas ni son ángeles,
son fantasmas,
simulacros de los besos que no te he dado.
Se acercan alegres, sonrientes,
quieren engañarme con su vuelo
de flor y mariposa.
Caen rendidos en mis labios,
pero jamás serán como los tuyos.
Besarte sería tocar el cielo,
hundirme en tu estatura y tu mirada,
descubrir que no estoy solo,
besando una sombra de ti,
sino tus labios claros,
dulces y golosos.
jueves, 7 de julio de 2011
Encuentro
Hay hechos que parecen sacados de la manga de un mago, hilados en algún sitio entre las estrellas y el cielo. Ella llegó a mí como una gota de lluvia que, de pronto, te da una bofetada en la mejilla. Después no se puede mirar la realidad de otra manera, o mejor dicho, la realidad toma la forma de sus ojos, sus labios, su cuello, su cabello. Tintinea luminosa la blancura de su piel. Todo sonríe. Todo tiene aromas y maravillas. Resulta que hasta la lluvia tiene una alegría tierna. Huyen los grises, los fantasmas, las arañas. Florecen las mariposas. El alba es mucho más alba.
Ella no lo sabe, pero me ha despertado de un letargo de siglos. La miro pasar por mis ojos, detenerse, mirarme, como si escudriñara el abismo que llevo en el corazón. Siento que tiembla cuando me acerco y la beso. Sus labios se abren como buscando llenar el vacío, que aletea entre la tercera y la cuarta costilla. Al abrazarla, me dejo ir en la corriente que me envuelve, me llena de no sé que delicia. Todo mi cuerpo se funde con su cuerpo. Ardemos sin arder. Somos diferentes, iguales, extrañamente recién nacidos el uno en el otro. Cuando al fin nos separamos para respirar el mundo. Nos damos cuenta que nos hemos encontrado, que entre la multitud ya no somos dos seres anónimos que tropiezan con los días y las noches.
Pero ella, en ese minúsculo instante, no se ha dado cuenta que me ha despertado a todos los sentidos, que su aroma, su mirada, su piel, sus labios, su voz, me embriagan con una dulzura virgen, me llenan de palabras y sueños, me inundan de una alegría dulcemente perfecta.
domingo, 26 de junio de 2011
Pensándote
Todo el día no hago más que pensarte.
Espero regresar pronto.
Las horas irremediablemente se alargan,
Parecen magníficas serpientes.
Y no sé que hacer con este tiempo muerto.
La vida continúa como siempre.
En esta soledad tan solitaria,
No hago otra cosa que pensarte.
Pensar en ti es tenerte,
Es hallar la sombra de tu cuerpo.
Un fantasma acaso. Un fantasma apenas.
El día pasa con sus afanes,
Su carretón de frutas,
Sus mendigos y piedreros.
Mientras sigo aquí pensándote,
Dejando que el pensamiento
Te busque por el aire,
Te encuentre en el perfecto mediodía.
Todo el día he pensado en ti,
Y al pensarte me han visitado tus labios,
El aroma de tu piel.
Tu ser claro llena el espacio,
Donde no estás,
Donde te pienso.
Cuando regreses, sabré que mi pensamiento
No era mentira, que estarás allí
Donde mi pensamiento antes estaba.
(2011)
Espero regresar pronto.
Las horas irremediablemente se alargan,
Parecen magníficas serpientes.
Y no sé que hacer con este tiempo muerto.
La vida continúa como siempre.
En esta soledad tan solitaria,
No hago otra cosa que pensarte.
Pensar en ti es tenerte,
Es hallar la sombra de tu cuerpo.
Un fantasma acaso. Un fantasma apenas.
El día pasa con sus afanes,
Su carretón de frutas,
Sus mendigos y piedreros.
Mientras sigo aquí pensándote,
Dejando que el pensamiento
Te busque por el aire,
Te encuentre en el perfecto mediodía.
Todo el día he pensado en ti,
Y al pensarte me han visitado tus labios,
El aroma de tu piel.
Tu ser claro llena el espacio,
Donde no estás,
Donde te pienso.
Cuando regreses, sabré que mi pensamiento
No era mentira, que estarás allí
Donde mi pensamiento antes estaba.
(2011)
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