domingo, 18 de julio de 2010

Tiempo en destiempo: III

III

Juro que esta mujer me ha partido los sesos,
Porque ella sale y entra como una bala loca…
Gonzalo Rojas

Esta muchacha no es la bala loca de Gonzalo,
No es la bala que entra y sale,
No es la bala que estalla
Y muerde
Y rompe el fruto,
la carne,
el hueso,
la estrella.
Al mirarla,
Es un espejo frío,
Una piel guardando el incendio.

Esta muchacha me deja nadar en sus aguas,
Hundirme en su humedad,
Y yo me dejo ir
Como un espeleólogo,
Como un buzo
Que desciende al vacío.

de Crónica del esplendor (2009-2010)

domingo, 11 de julio de 2010

Reflexiones en torno al VII Encuentro Internacional de Escritores 2010 en Costa Rica

A petición de mi querida amiga Elliette Ramírez Alvarado, reproduzco las reflexiones de Adriano Corrales sobre el VII Encuentro Internacional de Escritores 2010 en Costa Rica.

La ignorancia, la envidia y la cobardía se cebaron en nuestro proyecto antes de que iniciara. Desde la comodidad y el anonimato de uno de los tantos blogs que pululan, cuya característica principal pareciera ser el desahogo existencial de cientos de diletantes, se inició una campaña de desprestigio que, por la ausencia de argumentos y la precariedad del insulto, no prosperó. Por cierto, el dueño del blog participó tranquilamente en el Encuentro como poeta invitado y hasta se disculpó inculpando a los “otros”, y los detractores, los que firmaron sus diatribas, no asistieron a ninguna de las lecturas y foros programados. Al menos no los vimos. Como siempre, no dieron la cara.
Afortunadamente son pocas las voces que se han levantado contra un proyecto como el que nos ocupa. Son más las que nos felicitan, nos alientan, se involucran y cooperan. De allí el éxito de un Encuentro que en el 2010 dedicáramos al insigne poeta, pensador, educador y activista político Isaac Felipe Azofeifa en los 101 años de su nacimiento. Un éxito que no se mide por las portadas de los periódicos ni los reportajes televisivos o radiofónicos de la prensa comercial y transnacional. No. Se mide por los abrazos, por el diálogo, por el encuentro entre creadores y público, por el reconocimiento entre poetas provenientes de diversas latitudes y los poetas nacionales. En fin, se mide por algo que es intangible pero nos convoca: la poesía.
Y es que siempre lo hemos tenido claro: la poesía es marginal. Mejor dicho, está al margen. Y allí es donde debe estar, porque es desde el margen de donde provienen los cambios, las rupturas, las inflexiones. Casi nunca desde el centro. Del centro llegan las modas, las “escuelas”, los movimientos coloniales y los negocios transnacionales. Pero incluso allí, en las metrópolis, la poesía continúa arrinconada por un sistema que lo devora todo, deshumanizando las comunidades y destruyendo el medio ambiente.
De tal manera que disparar desde la oscuridad, o pavonearse en el Encuentro en busca de fama y de posicionamiento, es inútil. Quienes lo han intentado han salido trasquilados y han sido olvidados inmediatamente. En cambio quienes vienen con la humildad que proporciona la creación literaria consciente y liberada, logran comunicarse con un público ávido de buenas nuevas, y con compañeros de viaje que se reconocen inmediatamente, no sólo por su voz, sino por sus gestos, por su conducta solidaria.
Este séptima edición ha sido un éxito porque 15 escritores internacionales y 15 nacionales leyeron en más de 22 locaciones localizadas en San José (Casa Cultural Amón del ITCR, Universidad de Costa Rica, Universidad Continental de las Artes, Biblioteca Pública de Desamparados, Biblioteca Pública de San Gabriel de Aserrí, Instituto Costarricense de la Sexualidad –ICOSEX-, Liceo de san Antonio de Desamparados, Café Latino, Librería Lehmann, Galería Andrómeda); Alajuela (Museo Juan Santamaría, Colegio de Licenciados y Profesores, Biblioteca Pública, Parque Central); Cartago (Escuela de Ciencias del Lenguaje, Casa de la Ciudad); Heredia (Universidad Nacional); Ciudad Quesada (Sede San Carlos del ITCR, Café Arte, Casa de la Cultura, Parque Central); San Ramón (Biblioteca Pública, colegios y escuelas); Turrialba (restaurante La Feria, Colegio Clodomiro Picado, Hogares Crea) y en Puntarenas (Sede del Pacífico de la Universidad de Costa Rica).
En todas las locaciones estudiantes, profesores, trabajadores, campesinos, amas de casa, etc., pudieron escuchar el quehacer de todos los poetas invitados y dialogar con ellos sobre la actualidad de la literatura en sus países de origen. Sin aspavientos y sin grandes consignas, logramos movilizar la poesía invitada por gran parte del territorio nacional. Lo evaluable para nosotros es la cantidad de llamadas, mensajes y notas de agradecimiento que hemos recibido. Y la alegría de los poetas viajeros expresada en sus rostros a pesar del cansancio de la jornada. Alegría emocionada que nos dice de la buena ventura del viaje en los abrazos y lágrimas a la hora de la despedida.
Pero no todo fue un lecho de rosas. Hubo dificultades de todo tipo. Desde las financieras, que son permanentes, hasta las organizativas. A pesar de que el Instituto Tecnológico de Costa Rica, asiento de la actividad en la Casa Cultural Amón y en la Unidad de Cultura y Deporte del Centro Académico de San José, así como la Escuela de Cultura y Deporte, llevan el grueso de su financiamiento y aporte de recurso humano e infraestructura, pareciera que la vida y la historia estuvieran superando a la universidad pública. No es para menos. En una universidad dedicada a la ciencia y la tecnología, las humanidades y las artes son a veces las convidadas de piedra, o, cuando les va bien, los numeritos para adornar actividades “académicas” o para entretenimiento del personal.
Lo anterior lo decimos por la ausencia de nuestras autoridades, exceptuando la dirección del Centro Académico y por la casi nula participación de colegas y estudiantes, a no ser los de nuestros cursos de Actividad Cultural y los de la Escuela de Ciencias del Lenguaje. Pero en general se nota la desidia institucional respecto de un evento internacional que le confiere nombre pero que aún no considera como suyo. Eso nos coloca en situación de desventaja frente a otros eventos de la misma institución y a nivel nacional. Por suerte existen otras instituciones, colectivos y personas que nos permitieron llegar a buen término. Es claro: estamos lejos aún de que el TEC se compenetre y se comprometa con nuestro proyecto. Muy lejos. Lamentablemente esto nos inclina a repensar el mismo y a permitirnos una pausa para reconsiderar la posibilidad de su continuación. Porque el esfuerzo que el equipo organizador hace es sobrehumano y agotador. Sin la ayuda de las comunidades mencionadas y de los escritores, gestores culturales, gobiernos locales bibliotecólogas, colegios, escuelas y otros colaboradores sería imposible realizarlo. A todos ellos, y no podemos mencionar nombres porque la lista es larga y tememos dejar a alguien por fuera, les expresamos el agradecimiento profundo y fraterno. En todo caso, en lo que a nosotros respecta, el paréntesis queda abierto.

Adriano Corrales
Coordinador general.

viernes, 9 de julio de 2010

XVIII

Escribo en las paredes de la nada
un grafiti feroz como un cuchillo,
y en la sucia soledad del amarillo
me rasuro de sombra y madrugada.

En la blanca pared, en dentellada,
escribo con la furia de un martillo,
que busca por el cielo, bajo un trillo
de luna y de cintura desterrada.

Escribo a todas horas en la arena,
buscando una caricia entre la bruma,
y esperando el regreso de tu ala

sobre el viento furioso de mi pena,
que dibuja en el vuelo de una pluma
el incendio de sangre de una bala.

de Cuaderno de Galanterías (2006-2010)

martes, 6 de julio de 2010

V


Yo no quiero más noches solitarias,
ni fantasmas a la hora de la cena,
quiero besar tu piel de luna llena
en el amplio salón de pasionarias.

No importa, si las rosas funerarias
hacen nido en tu pecho de azucena,
si tu labio carmín es la colmena,
donde pruebo las mieles necesarias.

Solo quiero, mujer, que sobre el lecho
el amor se abra en dos como una rosa,
y fluya entre las sombras desatadas.

Solo quiero besarte bajo el techo
 de una noche dulce y silenciosa,
con estrellas de nieve madrugadas.

de Cuaderno de galanterías (2006-2010)

domingo, 4 de julio de 2010

XX

Una tarde de trópico y arena,
bajo un cielo de sombra en madrugada,
te besé dulcemente y desvelada
el tierno corazón de la azucena.

Bajo un cielo rojizo que condena
el deseo de mi noche encadenada,
te besé hondamente la hondonada
que ardió desnuda en luna llena.

Te besé hasta el fondo de la espuma,
como estalla el mar sobre la playa,
sobre rocas de estrellas en la bruma.

Te besé con el aire de la brisa,
desde un cielo con forma de atalaya,
te besé lentamente ya sin prisa.


de Cuaderno de galanterías (2006-2010)

viernes, 25 de junio de 2010

Poemas de Modelo T (antología personal) de Alfredo Trejos

Los poemas publicados pertenecen a la antología Modelo T de mi queridísimo amigo Alfredo Trejos.
de Carta sin cuerpo (2001)
2

Le atribuimos al amor la noche y la venganza, la pretenciosa cordura, la inasible vida. La madurez del tronco de la niebla, la deducción infame de los puertos, la pavorosa ventana, la respiración de las caballerizas, la noción anónima del nunca. No sabemos describir otra suerte de misterio. No tenemos cura: es la mujer anticipada, el lapso y no la lumbre, la bendición y nos los hechos; el relevo, la lentitud, mi muro, mi causa: yo.
Nada más que miniaturas crueles y portentos ficticios. El pozo resultó ser el amor. Y el agua fue de bronce en otra agua. La conspiración, la noche y la venganza, son infiernos míos, abundantes decorosos. El amor, desde una ilesa cercanía, desde una cómoda carencia, me hace ver el mundo contra el que se ha roto.

Tratado

Cerramos bien las tiendas, el atolón del pobre, el mediodía. De algún modo consentimos el tiempo y la paloma, la multitud, la voz, el calambre, la suerte. Vemos bien la arena y la noche y la común indumentaria de la mosca y no esperamos nada


6

Es la soledad que le corta la circulación a las almohadas. La soledad que se desmaya en un sombrero. La que se desmaya en el oído medio de los locos. La que no se queda en su lugar como sí lo hacen la oreja y la lluvia. La soledad que flota junto a los muebles del cuarto. La soledad oscura y firme de tanto colgar una pared donde no hay nada.

De Arrullo para la noche tóxica (2005)

Tríptico I

(El Mutilado)

...recordando a Gabriel Ferrater.
Aún mis días son restos de enormes muebles viejos,
anoche “Dios” lloraba entre mundos que van
así, mi niña, solos y tú dices: “te quiero”...

Pablo de Rokha

I

Ella está de paso.
Siempre ha sido así
y así conviene que sea.
Es decir menos a gusto
con las manos tibias y los besos
inconforme impuntual y equívoca
petulante aparición en el marco de la puerta
ella con la tarde
ella con los puentes
y las luces del infierno
de cualquier forma ella con el color de un parpadeo
sentencia de los ojos y enjambre revelado.
En las cortes del humo , ella miente:
se acusa a sí misma de estar muy lejos.

II
En una noche dio su sangre por mis dudas
y tomó el bello sabor de la demora
llegó hasta el fondo cocinado de la tierra
hablaba en serio cuando hablaba de dejarme
solo en una silla cara a cara con la muerte
hablaba en serio pero besaba más
y bailaba más el paso roto de su última silueta contra el muro
Ella de algún modo consiste en el olvido.
La amenaza. La lección.
Casi recuerdo.

III

Algunas veces el corazón
se siente igual
que un clavo suelto bajo la alfombra
bajo un tapete
que ya no sujeta nada
y sin embargo
sigue ahí.

de Cine en los sótanos (edición parcial en Modelo T)

Del mejor cine casero: atribuible al whisky Widowmaker

Es hora de defender la soledad. De defender la soledad tan bien como se defiende la soledad de Buffalo Bill aunque esté enterrado desde hace mucho en Montana o en no sé dónde. Esto es lo fascinante: el hombre puede morir pero su soledad queda en este mundo como un intocable depósito bancario. Este mundo es una bóveda de esas que ya no se fabrican, malignamente poseída por enervantes combinaciones. Armada sobre fajas de acero, cocida en toneladas de fundente. La victoria de la soledad es un bello enigma. La soledad es enorme, pero siempre hay un rastro. Cualquier hombre sabe que la soledad se debe cruzar a gatas.
No hay mucho qué explicar. A veces siento que mis pulmones crujen como porcelanas viejas en las que han servido un poco de helado. A veces me digo: “no me tumbará el alcohol, no me serenaré por un golpe de fortuna, no adiestraré a mi perro para que luche con contrabandistas, no comeré un rábano más en lo que me queda de vida, no destriparé más pescados en las vías férreas ni en las colas de los bancos”…
Este es el fin. Una mujer puede dejar sin torres y sin puertos a cualquier ciudad de Oriente u Occidente y es también el fin. Sueño con mujeres como sueño con fuentes de cloroformo. Nada de desnudos artísticos. Sólo desnudos vulgares comunes y corrientes. Las veo fumando en balcones de Weimar o Estrasburgo. Reparando bicicletas en un desván de Jersey o en un almacén de Valparaíso. Es admirable cómo se dejan caer entre sus ropas con algo de torpeza. Cómo rehabilitan el sabor del agua y el gusto de los aceites. Sobre sus caras parece haberse secado otra sombra mucho más firme, mucho más dueña de la piel que cubre…Esas mujeres son como vasos de hierro colado llenas de espinas dulces y maderas aromáticas. Al final veo cómo mueren una a una, por tifus, por picadura de áspid, por inhalación de resinas o vapores o atropelladas por un coche cuyo conductor al ver lo sucedido no hace más que disparar una bengala.
Me conformo con que la vida sea esa flor leñosa clavada en la tierra. La tarde cae como una de esas píldoras de dos colores ―dos tonos de gris, dos tonos de naranja―. Hay una foto de James Dean sobre la mesa, tomada en la calle 68 Oeste de Nueva York, año de 1955. A ambas orillas de la calle los automóviles parecen ballenas azules que han muerto quizá desde hace mucho bajo un chorro de metal fundido. Es el tiempo de los luchadores enmascarados, el tiempo en el que las heridas de bala se usaban bajo la solapa. Los pantalones de Dean lucen arrugados. Quizá ha estado bebiendo (me niego a pensar que no bebiera siendo él tan del Método) y cuando uno bebe no pone atención a esos detalles.
Hay noches en que toda la cerveza del mundo entra de golpe en la cadena alimentaria y la lucha se torna feroz. Hay noches en que los senos de todas las mujeres del mundo entran en la mente de un hombre y todo está perdido. Senos tópicos, olímpicos, retóricos, hipnóticos, prehistóricos, catedralicios…La madrugada misma esconde un aguijón entre sus senos. Anoche, en algún lugar que no recuerdo, gasté miserablemente un poco de dinero que llegó con la ropa sucia. Dinero sucio, supongo.
Sólo en la ciudad nos reconocemos como en la muerte. Esa ciudad que se derrama como una agria conserva y en la que las piernas de las mujeres son jarrones Ming, lápices dorados. Lo único importante que se aprende así es que los poemas se queman hacia sus abismos y no hacia sus páginas. No hay adónde ir. La poesía está por maldecirnos.

de Vehículos pesados (2010)

Pathé Journal transmite señales de humo

Françoise Sagan
intenta quemar
una grulla de origami
como lo haría una novicia
de hábitos calientes.

Las cosas arden mejor
por las esquinas
—se sabe—
resultan menos inflamables
las ventanas, los corredores,
pero jamás al punto de volverse eternos.

¿Y si ahora soy yo
quien envía un poco de fuego
en un sobre cerrado?

¿Y si mi carta
se apaga frente a los Himalayas
la tendré una vez más
en mi puerta
quizá clavada con un pico?

Françoise Sagan
toma el cigarrillo
como quien se dispone
a hacer volar un puente.

El agua hierve sin funeral
en la cocina.

Entonces
¿quién amasa el carbón al rojo vivo
que pronto para todos
tomará el lugar del mundo?

Sirva esta muestra de poemas de Alfredos Trejos a la presentación hecha en la Casa de la cultura "José Figueres Ferrer"

jueves, 24 de junio de 2010

Modelo T de Alfredo Trejos: una nueva presentación


Alfredo Trejos es un reconocido poeta en el ámbito nacional, del Caribe y de Centroamérica. Algunos pensarán que una presentación es delirio, locura, alquimia, tarot, adivinanza o chiste. A pesar de todo, quise presentar este poemario de una manera académica. La razón es sencilla, consciente del snobismo del ambiente literario, no es de mi gusto caer en los juegos de los fantoches y los arlequines. Alfredo Trejos se merece una presentación a la altura de su estatura poética, y si la cacofonía no me falla, un análisis, quizás más profundo de su obra. Alfredo, mi querido Alfredo es poeta con ángel o demonio, con duende o genio. Su poesía destila los jugos de la mejor tradicción latinoamericana, anglosajona o europea. Despierta una pasión encarnizada como la de los jacobinos, los stalinistas o los protestantes. Su poesía comunica y al comunicar crea empatía, amor, deseo, culto y rituales de la más diversa índole. Con esto quiero dar paso a la presentanción leída en Centro de la Cultura "José Figueres Ferrer" y es así como empieza:
La realidad no tiene la menor obligación de ser interesante, y hasta puede prescindir de esa obligación, no así la poesía. De allí, se sobreentiende que poesía y realidad son polos opuestos. De un lado, la realidad con sus calles, sus charcos, sus bares, sus night clubs, su tristeza y su deseo; y del otro, la poesía con sus calles, sus charcos, sus bares, sus night clubs, su tristeza y su deseo. Sin embargo, esto no es del todo cierto, y Alfredo Trejos muestra como la realidad puede ser interesante, y hasta extraordinaria. En su antología personal Modelo T, se puede admirar la evolución de un poeta que ha logrado mezclar la realidad y la poesía con una destreza de cineasta o músico de jazz.
Alfredo Trejos encarna la ruptura con aquel trascendentalismo, que propugnaba la autonomía del arte y reclamaba el valor absoluto de la poesía por sí misma, considerando al poema como un objeto independiente y autosuficiente. Alfredo pertenece a una generación que hace años vengo llamando transvanguardia y que está formada en los mass media: radio, televisión, cine, prensa, tebeos y otros medios de comunicación de masas. De allí, que su poesía presupone una creación constante de mitos que incluye tanto a políticos como artistas de cine, a deportistas o a figuras del mundo artístico e intelectual. A la repulsa del trascendentalismo y la reivindicación de una formación cultural esencialmente dominada por los media, se añade la pérdida de fe en la razón positivista. Todos estos factores encuentran cabida en una poesía en la que el collage, la escritura automática, las técnicas elípticas, la sincopación, y otros recursos irracionalistas, que literaturizan temas extraliterarios, incorporan elementos artificiosos y exóticos, y hacen literatura sobre literatura. Una de las características de la producción de estos lectores de T.S. Elliot, Ezra Pound, Jorge Luis Borges, Octavio Paz, Yeats, Baudelaire, Rimbaud, Saint-John Perse, los surrealistas, Céline, Aleixandre, Cernuda, entre otros, es el hermetismo. Los signos –máscaras de la existencia, precisiones musicales, cinematográficas y literarias– se han hecho para que solo unos pocos iniciados, tal vez uno o ninguno, puedan alcanzar el significado total del texto. La creación poética en un proceso de mistificación se manifiesta en una doble vertiente: la cultura de los mass media y la música.
En Carta sin cuerpo (2001) Alfredo inserta poemas que reflexionan sobre el amor, la soledad y la muerte. Temas recurrentes en casi toda su obra. Pero su primer libro se encuentra muy alejado del culturalismo de sus últimos libros. Carta sin cuerpo halla al poeta enfrentado con un mundo que no lo comprende. La realidad y la poesía son polos opuestos de una sola sensibilidad y de una sola pasión. De allí, que se puedan leer versos como:

"El amor, desde una ilesa cercanía, desde una cómoda carencia, me hace ver el mundo contra el que se ha roto".

O Quizás:

"Vemos bien la arena y la noche y la común indumentaria de la mosca y no esperamos nada".

O estos otros:

"La soledad que flota junto a los muebles del cuarto. La soledad oscura y firme de tanto colgar una pared donde no hay nada".

El mundo de Carta sin cuerpo es un mundo de pérdidas y abandonos, de muerte y desolación. Es un universo de paisajes melancólicos, donde no cabe la ironía. Aún así, el poeta evoluciona, cambia, se transforma, se metamorfosea para crear un nuevo escándalo. En Arrullo para la noche tóxica (2005), Alfredo Trejos escribe un libro de trípticos perversos. El primer tríptico se abre con una dedicatoria al poeta catalán Gabriel Ferrater (1922-1972) quien escribió: “Hay quien sabe sufrir más que los demás." El poeta catalán parece expresarnos de una manera arrolladora la poética y la estética de Alfredo Trejos, una poesía del dolor y alegría, del amor y la soledad; también incluye un epígrafe de Pablo de Rokha, ese gran desconocido, que dice Aún mis días son /restos de enormes muebles viejos,/ anoche “Dios” lloraba entre mundos que van/ así, mi niña, solos y tú dices: “te quiero”…/ En Arrullo para la noche tóxica se intensifica la exploración del amor y de la amistad, también la sensación del abandono y la pérdida:

"llegó hasta el fondo cocinado de la tierra
hablaba en serio cuando hablaba de dejarme
solo en una silla cara a cara con la muerte
hablaba en serio pero besaba más
y bailaba más el paso roto de su última silueta contra el muro"

Arrullo para la noche tóxica se puede considerar, dentro de la obra de Alfredo Trejos, un libro de transición entre Carta sin cuerpo y Cine en los sótanos, donde continúan las obsesiones del Alfredo Trejos: el amor, la soledad, la muerte. Pero, se insertan nuevos elementos de factura culturalista que impregnan los poemas de sabores extraños:

con sinceridad me gusta el sol
las sillas de barbería
Brando en “On the Waterfront”
y escribirte

O:

no sabe que prefiero
el ron Carta de Oro al bádminton
la terracota al casimir
el hielo artificial a las perlas cultivadas
El Cuarteto de Alejandría al Times
la mujer que desayuna
a la modelo


En Cine en los sótanos (inédito), se intensifican precisiones musicales, cinematográficas y literarias. El poeta busca su identidad en los personajes del cine, la historia y de la literatura. Los poemas en que aparece este nuevo culturalismo presentan un yo que se expresa en el ámbito de un intimismo directo y añade un determinado número de referencias culturales que enriquece el significado del poema. Como puede leerse en “Del mejor cine casero: atribuible al whisky Widowmaker”:

Es hora de defender la soledad. De defender la soledad tan bien como se defiende la soledad de Buffalo Bill aunque esté enterrado desde hace mucho en Montana o en no sé dónde.

O en “Midnight Mantra Blues”:

John Lee Hooker la saca
de entre la baraja fatal
que le cubre la sonrisa
y la arroja como papel quemado
a la ciudad y sus charcos.

Vehículos Pesados (inédito) es el último libro que forma la antología personal de Alfredo Trejos. En él se mezcla la realidad cotidiana con esa otra realidad de la literatura, el cine, la música, el teatro y la pintura. Es un libro de una sutil ironía, enmascarada por el lenguaje y por la inserción de vocablos anglosajones. El poema que abre esta sección se titula “Yard”, en él un hombre pequeño se introduce en la infancia del poeta:

De vez en cuando
viene un hombre
y corta la hierba crecida,
la mala y la buena,
y las flores con las que
no hay caso,
esas que casi se lanzan
bajo el cuchillo o bajo la bota
y que una vez derribadas
parecen de la familia.

Este hombre es un sujeto extraño a la realidad del poeta, una realidad que se destruye y reconstruye constantemente. En Vehículos Pesados, Alfredo Trejos continúa la inclusión de elementos ajenos a la realidad cotidiana. No importa de dónde vengan, sino el impacto o el desequilibrio que infunden al lector. Personajes históricos, literarios o musicales, todos son máscaras de una exploración profunda del ser lírico: Françoise Sagan intenta quemar una grulla de origami, Gene Krupa es el interlocutor del poeta, al fantasma de Pushkin lo tuvieron que bajar de madrugada, a Jaco Pastorius lo sigue un jazz que no dice, al poeta le hubiera encantado volar trenes junto a Pancho Villa. De este modo, el injerto de elementos literarios y extraliterarios genera un culturalismo que obliga al lector a hacer una lectura experimentada, para descifrar la realidad que crea esta poesía.
Hasta aquí he dicho lo que quería decir, si alguien llega hasta este último párrafo, sabrá la verdad: Alfredo es quizás uno de los grandes poetas que ha nacido en esta tierra, un poeta cuya envergadura trascenderá el tibio nido de la "Meseta Central", ese espacio plano donde aún puede florecer el árbol del vino, del bien y del mal.

LAS GENERACIONES POÉTICAS DE COSTA RICA

La teoría de las generaciones literarias es importante porque nos da una herramienta paraentender la literatura en contexto , no como texto...