lunes, 21 de junio de 2010

XXXII


Al borde de tus labios, el vacío,
el vacío salvaje del deseo,
un vacío tan hondo que entreveo
en la tierna dulzura del rocío.

Al borde de tu piel, escalofrío,
el delirio de un sueño en apogeo,
entre brisas y alas, un gorjeo
del océano o crespúsculo tardío.

Tu cintura es profunda como un cauce
y me arrastra, mujer, en remolinos,
por un mundo de sombra y porcelana.

Tu cuerpo es tan triste como un sauce,
se me pierde en un valle sin caminos,
como el terco recuerdo de un mañana.

Cuaderno de galanterías (2006-2010)

sábado, 19 de junio de 2010

XIV

Desnuda, tan desnuda como el cielo,
así te quiero, mujer, en esta cama,
como el azul exacto de la llama,
como el sol a la sombra del ciruelo.

Te quiero toda azul bajo mi anhelo,
desnuda como espuma en pentagrama,
y besar tu perfil bajo la rama
de un almendro de verde terciopelo.

Así te quiero, amor o paraíso,
o sueño de un edén, donde renace
el deseo de una flor atada al viento.

Te quiero, amor, así, cuando es preciso
arder en la llanura, donde pace
un fuego de lujuria en movimiento.

Cuaderno de galanterías (2006-2010)

martes, 15 de junio de 2010

XIII

Hoy me duele, mujer, hasta la brisa,
hasta el sol siente frío en esta casa,
la caricia como el beso se hace escasa,
y me duele la tristeza y la camisa.

Hoy no sé dónde puse la sonrisa,
y en la calle, tu sombra ya no pasa,
solo el frío del tiempo es quien me abrasa
como llama de cirio en una misa.

No recuerdo el calor de tu presencia,
ni la dulce alegría atolondrada
de tu boca que me tiene en penitencia.

Está fría mi alma como un pozo,
y en él esta tristeza alucinada
es ruina, naufragio y destrozo.

de Cuaderno de galanterías (2006-2010)

domingo, 6 de junio de 2010

El culturalismo: Alexander Obando, Esteban Ureña y Mauricio Molina

Alexander Obando (1958) Poeta, narrador, compilador y ensayista. Perteneció al Taller Literario Eunice Odio que público la antología titulada Instrucciones para salir del cementerio marino. En 1991 obtuvo el primer lugar de poesía en el Certamen Centroamericano de Literatura Joven, auspiciado por el Instituto Cultural costarricense-salvadoreño y el CSUCA, con el libro Hotel de puertas amarillas, el cual nunca fue editado. Ha publicado dos novelas (parte de una trilogía) El más violento paraíso (2001) y Canciones para la muerte de los niños (2007), su obra poética ha sido recogida en el volumen Ángeles para suicidas (2009)

Mauricio Molina Delgado (1967) Profesor e investigador de la Universidad de Costa Rica. Ganó el premio Sor Juana Inés de la Cruz (1998) con el libro Abominable libro de la nieve (1999) El premio de la Editorial Costa Rica 2005, con el libro Abrir las puertas del mar (2005) Publica Maremonstrum (2000) Recoge su obra inédita y editada en el libro las cenizas de orfeo (2006)

Esteban Ureña Salazar (1971) Estudios en Filología Española y Literatura Latinoamericana; UCR. Miembro del Taller de Literatura Activa Eunice Odio (1989-1993) y de la iniciativa de escritores jóvenes Octubre Alfil 4 (1994) Publicaciones de poemas en Antología de la poesía erótica costarricense (2003) Revista Nacional de Cultura (2003) Instrucciones para salir del cementerio marino (1995) Caminos (Revista de la Asociación de Escritores Jóvenes de Barcelona (1995) Libros publicados: Bestiario de amor (2004)

La multiplicidad de propuestas estéticas que se desarrollan alrededor del mundo en el siglo XX tienen sus huellas o ecos en la producción lírica costarricense. A pesar de esta multitud de expresiones y a pesar de un reduccionismo meditado y de un afán pedagógico desmedido, se pueden describir las tendencias que forman el panorama poético de la última poesía costarricense, situando como polos opuestos y contradictorios el trascendentalismo y el exteriorismo: dualidad irreductible, pensamiento paternal, antropocéntrico, logocéntrico, machista, degradado, pero insoslayable. Entre uno y otro, vanguardismo, antipoesía, neobarroco, realismo, culturalismo, negrismo, popularismo, minimalismo, hiperrealismo, intimismo como piezas de una inmenso continente literario.
El origen del culturalismo se ubica históricamente en la generación del mayo francés o de 1968. Estos poetas encarnan la ruptura con los postulados estéticos del realismo, propugnan la autonomía del arte, reclaman el valor absoluto de la poesía por sí misma, consideran al poema como un objeto independiente y autosuficiente. Es una generación formada desde los supuestos de los mass media: radio, televisión, cine, prensa, tebeos y otros medios de comunicación de masas. Esta poesía presupone un creación constante de mitos que incluye tanto a políticos como artistas de cine, a deportistas o a figuras del mundo artístico e intelectual. A la repulsa del realismo y la reivindicación de una formación cultural esencialmente dominada por los media, se añade la pérdida de fe en la razón racionalista. Todos estos factores encuentran cabida en una poesía en la que el collage, la escritura automática, las técnicas elípticas, la sincopación, y otros recursos irracionalistas, literaturizan temas extraliterarios, incorporan elementos artificiosos y exóticos, y hacen literatura sobre literatura. Una de las características de la producción de estos lectores de T.S. Elliot, Ezra Pound, Jorge Luis Borges, Octavio Paz, Yeats, Baudelaire, Rimbaud, Saint-John Perse, los surrealistas, Céline, Aleixandre, Cernuda, entre otros es el hermetismo. Los signos -máscaras de la existencia, precisiones musicales, cinematográficas y literarias- se han hecho para que solo unos pocos iniciados, tal vez uno o ninguno, puedan alcanzar el significado total del texto. La creación poética en un proceso de mistificación se manifiesta en una doble vertiente: la cultura de los mass media y el mundo grecolatino (Jongh Rossel, 1982: 12-17)
El culturalismo costarricense no surge como una reacción a la poesía realista (Jorge Debravo, Marco Aguilar, Arturo Montero Vega) sino al trascendentalismo, corriente dominante del espacio literario, cuyos representantes mayores (Laurano Albán, Julieta Dobles, Ronald Bonilla, Carlos Francisco Monge) publican el Manifiesto Trascendentalista (1977) texto paradigmático y a la vez programático que resume la prospuestas del Círculo de Escritores Costarricenses. En un texto paradójico Instrucciones para salir del cementerio marino. Antología del Taller de Literatura Activa Eunice Odio (1995) Los firmantes proponen sin proponer una alternativa al transcendentalismo, a una poesía construida sobre las más estrictas normas poéticas. Entre el manifiesto y el antimanifiesto existe la necesidad de lograr un mayor acercamiento al lector, pero surge un problema fundamental a cualquier expresión literaria ¿Qué tipo de lector tienen en mente los poetas costarricenses? A pesar de su deseo de escapar del cementerio marino, los poetas culturalista naufragan en su intento. ¿Es posible que la enciclopedia del lector coincida al ciento por ciento con la del autor? ¿Es posible que un lector no entrenado en las artes y las letras comprenda los múltiples sentidos del texto y se plazca en él? ¿Es posible que caiga en las trampas y no logre descifrar los enigmas? El hermetismo no surge de la acumulación de analogías y del antisentimentalismo, sino de las relaciones y las imbricaciones que se desarrollan entre el poema y las culturas.
La poesía de Alexander Obando, Mauricio Molina y  Esteban Ureña es una de las formas más logradas del quehacer poético costarricense. Una poesía finamente entretejida de referencias literarias y culturales. La música, el teatro, el mito, las ciencias ocultas como el tarot, la quiromancia, la alquimia, la cábala, la cultura gecolatina y el pop art, los bestiarios y los beatniks, la Biblia y el Corpus Hermeticum, forman un tejido de trasparencias e interrelaciones con el poema. La reiterpretación del mito como modelo y estructura de la escritura, como máscara de un vacío, permite injertar en la realidad del poema diversos paradigmas históricos. El poema es el lugar del entrecruzamiento, la encrucijada, el pastiche que sirve para una indagación de las apariencias, las mutaciones y las transiciones. En este sentido y en los múltiples sentidos que elaboran Alexander Obando, Mauricio Molina y Esteban Ureña crean obras hermanas en sus prácticas y procedimientos poéticos.
Siguiendo a Guillermo Carnero, se describen cuatro tipos de culturalismo: culturalismo duro, culturalismo de baja intensidad, criptoculturalismo y culturalismo ficticio. Los poemas que pertenecen al culturalismo duro están íntimamente fundados en la sustitución analógica, en virtud de la cual el yo se expresa representado en un él (personaje histórico literario o artístico), con la misma función representativa. Si el yo apareciera, su voz no estaría dirigida a la realidad evocada mediante esa sustitución, sino a sus referentes analógicos mencionados, o se trataría de un yo puesto imaginariamente puesto en boca del personaje analógico. Los poemas en que aparece un culturalismo de baja intensidad presentan un yo que se expresa en el ámbito de un intimismo directo y añade un determinado número de referencias culturales en que enriquece su significado. El criptoculturalismo es una variedad de culturalismo de baja intensidad, en la cual las referencias culturales (versos ajenos) no están marcadas como tales, sino integradas indistintamente en el poema. El culturalismo ficticio consiste en la introducción de referentes culturales inventados pero siempre posibles o verosímiles.
La poesía de Alexander Obando no se puede reducir a un culturalismo duro en las palabras de Guillermo Carnero, pues las influencias que viven y conviven son más amplias, más panorámicas, como ocurre con el poema "Postales Italianas":

Per Sbattere la Fine.
Antonio Armando Ssacal.

Mes a mes, un amigo me envía postales
desde su casa en Milán.

Cose da matti,
cose da pazzi.
Desenterrar huesos en Gubbio
para sacarle jugo a la cultura.

Enviar postales de un  continente a otro
a lo largo de los años
practicando el italiano:
non è la regione toscana;
non sono monumenti romani,
È Luigi, il costaricano,
levantando pesas en el gimnasio.

Cierto hay mucho dinero
y cierto él viaja mucho,
por eso todos los días abre la ventana,
mira hacia la cúpula
de Santa María del Fiore
y dice:
(Peggio per loro
                    se non sono qui)

Alguna vez hizo maletas para URSS,
pero el clima apaciguado lo desmotivó.
Cuando la rebelión de los
tártaros fue sofocada
las llanuras de pronto se quedaron demasiado lejos.
Cose da matti.
"Ahí es donde matan vacas,
                         comen cerdo,
llevan la cruz griega a cuestas".
Su refinamiento
era otro distinto de eso.
(Los damascos carecen de manchas
pese a los litros de vino / y los tacones No 10).

Y ya le ponen los cirios en la plaza
pero el trineo ruso         --al fin de cuentas--
va a sobrevolar
            por falta de santo y seña.

Así pues,
            Verona y el mediodía paduano.

En el último barco
había guardado la imagen
de un santo del quattrocento
como si fuera el boleto de regreso a su patria.
Venía lleno de lienzos y cobas,
la lengua hinchada del hágase o no se haga.
(L'azzurro con il bianco,
il gallo con il rosso).
No se le escapaba ni un solo detalle,
mientras sobre la Umbría solía dictaminar:
"Es la región más luminosa del mundo".

Cose da matti,
tutto da pazzi.
No quería otra idea que no fuera esa:
              rifiutare:
              sbattere il letto, la cama,
              profumo del viaggio.

No deseaba otra cosa
para sacudirse el final. 

La poesía de Mauricio Molina tampoco puede ser reducida a un culturalismo ficticio, como sucede en "Cantares de Ayumi" (Ayumi Monogatari)

I
Fieras de amor en los ojos que acechan.
En su lecho mojado descansa Narijira, sabio en amores,
y al pasar de 11 siglos
unos párpados que cierran
los palacios de la noche.

II
Nieve: bajara de cartas
cayendo en la meseta.
Corazones, tréboles, espadas de hielo.
Y bajo el manto de la noche
la muerte lenta de algún alpinista.

III
Yuki-Onne, mujer de nieve
gotas de miel en sus pechos de invierno
invitando al sueño y al ayuno.
Tañe el Koto con sus dedos.
Nuestros cuerpos lloran de frío.

IV
El telón de la nieve
baja cuando el amante
invoca las palancas de la noche.
Un niño toca la flauta de bambú,
seca el llanto con su manga
ve pasar los años como el crustáceo entre las algas.

V
Kioto: Aurora que cae como loto sobre el lago,
el ebrio ahogándose en su sake,
el bonzo caminando entre cerezos,
todos soñando la falsa promesa de amor
de los jardines.

Por último, la poesía de Esteban Ureña Salazar, tampoco se puede reducir a uno de los cuatro culturalismo que propone Carnero, más bien, existen en una equilibrada convivencia con otras fuentes literarias, como ocurre en el poema "No alcanza la plata para el viaje astral":

Virgilio se acerca con la mosca atada a un hilo.

La musa es invisible desde lejos.
El balanceo autónomo del hilo
hace suponder la cadena de Cerbero
o un filamento de Keter Elyon.

De cerca, la mosca se ve triste y alegre.
La sonrisa de súplica. Panoptes de ojos sucios.

Virgilio coronado pasea su quimera.
Los vecinos temen y envidian sus tratos
con el mundo subterráneo.

Cuando se acerca, disimulo un poco.
Miro la mosca de reojo, me alejo de nuevo
y recobro el monstruo tan temido
el mismísimo Signo de la Ausencia.

¿Alguien sabe qué quiere la mosca?
¿Qué bicho le muerde la oreja
mientras Virgilio duerme?

Virgilio cosecha los laureles
y la mosca escribe,
escribe.

Este artículo es un intento por comprender la realidad poética de los poetas costarricenses. El culturalismo, como otras tendencias que se mezclan en el horizonte, representa una paradoja en la poesía. El abandono de la analogía como forma de estructuración poética en favor de otros recursos literarios no produce un mayor nivel de comunicación con un lector medio, sino un muro, un misterio o un enigma. La enciclopedia del lector sucumbe ante las referencias culturales que desconoce. De allí, que sea interesante la imposición de una nueva manera de escribir poesía, más clara, más sencilla, más elemental,  que logre un acercamiento más directo con un público lector, acostumbrado a las películas de Hollywood, los libros de superación personal y los reality shows. El magisterio de Alexander Obando como una de las voces más poderosas de la literatura costarricense es indiscutible. Comprenderlo y analizarlo es una de las tareas más urgentes que le resta a la crítica de nuestras tierras.





domingo, 30 de mayo de 2010

Poesía española contemporánea: Canon y gestión poética

Hoy, un día hermoso de verano, me encuentro navegando, leyendo artículos, meditando. No deja de ser interesante la crítica subjetiva, esa que se solaza es desgarrar la gestión poética y el canon poético. Estoy seguro, querido lector, que hasta aquí llegaste... En fin, la crítica, escondida entre las máscaras, los seudónimos, no deja de ser la más sincera y quizás, la más divertida. De allí, que la voz oculta entre los matorrales de la red se dedique a tirar piedras al espectáculo poético. A veces, quisiera ser completamente objetivo como el médico que disecciona un cadáver, pero un cadáver hermoso y maldito como la poesía como se podría partir en pedazos. Otra vez, me siento a leer otro blog y otro, cada loco con su tema, y entre ellos, el interesante Epílogo de "desobediencia poética", que me recuerda los intentos por criticar la tendencia dominante, de esta manera reproduzco las interesantes elucubraciones del señor blanco:
"En primer lugar quisiera pedir disculpas a todos aquellos poetas a los que con tanto entusiasmo y energía he satirizado. Por si les sirve de algo, confieso haber disfrutado enormemente riéndome de ellos, sacando a relucir lo obtuso de sus habilidades literarias e imponiéndome a los mismos con más talento literario del que jamás sus torpes espíritus puedan concebir. Pero respiren tranquilos no obstante, pues el talento verdadero, unido a una independencia real y a una honestidad sincera siempre resultan sospechosos, y muy especialmente en los vanidosos círculos literarios donde, no obstante, el talento poético debiera estar en la base de todo mérito poético.

Viendo la producción total destinada al blog quedo bastante satisfecho. De algún modo constituye un lienzo panorámico donde los mayores espíritus poéticos hispánicos de la época han sido retratados, y me enorgullecería enormemente saber que si un día mi obra alcanza el lugar que merece, o sea el más alto de las letras hispánicas, estos versos serán tenidos en gran consideración hasta el punto que los efímeros poetas y sus no menos efímeras obras que he retratado sean recordados a la luz de mis versos, que es sin duda la luz que más honor les hace.

De Luis García Montero diré que posee la gracia poética de un macarrón, o sea ninguna. Y que sus versos, bien vistos, se adaptan perfectamente a la definición “trozo de una pasta hecha con harina de trigo, en forma de tubito y que se cocina de diversas formas”. En su favor diré que le acepto life vest Ander your seat como animal poético, aunque es justo decir que la técnica de contrapunto que adapta no se le ocurrió a él. No obstante la ejecución es buena.
Este poeta juega el papel de malvado hábil. Ha sabido colocar su obra en el escalafón más alto del Parnaso español y además con mucha inteligencia. No tuvo prisa para ganar el Loewe y cuando lo hizo fue presentando tal vez su obra de más mérito. Aunque generara mucha controversia entre el jurado, esta solo puede ser entendida por las rencillas personales existentes entre los mismos tan frívolamente barnizadas con una pátina de sabiduría o postura (posturazo más bien) poético. Lo que es seguro es que no se midieron los distintos talentos poéticos entre los finalistas, sino la amistad, la influencia y los prejuicios entre los mismos como siempre.
Tiene un gran talento político, merced al cual ha sabido gestionar su obra poética sumamente bien. Pronto se hizo con el Adonais seguramente con una mezcla de golpe de fortuna e influencias. Porque es así como se reparte siempre este premio. Después (o tal vez antes) ha gestionado con gran oportunismo por su parte el desembarco del gran desterrado, Rafael Alberti, de cuya fama se ha beneficiado. Siempre ha sabido arrimarse al ascua que más calienta, y entre sus habilidades ha estado la de hacer una soberbia lectura de los tiempos que corrían para saber cuál era la llama más favorable a sus intereses.
Seguramente es el poeta más afamado de su generación y es tan listo que ya ha previsto su futuro, pues ha sabido ningunear como pocos a sus enemigos, e ir sacando a la luz a jóvenes poetas a quienes ha amamantado como una vieja loba a base de premios. He aquí al ya consagradísimo Andrés Neuman y a la más reciente Elena Médel. Por ellos pasa su futuro, y en sus manos estarán sus futuros grandes premios nacionales y quién sabe si internacionales, pues para cuando Luisito sea viejo, estos estarán el en cenit de su influencia.

Ya que estamos con la Médel, debo decir que sin duda su elección debe basarse en un error de juicio poético, pues no posee otra virtud que la de ser, digámoslo así, simplona. Creo que su elección se corresponde a una sabia mezcla de azar, andalucismo, relaciones personales, prejuicios por parte de Montero con respecto a lo que la juventud es o debería ser, y por su puesto a una identificación personal con ella. Sin duda debe verse reflejado en su aspecto regordete y feucho, amén de ese acento granadino que como el ajo, echa hacia atrás.
Creo que sobre su obra no he descargado mi talento satírico, pero la verdad es que ni falta hace, y además no me apetece dado que tampoco encuentro un reto en ello.

Andrés Neuman. Debo decir que tiene condiciones y talento, pero que no termina de hacerlo estallar con total contundencia. Seguramente está demasiado entretenido gestionando su obra, ese capital que tiene, como para introducir en ella un salto de calidad que le haría verdaderamente grande, y dado que empieza a pasar por serlo, corre el serio riesgo de conformarse con parecerlo en lugar de proponérselo realmente. Escribe demasiado y además pisando siempre sobre seguro. A mi entender conferirá más cuerpo a su obra cuando le dedique más tiempo. Él es sobretodo poeta, pero puede dedicarse a otros géneros con éxito porque posee cualidades. Pero por ahora no quiere dedicarle el tiempo necesario a una obra suya como para hacerla verdaderamente grande. En general me parece un pánfilo, sin embargo, insisto, no es ningún inepto.

Por suerte, uno y otro son de otra generación y no tienen que acudir regularmente, como en cambio sí hace su mentor, a ese lugar común tan pueril como es el de la disidencia antifranquista. Montero se apunta un tanto que me cuesta horrores creer. Pero en fin, no hace sino lo que otros antes que él han hecho también. Y la verdad es que todos mienten, amén de alimentar una vanidad que surge de un sólido posicionamiento moral. Viendo cómo actúan en materia poética me resulta imposible creer que estos sigan moral alguna. Al contrario, degradan la moral a un recurso estético, a un frívolo sucedáneo que mostrar en público sin otro interés que el de pavonearse.

Últimamente un poeta al que respeto enormemente, Ángel González (q.e.p.d.), se prestaba a hacer manitas con Montero y los de su estirpe. Unos y otros se han beneficiado mutuamente. El poeta asturiano también ha sabido sobrevivir en el circo poético. Ha sido bastante íntegro a mi entender, aunque se ha prestado a guirigáis estúpidos como el del homenaje a Antonio Machado, este tipo de tonterías son a mi entender un exabrupto estúpido.
De él se ha dicho que en su círculo íntimo despreciaba a estos poetas como tales. Ganarse a González ha supuesto para Montero ganar peso poético, ganar cierto empaque del que carecen todos los miembros de su grupo. Porque Benítez Reyes es insulso como un hueso raído. De ser una comida su obra sería uno de esos interminables ranchos que te ponían en la escuela y que se le hacían a uno inacabable, amén de ser de digestión espesa. Le reconozco el mérito de haber inventado la prosa prosética, invención esta por la que la Historia lo absolverá un día. Escribe poemas largos de periodos extensos e insulsos como una estepa. Al ser tan largos pierde uno toda sensación de ritmo. Pensé en sacarle las vergüenzas parafraseándole un poema pero, o dicho, de imitar sus interminables periodos quedaría un poema súper largo y pesado, sin ritmo ni gracejo así que lo deje por imposible.

Gracias a estos la poesía española tiene cierto acento andaluz. La soberbia intuición política de Montero no escapa a esos tics sureños. Puestos a dibujarse un mapa del panorama poético español con el que presentarse al pueblo español a escogido un fondo basado en el imaginario de la Semana Santa. Se nos presenta como un inocente proscrito, como un bendito en suma que toma parte activa por una ética o moral superior. Erre que erre a lomos de su borriquita ha terminado por hacer su entrada triunfal en la Jerusalén de las letras hispánicas. Para el sagrado día del Prendimiento ha disfrazado a los patafísicos poetas del… a los que acusa de comerciar con las letras a orillas del templo. Se ha inventado una crucifixión apelando a valores que dice defender pero que jamás aplica y es él el encargado de pasear al cristo apelando a su galones de viejo resistente antifranquista, cosa que es rotundamente falsa. Sabe ser hipócrita en un pueblo de hipócritas, y como buen andaluz sabe bien cómo organizar una semana santa de puta madre.

Benítez Reyes es romo a hasta el aburrimiento. Es lo menos grácil que ha dado la literatura española en mucho tiempo. Su talento destaca por lo obtuso que es. Me da la impresión de que si fuese un ave sería una gallina que batiendo sus alas no logra levantar jamás el culo del suelo.

Juan Gelman es un vanidoso, pecado este por otra parte nada delicioso. Es un oportunista muy apreciado en España. Todos alaban su técnica pero yo no la veo por ningún lado. Todos sus accesos retóricos se me antojan simples jueguitos de palabras en extremo fáciles. Seguramente el crítico De Witt alabaría su soberbia capacidad para retorcer la sintaxis y demás estupideces al alcance del más palurdo de los hombres. Lleva años explotando la veta del exilio y de su tragedia personal. Y encima es tan soberbio que convierte el repulsivo el tedio que me invade al leerle. Oirle recitar está prescrito en las farmacias de medio mundo para quien padezca insomnio.
Reto a alguien a que me diga cabal y objetivamente dónde se halla la supuesta calidad poética de este mendrugo poético. Nadie lo hará porque es una de esas mentiras repetidas hasta la saciedad y que el ganado bovino de ese aprisco que es La Cultura se apresura a consolidar gritando en masa: beeeeeeeeeee.
En mi país los culturetas son tontos a rabiar, sus accesos de vanidad no resultan nada seductores. Chupaculos profesionales que desde su más tierna infancia le han lamido el culo al profe de latín. No hay más que verles, fíjense en su fotos, ¿no os resultan familiares? Tienen la misma cara de idiota del soplagaitas del pelota empollón que se peleaba por sentarse en primera fila. Ese que ha aprendido a no pensar por sí mismo a fuerza de repetir como un loro lo que le han enseñado a fuerza de que el viejo loro de su profesor se lo premie.

La revista litoral sería deliciosa si no se hubiera convertido en un salón de sociedad donde las señoronas poéticas se hacen la corte por turnos. Es radio macuto. Si quieres conocer el espíritu simplón de estos poetas no dejes de leerla. Hablan de sus fiestas y marchones antológicos con el mismo tono lastimero de chavales de 16 años que no ligan ni pa trás.

Marzal: aunque juran y perjuran que odian la poesía patafísica, tienen en este atún poético a un patafísco de tomo y lomo.

Emilio Prado: he pensado en dedicarle unas glosas pero he desistido pues no causaban efecto alguno sobre su poesía. Resulta tan estúpida por si misma que para qué repetirnos. Resultaría doblemente tórrida su lectura. El muy cafre últimamente se multiplica como los panes (de ajo) y se prueba con éxito en otras disciplinas literarias como el relato corto. Gracias a El País he podido disfrutar de la lectura de su relato ganador en los premios del tren (una pasta). Unos de los placeres más deliciosos que hay es el de encontrarte con una obra premiada tan rematadamente mala. A este hombre que lo devuelvan a parvularia. Además de los muchos deméritos literarios que acumula en el relato construye varias frases mal!!!

Sabina: tenía tanto miedo a ser rechazado como poeta por los poetas, que cuando se le aceptó perdió el güiro. El universo Visor aplaudió a coro sus infumables sonetos a sabiendas de que era un superventas y él ha decidido creérselo. Y hallo la certeza de que se lo ha creído en que no ha cambiado un ápice (sus sonetos y demás versos son igual de infumables que al principio). Acomete sus sonetos como quien tiene que salvar un número x de rimas y de lanza como un loco confiado en que su talento rectificará con calidad su descabellado modus operandi.

Si Montero hace gala de una hipocresía política sobresaliente, los de la acera de enfrente son unos talibanes. Dando por hecho que la poesía no es un juego sino una razón de ser, o sea una cosa muy seria, andan circunspectos y endiosados. Me da una risa verles (y leerles ni te cuento) ahí están los fantoches del Robayna, Gimferrer o el yeti ese venido del frío… Gamoneda (cejas no le faltan). Sobre sus singulares espíritus se ha posado la sagrada paloma de la poesía y les tiene las solapas de la chaqueta hechas un cristo. Lo dicho, para ellos la poesía es de un solo modo o rotundamente no es. Son adoradores de la palabra poética y ellos son el divino receptáculo donde esta se manifiesta. Eso el poeta como un oráculo divino… el puramente inspirado Gimferrer quien a fuerza de pasar al papel lo primero que se le viene a la cabeza y tenga once sílabas métricas ha envuelto todo lo que de cabal tiene el lenguaje en una confusión tal que en sus sonetos por ejemplo la lengua española parece un Laooconte dramáticamente atrapado por la serpiente.
A estos poetastros pitonisos podemos dividirles en proserpinos y ezequiles. Los primeros tanto más inspirados cuanto más rítmicos y espasmódicos sean sus versos, y los segundos tanto más profetas cuanto más grandiosas y profundas sus visiones.

Como por poesía puede pasar casi cualquier cosa y se escribe en un momento, se dedican a ella los más vagos. Así las cosas, una turba de politicoides de pueblo la practican y gracias a ellos la edición y la multiplicación de los premios se ha multiplicado.
Los premios son moneda de cambio y raramente se premia algo bueno.
Lo más peculiar es que además, lo poco bueno que se premia seguramente estaba dado de antemano. Quiero decir con ello que no pro menos dado se premiará algo mejor, de más talento y mérito. Pues cuando un premio no está dado de antemano es porque los del jurado no tienen a quién dárselo y eso es síntoma de que no están dentro del mundillo poético. En estos casos, su fallo estará ligado a su juicio poético. Yo aseguro que puede esperarse muy poco de esta gente.
Para ganar tendrás que enviar una obra que su catetismo considere auténtica poesía. Esperar un jurado poéticamente maduro e independiente a un tiempo es una absoluta quimera.
Así que si tenéis talento de verdad hacedme caso. No perdáis el tiempo en la poesía, dedicaos a otras artes más en boga y modernas, porque unas señoronas que debieran estar haciendo ganchillo en sus mesas camillas han escogido este dominio como el suyo, y retirar sus gordas posaderas de allí no parece cosa fácil".

Este artículo me recuerda otros blog de igual factura, donde el crïtico se esconde tras una máscara. A pesar de los exabruptos, no dejan de ser interesantes las críticas, sobretodo, cuando estas crean polémicas, o por lo menos, ponen en tela de duda el rumbo que ciertos grupos le han dado a la poesía "hispaanoamericana". El panteón poético esta formado de dioses, semidioses, héroes, monstruos, titantes, cenobitas, dandys, ángeles y demonios.  Es una fauna rica y carnívora que de ser posible se devoraría como  el ourobobos. Sí has llegado hasta aquí, querido lector, sabré que has llegado muy largo... Creo que debería dedicarme a berriar como tantos otros, porque mis libros no ganan los premios nacionales e internacionales, porque no estoy publicado por esta u otra editorial; y por las mil y un razones que se exponen en este epílogo. La realidad poética es mucho más compleja ahora que hace cien años...

viernes, 28 de mayo de 2010

Lectura e imagen: las paradojas de la educación

La lectura es uno de los instrumentos básicos para el enriquecimiento intelectual del ser humano. La lectura no solo se conceptualiza como una interpretación mecánica de símbolos escritos, sino como el resultado de un complejo proceso de percepción y comprensión de signos gráficos, que se inicia en las etapas elementales del aprendizaje y se prolonga durante toda la vida. A pesar de la importancia que se le da a la lectura como instrumento de conocimiento, es un instrumento que se ha ido abandonando a favor de otros medios de aprehensión de la realidad. De allí que sean tan importantes las declaraciones del Premio Nobel José Saramago en el periódico El mundo:
"Vivimos en el paraíso de la palabra inútil y la imagen que no sirve para nada, en un mundo donde la "santa audiencia es venerada en todos los altares" y donde "el sistema" ha convertido en cómplices a sus propias víctimas. Ahora se vive en "una especie de culto a la imagen como un valor en sí mismo" y la televisión hace un uso "totalmente gratuito" de esas imágenes, "echando a la cara" de quien mira la pantalla, una tras otra, sin otro resultado que el aturdimiento. Y es que existe una "santa venerada en los altares de todo el mundo", la "santa audiencia", en cuyo nombre, como se decía de la libertad, se cometen muchos crímenes contra la razón, la sensibilidad y el buen gusto, con el aplauso además de las propias víctimas.
"El sistema ha convertido a las víctimas en cómplices y eso pasa todos los días, los ciudadanos deberían exigir que se les respetase, sobre todo en los medios de comunicación y también por el poder político”. A esa manipulación de la imagen se suma la de palabra, que es "especialmente descarada" en el caso de los políticos. También las palabras pueden dejar de servir y el diccionario está lleno de las que ya no se usan, o pueden convertirse en otra cosa, como ocurre con "bondadoso" que antes era positiva y ahora llamar a alguien así "es llamarle tonto". Otras incluso se "pudren con el uso" o "se estacionan", como indignación, un término que debe ser reivindicado, pues los ciudadanos, quizá tengan demasiados problemas prácticos que resolver para sobrevivir diariamente como para recuperar su significado. Sin embargo, existe un territorio donde imagen y palabra se convierten en aliados y ese es el territorio del conocimiento, que también es una palabra "pero está diciendo algo".
Es a partir de estas declaraciones de José Saramago que quisiera reflexionar sobre la palabra y la imagen, sobre la lectura y la escritura, en una época en que alrededor del mundo se generan programas de fomento y estímulo de la lectura. Los profesores de español se ven acosados por mejorar la calidad de los lectores, por incrementar la compresión lectora y desarrollar el criterio del lector. Se habla de una lectura y escritura crítica que desarrolle el énfasis en estimular el pensamiento y la creatividad, como requisito para comprender y actuar sobre el mundo. Pero, los problemas y obstáculos que deben sortear el profesorado son muchos, por ejemplo, ¿cuántos alumnos tienen el hábito de la lectura? ¿Qué nivel de lectura comprensiva logran los alumnos en su vida escolar? ¿Qué técnicas de comprensión textual emplean los estudiantes? ¿Qué criterios y categorías críticas poseen los alumnos? ¿Cómo reelaboran el material leído en casa y en clase? Son preguntas que necesitan respuestas, respuestas prácticas. De allí, que sea preciso analizar los objetivos, los problemas, y quizás plantear posibles soluciones a la apatía que siente el estudiantado con respecto a la lectura.
El Programa de Estudio 2005 de Español del Ministerio de Educación Pública propone que la lectura y la escritura deben ser dinámicas, que consisten en trasladar los contenidos, expresados mediante la palabra escrita a otras formas de expresión que permitan “vivenciar” el texto y aprender su significado. Este proceso de lectoescritura agrupa cuatro niveles: literal o explícito, reorganización de lo explícito, evaluación, inferencial o figurativo. Sin embargo, señala que la aproximación se realiza primero de manera intuitiva y después racional. La lectoescritura consiste en proveer actividades que estimulen el desarrollo de destrezas de codificación, descodificación e interpretación de contenidos textuales, y a partir de estas actividades el estudiante sea capaz de producir textos. Por otro lado, en el seno de la propuesta de MEP nos encontramos ante una paradoja, pues debemos entender la intuición como la facilidad de comprender las cosas sin necesidad de razonamiento, como la percepción íntima e instantánea de una verdad que aparece evidente a quien la tiene, una visión beatífica. La necesidad de formar un lector crítico no debería iniciar en la intuición, sino en un análisis lógico-racional, que promueva la actitud analítica, el juicio crítico y la imaginación. A partir del análisis el estudiante sea capaz de reelaborar la lectura con base en su experiencia vital. La intuición debería servir al estudiante para crear poemas, cuentos, ensayos, etc.
En nuestro medio, se ha ido imponiendo la idea de que “una imagen vale más que mil palabras”, una falacia que ha generado errores en la enseñanza del español, debido a que se erosionan los procesos de abstracción y comprensión que debe desarrollar el estudiante. Esta falacia es analizada con rigor científico por Giovanni Sartori, quien en su libro Homo videns plantea que el hombre es un animal simbólico, porque no vive en un universo puramente físico sino en un universo simbólico, donde la lengua, el mito, el arte y la religión son los diversos hilos que componen el tejido simbólico; aunque actualmente, se habla de lenguajes, cuyo significante no es la palabra, por ejemplo, se habla del lenguaje del cine, de la pintura, de las emociones. Pero estas acepciones son metafóricas. Pues el lenguaje esencial que caracteriza e instituye al ser humano como animal simbólico es el “lenguaje-palabra”, el lenguaje de nuestra habla. Por tanto, el hombre es un animal parlante, un animal que constantemente está hablando consigo mismo. El hombre reflexiona sobre lo que dice. Y no solo el comunicar o el pensar y el conocer que caracterizan al hombre como animal simbólico se construyen en el lenguaje y con el lenguaje. El lenguaje no es solo un instrumento del comunicar; sino del pensar. Y el pensar no necesita ver (Sartori, 1997: 23-25).
Las civilizaciones se desarrollan con la escritura y es el tránsito de la comunicación oral a la palabra escrita lo que desarrolla una civilización. El homo sapiens que multiplica su propio saber es pues el llamado hombre de Gutenberg, que tiene su clímax a finales del siglo XIX, con la aparición del diario. Pero también a finales del siglo XIX, con el desarrollo del telégrafo, después del teléfono empieza la era de las comunicaciones inmediatas. Es con la radio que se menoscaba la naturaleza simbólica del hombre, a pesar de que telégrafo, teléfono y radio son elementos portadores de comunicación lingüística. La ruptura se consolida a mediados del siglo XX con la llega del televisor y la televisión. En la televisión prevalece el hecho de ver sobre el hecho de hablar, en el sentido de que la voz del medio, o de un hablante es secundaria, está en función de la imagen, comenta la imagen. En consecuencia, el telespectador es más un animal vidente que un animal simbólico. Para él las cosas están representadas en imágenes cuentan y pesan más que las cosas dichas con palabras. Y esto es un cambio radical en dirección, porque la capacidad simbólica distancia al homo sapiens del animal (Sartori, 1997: 25-27).
La televisión es la primera que modifica fundamentalmente la naturaleza misma de la comunicación, pues la traslada del contexto de la palabra al contexto de la imagen. La palabra es un símbolo que se resuelve en lo que significa, en los que nos hace entender. Y entendemos la palabra solo si podemos, es decir, sin conocemos la lengua a la que pertenece; en caso contrario, es letra muerta, un sonido cualquiera. Por el contrario, la imagen es pura y simple representación visual. La imagen se ve y eso es suficiente, y para verla basta con poseer el sentido de la vista, basta con no ser ciegos. La televisión es sobre todo una sustitución que modifica sustancialmente la relación entre ver y entender. Está produciendo una permutación, una metamorfosis, que revierte la naturaleza del homo sapiens. La televisión no es solo un instrumento de comunicación, es también, a la vez, una padeía, un instrumento antropogenético, un médium que genera un nuevo tipo de ser humano (Sartori, 1997: 31-33).
El homo sapiens debe todo su saber y todo el avance de su entendimiento a su capacidad de abstracción. Las palabras que articulan el lenguaje humano son símbolos que evocan también representaciones y, por tanto, llevan a la mente figuras, imágenes de cosas visibles y que hemos visto. Por otro lado, nuestro vocabulario cognoscitivo y teórico consiste en palabras abstractas que no tienen ningún correlato con las cosas visibles, y cuyo significado no se puede trasladar ni traducir en imágenes. Todo el saber del homo sapiens se desarrolla en la esfera de un mundo inteligible que no es en modo alguno el mundo sensible, el mundo percibido por los sentidos. La televisión produce imágenes y anula los conceptos, y de este modo atrofia nuestra capacidad de abstracción y con ella toda nuestra capacidad de entender. El homo sapiens se transforma en un homo videns. El lenguaje conceptual-abstracto es sustituido por el lenguaje perceptivo-concreto que es infinitamente más pobre (Sartori, 1997: 45-48).
En la educación costarricense, los profesores de español tienen que enfrentar este nuevo antrophos: el homo videns. Un sujeto lector atrofiado que no logra comprender las abstracciones simbólicas. De allí, que dentro del profesorado opté por emplear películas para apoyar el aprendizaje de la literatura, para lograr que el estudiantado comprenda mediante imágenes, lo que no pudo comprender mediante las palabras-símbolo, sin comprender que erosiona el proceso de aprendizaje, de aprehensión del conocimiento. De ahí, que sea tan relevante la afirmación de Saramago: Vivimos en el paraíso de la palabra inútil y la imagen que no sirve para nada. Los defensores de los medios audiovisuales en la enseñanza no han comprendido que la imagen deteriora el saber, porque solamente es eso, una imagen. No obstante, a pesar de este obstáculo que sufren a diario el profesorado, existe la necesidad de plantearse un modelo de lectura-escritura que subsane las deficiencias que traen los alumnos desde la escuela y la casa. Por eso, es necesario convencerse de que todo proceso de lectura debe ir acompañado de un proceso de escritura, un proceso de reelaboración del conocimiento adquirido.

Rojas Salazar, Emilce et al, Programa de Estudio 2005. Español. III Ciclo. Ministerio de Educación Pública: San José, Costa Rica, 2005.

Saramago, José. “Vivimos en el paraíso de la palabra inútil y de la imagen que no sirve para nada” en El mundo, 10 de agosto de 2006, s.l.

Sartori, Giovanni. Homo videns. Taurus : Madrid, España, 1997.

martes, 25 de mayo de 2010

William Eduarte o la locura de la realidad

William Eduarte (1983) Poeta y cuentista costarricense. Es productor audiovisual. Ha pertenecido a diferentes talleres  y grupos literarios: "La Merula del mango" y "Libertad bajo palabra". Es fundador de la sección de literatura "Himeneo" del suplemento "La MalaCrianza", del Semanario Universidad. Ha publicado el libro de poemas frecuencia de manicomio (2006), también ha publicado un libro de cuentos.

En el año de Nuestro Señor de 2000, se publicó un artículo titulado El rumbo de la poesía joven de Costa Rica. Era la primera fase de una investigación que nunca se llevó a cabo. La idea central era comprender las diversas tendencias que formaban la primera transvanguardia. Un concepto surgido de la reflexión y la oposición al término postvanguardia. La postvanguardia se caracterizaba por considerar la palabra un isntrumento; la poesía, una actividad humana más entre actividades humanas. El poeta era guía, demiurgo, y la poesía se comprometía con el mejoramiento del ser humano. Entre intimismo y compromiso se debatía el hacer del poeta. Hablar del sueño, la locura, el mito; o hablar de los oficios, la revolución, los explotados y los explotadores. La tensión entre un grupo y otro era palpable. El silencio como un fantasma recorre Costa Rica. Y aún como un leñador hecha leña al fuego. 
 El concepto de transvanguardia también se opone al concepto muy extendido de antipoesía, pues el término acuñado por Nicanor Parra comprende una serie de procedimientos y técnicas particulares: la ironía, la narratividad, la sustitución, el performance, el artefacto poético, el chiste, el refrán. La antipoesía de Parra es una burla a la "poesía poética del poético poeta", no así la mayoría de la poesía joven costarricense. Por otro lado, el término transvanguardia comprendería todas las tendecias que atraviesan la vanguardia y se encuentran al otro lado de las postvanguardias. La transvanguardia aglutinaría desde la poesía poética de poético poeta hasta la poesía zen o minimalista, la poesía narrativa, el chiste o artefacto poético. Además comprendería las más variadas mezclas intertextuales, polifónicas o monofónicas. Pues, el texto poético es atravesado por diversos discursos que lo destruyen y reconstituyen según el horizonte y la red del lector. Dentro del concepto de transvanguardia se incluiría los conceptos de poder, tendencia y exclusión.
La poesía de William Eduarte Briceño pertenece a la transvanguardia y, en ella, a la corriente dominante en la poesía joven, caracterizada por la sencillez en el lenguaje, la supresión de los adjetivos, el uso del voseo, la preferencia de la sinecdoque, la metonimia, la hipérbole, la antropomorfización y zoomorfización sobre la metáfora y el símil; la descripción del espacios sórdidos y burdos, la búsqueda de lo feo, a la manera de los poetas simbolistas o de los beatnik; la inserción de otros ámbitos de la cultura no necesariamente artísticos o literarios; así como otros discursos del saber; la humanización de la poeta, ya no demiurgo, profeta, mago o alquimista. La poemas de William Eduarte son un claro ejemplo de cómo se impone una manera de escribir y pensar la poesía. Verbi gracia:


urbana 
                                                                a sofía

el rock con que crujen las avenidas
saltan a la corriente
pordioseros de ojos púrpura
señoritas desnudas en las aceras
          taxistas deteriorados por la misma conversación del odio

                    /eyaculación del humo/

los autobuses
se han detenido                   violentamente
ante la poligamia de las señales

nadie ha muerto de aire
mueren de ciudad                de tránsito
                                         de luces que llegan
a la misma hora
en que se corrompe la vida

memento

mi saliva
     sabe
     igual a tus ojos

la urgencia
tiene tu misma sombra


Cuando todo está perdido

miro dos veces
una               cuando inicia el mecanismo
se disparan
las residencias del recuerdo

luego           hoy
que he dejado el entusiasmo
para desaparecer         en una carrera
de bestia adormecida

entonces
me encuentro con la leve caricia de un flash
mientras cierro los ojos
                                quiero ser simplemente


xviii

mi muerte
descubre la carne de su música

compone sobre la madrugada
con el fino polvo 
que es el silencio

termina una partitura

reinicia

es el inicio de la ausencia

La crítica no es decir:  este poema es malo, este otro es bueno. simplemente describir aquellos aspectos que se observan en los textos. En el momento en que juzgo un texto, salto de la episteme a la doxa, ejerzo mi autoridad sobre el texto. El poder, sea de quien sea, denigra al otro, ningunea al otro, silencia al otro. El poder existe, siempre ha existido, lo que cambia son las manos, las plumas, los lapiceros en que anida como ave carnicera. Condenado al olvido el poeta se enfrenta cada día. Cada amigo muerto es una voz de un coro enloquecido. 
La poesía de William Eduarte es buena, mala o regular... no lo sé. Lo que sí sé es que es un poeta costarricense, como tantos otros, que empiezan a dar sus pasos, la belleza o la dureza de su poesía depende exclusivamente de su talento. ¿Y la locura?




LAS GENERACIONES POÉTICAS DE COSTA RICA

La teoría de las generaciones literarias es importante porque nos da una herramienta paraentender la literatura en contexto , no como texto...