domingo, 9 de mayo de 2010

Viernes trágico

Pronto será viernes, y doy contra las puertas, pero tu puerta es la única, por donde se va a un lecho roto, al corazón pendular y a la noche cantora, donde príncipe y doncella bailan alrededor de las manchas de dragón y calabozo. Será viernes, y no se acaba la semana, no se acaba el azúcar que endulza este desnudo. Solo empieza la amargura a roerme los huesos, a bailar, en la sombra del cielo, la danza de los muertos y sonámbulos, de los locos que giran en la oscuridad del cuarto. Este viernes es un golpe de martillos y espadas, porque llueve la lluvia y la lluvia agoniza en espejos andróginos, en espejos que reflejan cuerpos dudosos y catedrales de niebla. Será viernes, como tantos otros viernes, cuando los cuerpos desnudan las sombras, alrededor del mundo y en el centro del sueño.
de Saldar Cuentas (2000)

martes, 4 de mayo de 2010

Un amor acaso...

Escribir para eso, para eternizar algo pasajero, un amor acaso... 
Ernesto Sábato
En medio de la eternidad,
el ártico da origen a una tempestad de ángeles.
Las fábricas crean larguísimos fantasmas
y alas de cuarzo recién cortado.
Allá el tiempo no es distancia ni altorrelieve,
escribo para eternizar algo pasajero,
para dar con él en la avenida lamentable,
para saber que vivimos en un pudridero de sombras,
donde la soledad acuática, levemente intacta,
se abre a un mundo de sueños y pesadillas en flor.
En esta habitación,  escribo el poema,
se oye el viento que araña las ventanas de la casa,
y susurra al oído
clavel arcaico y trizar encadenado.
Para algo se escribe,
para dar razón de la cabellera que ondea
en la madrugada de los pies desnudos,
para que la piel sea un cuerpo
abandonado a las olas de color violeta,
para que al fin las manecillas del reloj
hagan cantar al cisne enloquecido.
Escribo, aunque no es necesario,
cuando se cuenta la historia de algo pasajero,
y hay parques en estación de antojo,
y las calles subterráneas cultivan
besos sucios de oquedad
y fotos en blanco.
Cuando verano resucita
los ojos gemelos de la noche,
recuerdo un cielo disuelto en escarlata
y caballitos de mar.
En medio de la eternidad, los fantasmas golpean
sus cabezas como llamas o martillos,
escribo para eternizar algo pasajero,
para una mujer que ha sido todo
y  permanece en fragmentos.


Del poemario Saldar cuentas (1998-2000)

domingo, 2 de mayo de 2010

Horizonte Violeta

Algún día cuando acabe de dar media vuelta a la vida, 
cuando acabe de parir ausencia en barba o remojo, 
este parir soledad a torrentes, 
este corazón de crujir en crematorio, 
de ir borracho por la calle épica, 
por donde se busca el último amor, el amor primero. 
Sabré que no estuviste allí recogiendo piedrecillas, 
la noche aquella cuando me faltó la dulzura 
y un jacinto que acaricia los estanques. 
De noche, sabré que no estuviste 
cuando tuve ganas de corromper la tristeza, 
de invitarla al placer por una copa de más, 
en un bar sin historia. 
Cuando acabe esta vida sin vida, 
este sollozo a solas, 
esta llamada desde el paraíso o la desolación, 
esta brisa que llega con un atraso de semanas, 
esta carta espinosa y arrugada, 
con el cabello revuelto y echando espuma. 
Cuando por fin dé el golpe final al verso, 
y crezcan de repente ninfas y azucenas 
alrededor de la mujer innumerable, 
de la diosa herética y sagrada, que besé largamente 
en el lecho de todas las amantes. 
Sabré que la noche tiene sus encrucijadas, 
que me faltan por desenterrar muchas agonías 
y un paisaje que muestra a la sonrisa 
sus miembros mutilados.

sábado, 1 de mayo de 2010

Crónica del deseo


Tiempo atrás, cuando nos reuníamos en Chelles.
Recordé a una mujer
llevándose el amanecer en su blusa,
la noche soluble y una flor
que desata diminutas escamas.
Se fue por el aire roto,
por donde la brisa no hace otra cosa
que desgarrar pequeños hilos de sombra...

Si la recuerdo ahora, el tiempo solloza
y la tinta parece una mordedura,
vestida de silueta y ácido de escombros.
Las calles se alargan como cabelleras,
como cinturas amarillas.
Y el tiempo tiene un gusto a hojas secas
y en silencio los ángeles guardan
el humo que se muerde en las auroras.

Esto es serio, una mujer se ha ido
y aquella habitación jamás será la esfera,
donde los cuerpos se encuentren
como alas o peces relucientes.

Si el amor es una sombra, si lo es el deseo,
una mujer se ha ido hacia la sombra misma,
hacia la sombra siempre,
y en su lugar un trópico de minúsculas trizaduras
evoca una falda negra sobre un horizonte sangriento.

En realidad, las noches en Chelles
están muy lejanas,
y aunque la mujer se fue llevándose el amanecer.
Solo sé que el amor es una mezcla
de océano y habitación en cinta,
y la brisa ignora que el deseo
tiene aroma a herrumbre,
a espada muerta y dios obstinado.

lunes, 26 de abril de 2010

Los extravagantes


Hay enfermedades extravagantes 
que consisten en desear lo que no se tiene... 
André Gide 

En el salón de los incurables, 
la magia consiste en descubrir 
que hay enfermedades extravagantes, 
que estuvo enfermo de rigor y cisnes sangrientos, 
enfermo de lejanía, de muertos  
que regresan con sus algas 
desde las cantinas del mar y de la noche. 
Su amor era una fiebre  
que lo tiraba sobre un lecho, 
con una corte de mujeres, 
arder y sudar sobre un pubis níveo, 
sobre un pubis canela,  
sobre cualquier pubis. 
Nuestro paciente era como nosotros,  
deseante y capaz de mirar  
como un feroz cuchillo 
por encima del hombro. 
Su mordedura abría los caminos 
a los círculos perfectos del fuego fatuo. 
Enfermo de una piel deliciosa,  
sucumbía a sus ritos nocturnos, 
perseguía el cabello de las enfermeras  
bajo la luna nueva, 
cuando el parque estaba lleno de horizontes 
y sobre los pezones en flor, goteaba la luz 
como una dulce maravilla... 
En el salón de los incurables, 
hay enfermedades extravagantes 
y la tuya fue la peor de todas, 
aunque nadie sepa, 
cómo descubrirla de nuevo...

domingo, 25 de abril de 2010

Lamento lagrimoso

No hay verdad más dulce que las lágrimas: 
hay lágrimas de cocodrilo y codorniz, 
hay lágrimas salobres a la mañana  
y en la medianoche,
que bajan por mejillas,  
bañadas de rubor y pelos de gato. 
Lagrimoso, nos invita a escuchar 
su último poema en La Flota: 
Esta noche lloré a chorros, 
con toda mi estatura, dentro de mí y fuera de mí, 
lloré como solo llora un hombre, 
cuando se acaba la esperanza y el azúcar, 
la dulce compañía de lirios y verdor. 
Lloré por los pechos mordisqueados por ratones, 
como aquel viejo pájaro cantor de Góngora, 
como el viento y aún más silencioso que el viento. 
Lloré con un llanto, largo y acuático, 
por el beso polisílabo, 
por las sábanas manchadas de cuerpos anónimos, 
por la mirada de un cielo duro y vidrio. 
Regresando solo y sin memoria, 
lloré encima de mi cuerpo y debajo de mi sombra, 
confundido y  atroz como un cubista, 
como un paisaje que desentierra sus raíces 
y descubre la piel más hermosa y diminuta 
en los dientes de un gusano. 
Dentro de La Flota la luz nunca se apaga, 
y derrama lágrimas como túneles, 
como las fotografías manchadas 
que guarda debajo de su cama.

martes, 6 de abril de 2010

Edmundo Retana: un poeta calladito

Cada día que pasa, uno se queda más atónito, más anona... anonadado, en este ambiente literario. ¿Qué es la crítica? ¿Qué es el comentario? ¿Qué es una autoridad? ¿Qué es la historia? ¿Alguien lee fuera de los círculos, las capillas, los cenáculos o los talleres literarios? ¿Qué es lo que lee? ¿Por qué es tan importante el Aquileo J. Echeverría? ¿Por qué uno y no otro debe ser jurado de los premios nacionales? ¿La literatura debe enseñar valores o antivalores? A veces, pienso, ¿alguna vez la poesía costarricense se hundió en las aguas del Cementerio Marino?  ¿Alguna vez la poesía costarricense descendió a los infiernos de  la ciudad y extrajo los horrores de la belleza? ¿Alguna vez comprenderemos que nuestras actitudes frente a la poesía y la literatura nacional son el resultado de la tensión entre la cultural oral y la cultura escrita?  Cada día son más preguntas que quedan sin respuesta. Cada día son más misterios sin resolver. 
Sin embargo y a pesar de todo, uno puede sentarse una tarde, releer algún libro, solo por el placer de leer, de saborear las palabras, abrir alguno de los libros de Edmundo Retana (1956) y descubrir una poesía personal, sencilla, con esa sencillez que aún estremece y evoca la nostalgia de lo cotidiano, la añoranza de la ternura. La poesía de Edmundo se desarrolla en esa línea de poesía comunicante, familiar e íntima, que busca lograr una empatía con un lector universal. La poesía de Edmundo Retana es transparente, porque no ha sido manchada por la moda o la pose, porque no es la imagen a la medida de un patrón literario, porque es una afirmación de la belleza pura. Así los invito a leer estos poemas:

XI
¿Qué pensás de los días de setiembres?
¿De las sorpresas del ocio?
¿Qué pensás de los madrigales
recién estrenados
como estacas en el tacto?
¿De los bailes íntimos?
¿No te derriba la sombra en el espejo?

XXVI
Todo está buen mamá, no temás.
Mira que las flores disimulan la partida
y un conejo cabe en el sombrero.
No temás, andá y decile
a las begonias del patio
que hoy te ha nacido un hijo en el costado.
Cantá la palabra diciembre,
sentate a comer una naranja
y, sobre todo, no mirés
allí donde el silencio me quemaba el alma.
No mirés allí, no mirés,
vete a hacer algo,
deshojar el mar
o darle una alcancía al viento, no mirés.
de los bailes íntimos (1991)
Eras muy pequeño cuando íbamos a juntar frutas a la arboleda. Yo te enseñaba a decir casa, arbol, noche... Sentía deseos de hablar muchas cosas pero no sabía como hacerlo. Pero vos escuchaste los inaudible, algo como un canto escuchaste, en el lugar del silencio.

quiero pensar que habrá paz
que mi cuerpo un día
atravesará el umbral
hasta encontrarse
con su luz
desnuda.

La dueña de los frutos y de las estaciones se marchó, la que regía el curso de la noche y estableció los horarios de crecimientos y desvelos.

Dicen que en sus brazos llevaba la fortuna de las estrellas, que el viento norte la llevaba a lomos del abismo. Era un conjuro de árboles erizados de frío.
de Pasajero de la lluvia (2006)

LAS GENERACIONES POÉTICAS DE COSTA RICA

La teoría de las generaciones literarias es importante porque nos da una herramienta paraentender la literatura en contexto , no como texto...