sábado, 1 de mayo de 2010

Crónica del deseo


Tiempo atrás, cuando nos reuníamos en Chelles.
Recordé a una mujer
llevándose el amanecer en su blusa,
la noche soluble y una flor
que desata diminutas escamas.
Se fue por el aire roto,
por donde la brisa no hace otra cosa
que desgarrar pequeños hilos de sombra...

Si la recuerdo ahora, el tiempo solloza
y la tinta parece una mordedura,
vestida de silueta y ácido de escombros.
Las calles se alargan como cabelleras,
como cinturas amarillas.
Y el tiempo tiene un gusto a hojas secas
y en silencio los ángeles guardan
el humo que se muerde en las auroras.

Esto es serio, una mujer se ha ido
y aquella habitación jamás será la esfera,
donde los cuerpos se encuentren
como alas o peces relucientes.

Si el amor es una sombra, si lo es el deseo,
una mujer se ha ido hacia la sombra misma,
hacia la sombra siempre,
y en su lugar un trópico de minúsculas trizaduras
evoca una falda negra sobre un horizonte sangriento.

En realidad, las noches en Chelles
están muy lejanas,
y aunque la mujer se fue llevándose el amanecer.
Solo sé que el amor es una mezcla
de océano y habitación en cinta,
y la brisa ignora que el deseo
tiene aroma a herrumbre,
a espada muerta y dios obstinado.

lunes, 26 de abril de 2010

Los extravagantes


Hay enfermedades extravagantes 
que consisten en desear lo que no se tiene... 
André Gide 

En el salón de los incurables, 
la magia consiste en descubrir 
que hay enfermedades extravagantes, 
que estuvo enfermo de rigor y cisnes sangrientos, 
enfermo de lejanía, de muertos  
que regresan con sus algas 
desde las cantinas del mar y de la noche. 
Su amor era una fiebre  
que lo tiraba sobre un lecho, 
con una corte de mujeres, 
arder y sudar sobre un pubis níveo, 
sobre un pubis canela,  
sobre cualquier pubis. 
Nuestro paciente era como nosotros,  
deseante y capaz de mirar  
como un feroz cuchillo 
por encima del hombro. 
Su mordedura abría los caminos 
a los círculos perfectos del fuego fatuo. 
Enfermo de una piel deliciosa,  
sucumbía a sus ritos nocturnos, 
perseguía el cabello de las enfermeras  
bajo la luna nueva, 
cuando el parque estaba lleno de horizontes 
y sobre los pezones en flor, goteaba la luz 
como una dulce maravilla... 
En el salón de los incurables, 
hay enfermedades extravagantes 
y la tuya fue la peor de todas, 
aunque nadie sepa, 
cómo descubrirla de nuevo...

domingo, 25 de abril de 2010

Lamento lagrimoso

No hay verdad más dulce que las lágrimas: 
hay lágrimas de cocodrilo y codorniz, 
hay lágrimas salobres a la mañana  
y en la medianoche,
que bajan por mejillas,  
bañadas de rubor y pelos de gato. 
Lagrimoso, nos invita a escuchar 
su último poema en La Flota: 
Esta noche lloré a chorros, 
con toda mi estatura, dentro de mí y fuera de mí, 
lloré como solo llora un hombre, 
cuando se acaba la esperanza y el azúcar, 
la dulce compañía de lirios y verdor. 
Lloré por los pechos mordisqueados por ratones, 
como aquel viejo pájaro cantor de Góngora, 
como el viento y aún más silencioso que el viento. 
Lloré con un llanto, largo y acuático, 
por el beso polisílabo, 
por las sábanas manchadas de cuerpos anónimos, 
por la mirada de un cielo duro y vidrio. 
Regresando solo y sin memoria, 
lloré encima de mi cuerpo y debajo de mi sombra, 
confundido y  atroz como un cubista, 
como un paisaje que desentierra sus raíces 
y descubre la piel más hermosa y diminuta 
en los dientes de un gusano. 
Dentro de La Flota la luz nunca se apaga, 
y derrama lágrimas como túneles, 
como las fotografías manchadas 
que guarda debajo de su cama.

martes, 6 de abril de 2010

Edmundo Retana: un poeta calladito

Cada día que pasa, uno se queda más atónito, más anona... anonadado, en este ambiente literario. ¿Qué es la crítica? ¿Qué es el comentario? ¿Qué es una autoridad? ¿Qué es la historia? ¿Alguien lee fuera de los círculos, las capillas, los cenáculos o los talleres literarios? ¿Qué es lo que lee? ¿Por qué es tan importante el Aquileo J. Echeverría? ¿Por qué uno y no otro debe ser jurado de los premios nacionales? ¿La literatura debe enseñar valores o antivalores? A veces, pienso, ¿alguna vez la poesía costarricense se hundió en las aguas del Cementerio Marino?  ¿Alguna vez la poesía costarricense descendió a los infiernos de  la ciudad y extrajo los horrores de la belleza? ¿Alguna vez comprenderemos que nuestras actitudes frente a la poesía y la literatura nacional son el resultado de la tensión entre la cultural oral y la cultura escrita?  Cada día son más preguntas que quedan sin respuesta. Cada día son más misterios sin resolver. 
Sin embargo y a pesar de todo, uno puede sentarse una tarde, releer algún libro, solo por el placer de leer, de saborear las palabras, abrir alguno de los libros de Edmundo Retana (1956) y descubrir una poesía personal, sencilla, con esa sencillez que aún estremece y evoca la nostalgia de lo cotidiano, la añoranza de la ternura. La poesía de Edmundo se desarrolla en esa línea de poesía comunicante, familiar e íntima, que busca lograr una empatía con un lector universal. La poesía de Edmundo Retana es transparente, porque no ha sido manchada por la moda o la pose, porque no es la imagen a la medida de un patrón literario, porque es una afirmación de la belleza pura. Así los invito a leer estos poemas:

XI
¿Qué pensás de los días de setiembres?
¿De las sorpresas del ocio?
¿Qué pensás de los madrigales
recién estrenados
como estacas en el tacto?
¿De los bailes íntimos?
¿No te derriba la sombra en el espejo?

XXVI
Todo está buen mamá, no temás.
Mira que las flores disimulan la partida
y un conejo cabe en el sombrero.
No temás, andá y decile
a las begonias del patio
que hoy te ha nacido un hijo en el costado.
Cantá la palabra diciembre,
sentate a comer una naranja
y, sobre todo, no mirés
allí donde el silencio me quemaba el alma.
No mirés allí, no mirés,
vete a hacer algo,
deshojar el mar
o darle una alcancía al viento, no mirés.
de los bailes íntimos (1991)
Eras muy pequeño cuando íbamos a juntar frutas a la arboleda. Yo te enseñaba a decir casa, arbol, noche... Sentía deseos de hablar muchas cosas pero no sabía como hacerlo. Pero vos escuchaste los inaudible, algo como un canto escuchaste, en el lugar del silencio.

quiero pensar que habrá paz
que mi cuerpo un día
atravesará el umbral
hasta encontrarse
con su luz
desnuda.

La dueña de los frutos y de las estaciones se marchó, la que regía el curso de la noche y estableció los horarios de crecimientos y desvelos.

Dicen que en sus brazos llevaba la fortuna de las estrellas, que el viento norte la llevaba a lomos del abismo. Era un conjuro de árboles erizados de frío.
de Pasajero de la lluvia (2006)

sábado, 20 de marzo de 2010

Homenaje a Jorge Charpentier

La poesía costarricense sin duda ha dado grandes poetas. Jorge Charpentier es uno de ellos. Su poesía me impresionó desde muy joven, sobre todo un libro: Rítmico Salitre. Es soberbio, único, profundo, diferente. Un libro para aprender el oficio del poeta. Siempre he creído que debemos ser más constructivos que destructivos, buscar espacios para el encuentro, no para el insulto y el ninguneo; recobrar la memoria pese a todo. Los poemas de Rítmico Salitre aún me acompañan, como los de Trilce, Residencia en la tierra, Poemas y antipoemas, Cuervo, Arde el mar, y muchos otros libros que son exactos y maravillosos. Estos poemas de Jorge Charpentier son parte de mi memoria:

SEÑAL

Te tienen que hacer mella las curvas soledades,
del hueco de mis manos,
porque recogen antes que Dios las mortifique
las puntas maduradas de las astillas malas.
Te tienen que hacer daño.
El amor que destilo conciso y absoluto,
te tiene que llegar.
Te tiene que hacer daño lo que ya no pienso,
pero que a veces siento lejano y relativo.
Un dedo que yo apoye abriéndote la mente
y ya te he puesto daño.

¡Qué hilo, qué hoja, qué pétalo perfecto,
si yo no lo mirara, si yo no lo tocara!


COMPARTIDO

Si te doliera esto, lo mío por lo menos,
lo poco que te tengo aquí conmigo,
lo que admiro de mí, lo que odio de mí.
Si me oyeras un poco cómo en las noches ando
crujiendo por algo que a veces ya no tengo.
Si tuvieras mi cuerpo,
andarías, sufrirías, amarías.
Porque creo que es hiriente
que yo este desolado
sin algo también que se pudra contigo.
Si fueras por lo menos
lo limpio de los límites que tiene la respuesta.
Si por lo menos fueras.

HERMÉTICAMENTE CLARA

Apareces abierta, clara, mía,
concha cerrada, 
arena en un puño de la mano.
Pero penetro más
para dañar la luz que te aparece pura.
En la boca, en el labio de sal.
Pero si te hago daño, aprisiona la luz,
quédate ciega, cerrada, oscura.


LO QUE ME DA SENTIDO

La piel de mi dedo duele
crucificando poros de tu beso.
El pie me duele,
empezando por ese principio de la cosa que se llama cuerpo.
El torso me duele,
enumerando costillas como si fueran vocales de tu nombre
y yo respirara en ellas.
Me duele tu mano total
apoyada en la pared como sosteniendo un mirlo
para que no se meta en la jaula incorregible de tus venas.
Me dueles tú,
totalmente como un vidrio con estrías.
Me dueles como lanzándote fuera.
Como un tumor de rosas.


domingo, 14 de marzo de 2010

Leyendo "Natación Nocturna" de David Cruz

Leer un poeta, no es lo mismo que conocer un poeta. Hace unos días tuve el placer de encontrarme con el jovencísimo poeta David Cruz. Un poeta por derecho propio. Claro, después de veintidós años de estar navegando por este mar de poetas, poetastros o poetistas. Debo reconocer que mis preocupaciones se reducen a la memoria y a la ideología-estética. Los poetas costarricenses deberían temerle más al olvido y al silencio. Pues, sin duda, estamos condenados al olvido y al silencio, a pesar del bombo y autobombo que generan los amigos. ¿Cuándo mueran los amigos, quién nos recordará? No lo sé. El silencio llegará como un fantasma y el olvido echará tierra sobre la obra de más de uno. Pero, ¿por qué ocurre esto?, simplemente es un problema ideológico. Yo, poeta supremo, amigo otros poetas insuperables, no compartó las ideas del grupo X, así como los del grupo Y no comparten las ideas con el grupo Z. No compartir las ideas del otro supone que el otro no escribe poesía, porque la poesía es lo que escribo yo. Frente a este narcicismo es poco lo que se puede hacer. Lamentablemente, aunque se predique la tolerancia sexual, religiosa, política, etc. La tolerancia estética es un sueño, una utopía. Todos queramos o no, profesamos una ideología estética. Así es, a pesar de que neguemos su peso, allí está como una sombra, una espada, el escudo en que refugiamos nuestro miedo ¿a qué? al otro que también escribe y por tanto profesa una ideología distinta de la mía.
La poesía de David Cruz pertenece a lo que Juan Murillo ha denominado antipoesía: 
"abarca temas eminentemente urbanos, marginales, populares o de la cultura pop y su tono comparte un cierto desencanto, sarcasmo o cinismo hacia los metarrelatos de lo socialmente y artísticamente aceptable o deseable. En lo técnico se aleja de la metáfora o incluso el símil, y es inusual encontrar en ella los tropos retóricos más elaborados como la prosopopeya, la sinécdoque, la metonimia o la alegoría, figuras que por otra parte abundan en la poesía de corte tradicional en nuestro país. Esto se explica porque los poetas han optado en muchos casos por las construcciones verbales comunes, por el discurso directo, o incluso el habla popular como vehículo poético y esto impide indirectamente una poseía eminentemente lírica donde el lenguaje mismo es el origen del fenómeno poético. Sus poemas buscan imágenes más generales, muchas veces una imagen por poema y tienden a la narración anecdótica más que a la alquimia verbal o a la pirotecnia de los maridajes exóticos entre palabras inusuales". Murillo, Juan. La antipoesía costarricense. RedCultura.blogspot.com, 2008.
A pesar de lo que apunta Juan Murillo: que existen obras que son difícil de ubicar en  el contexto literario costarricense. Lo cierto es que la poesía de David cumple con los rasgos de la antipoesía, aunque diferente de la antipoesía parreana que evoluciona hacia el artefacto poético.y se sustenta sobre todo en la ironía.  David es heredero de Luis Chaves, Mauricio Molina, Esteban Ureña, Alexander Obando. ¿Quiénes buscan una poesía más sustantiva? Pues cuando el adjetivo no da vida, mata.Veamos, como ejemplo, "El cadáver del infierno":
Un bus pierde su estación frente a un bar.
No importa si el bullicio abraza
el infierno.
Un golpe de copas.
!Salud, hermanos!

El cadáver del invierno
disfraza dinosaurios.
Las sucias carcajadas de los parques
perfuman iglesias.

Creamos poetas de mendigos.
de Natación Nocturna

Un excelente ejemplo de los rasgos de la antipoesía: tema urbano, desencanto, cierto sarcasmo, se aleja de la metáfora y el símil, y se acerca a la prosopopeya, la sinédocque, la hipérbole y la alegoría.  En cuanto a lo estructural no se emplean repeticiones de ningún tipo, ni adjetivos. Los versos están formados de frases y oraciones simples. El trascendentalismo se caracteriza por lo opuesto: uso de repeticiones, exceso de adjetivación, uso preferente de la metáfora y la hipérbole por encima del símil y la prosopopeya. Por otro lado, los antipoetas costarricenses introducen elementos de la cultura pop, y de la "alta cultura" dentro de espacios marginales. Como sucede con el poema "Partida de Cartas":

Luego se van, impasibles, como vinieron.
Pier Paolo Pasolini

La sala del bar es una improvisada ilusión de navajas.

Se nos olvido la tragedia, las grandes olas sirven
de botellas de insomnio
para continuar apostando los puñales
de antepasados.
Ellas no piden propinas ni marcan nuestras cartas
a la luz de las candelas,
a las lámparas de combustible
y su adolescencia despeinada con sus gafas opacas.
El juego es la curiosa costumbre,
melancólica escena:
necesaria para rastrear las pisadas
de la supervivencia.
Es 1930. La madrugada se aferra
a los trapos sucios de las velas.
Los restos de cerveza y vino embriagan las miradas
que impacientes,
como anzuelos hundidos,
aguardan a que los absurdos peces del tiempo
comulguen.
Cristalinas noches, más allá de las mesas
con aspectos de anclas oxidadas,
miran como magos en la desdicha de sus trucos.
Y amparados al respiro de alguna
de las estaciones de Vivaldi
nuestros cuerpos son el disfraz,
la astucia del proscrito
jugando su patria en una sola partida.
Pero de qué sirve perder.
Se han deshecho
todos los recuerdos y su matemática inexacta.
Los lenguajes carecen de padres
y solo importa el sórdido sacrificio del triunfo.
El poema se desarrolla en un espacio marginal, como otros poemas de esta generación mantiene la idea de que la poesía debe estar hecha de hueso, menos adjetivos que limiten su impacto. No obstante, hay por los menos dos versos que llevan el sello de la estética trascendental: "aguardan a que los absurdos peces del tiempo / comulguen" también "y solo importa el sórdido sacrificio del triunfo".Versos que hasta el mismo Laureano Albán firmaría con gusto, sino fueran de David Cruz. En fin, ¿son buenos, muy buenos o excelentes los poemas de Natación Nocturna? ¿Sobrevivirá al olvido y al silencio en que se encuentra la mayor parte de nuestra lírica? En realidad, no lo sé. Lo que si puedo decir es que David Cruz es un poeta de su tiempo, sus actos como los de todos nosotros le abrirán o cerrarán  espacios en nuestro medio, su obra y su estética seguirá madurando, forjará amistades y enemistades, encuentros y desencuentros.

sábado, 6 de marzo de 2010

Flaca, la memoria, gordo, el orgullo: Milton Zarate

Hace algunos meses con el deceso de Milton Zarate, leía en un blog que este poeta no había dado nada a la literatura costarricense, sentencia que no me sorprendió ni me molestó. Pues allá por la década de los noventa, lo conocí cuando fue invitado, como tantos otros poetas de su tiempo, al Café Cultural Francisco Zúñiga Díaz. Recuerdo que días después me puse en contacto con él para conversar sobre poesía, cuál fue mi sorpresa, cuando se ofreció a enseñarme el laborioso y estoico arte de hacer versos. Yo, por mi parte, tenía ya tres años de participar en esa maravillosa experiencia que fue el taller, y como cualquier otro joven, cuyo orgullo envanece, rompí todo contacto con el poeta. Aún hoy considero que aquella ruptura no fue ningún error, pues ya tenía prejuicios sobre la forma en que se escribía en el Círculo de Escritores Costarricense. Recuerdo el afán de Chico por formar una gran confederación de talleres, donde los jóvenes pudieran compartir sus experiencias poéticas más allá de la intolerancia estética y de las mezquindades que dividen a los poetas costarricenses. Lástima que el sueño de Francisco no se pudiera realizar. Sin embargo, cuando miro  en los jóvenes poetas las mismas actitudes que Chico reprochaba en su generación y en la de Debravo, me preguntó: ¿Cuándo terminará este carnaval sangriento?
En este siglo XXI, en que se predica la tolerancia sexual, política, ecológica, social, matemática, lingüística, universal, no hemos logrado la tolerancia estética, ni siquiera estamos cerca de lograr alcanzar concesos. Cada grupúsculo de nuestro ambiente literario busca espacios para colocar a sus correligionarios, premiar a sus acólitos, generar el bombo y autobombo necesario para insertarse en la institucionalidad literaria del país. No deja de ser triste que los jóvenes escritores sigan las mismas prácticas que tanto critican: premiar la amistad, silenciar al enemigo. Sirva, pues, este reducto para recordar al otro, ni amigo, ni enemigo. Milton Zarate fue un poeta, escribió y murió como tal.
TRANSITO

Alguien transita la soledad
sobre mis labios.

Su voz es la certeza de los sueños,
el deslumbrado azar de mis palabras,
un muro que lleva en su corteza
los ojos de la llama.

Alguien transita con mis pies,
con el mismo corazón cada mañana
en el lento refugio de sus manos.
de la sombra vigilante


TRASPARENCIA DEL SONIDO

Más allá del silencio,
donde la música implanta sus deidades,
como pequeñas sombras
aún ardiendo,
donde los pájaros conmovidos
por el azar
someten sus rigurosas alas
al olvido.
Más allá de su noria,
árbol o centella
del alba que apaga sus transitorias
fugas:
quema la ausencia.

Es un fuego cada amanecer,
el rebote certero del amor
y su pasar,
la sentencia última
de su destrucción;
un ángel apresuradamente inútil
ante el combate.
Es la muerte azarosa del sonido
o la palabra.

La que rompe firmamentos
hechos de llanto,
la que crea en sus cenizas
los bordes fortuitos del ansia,
la que asume como el mar
sus luminiscentes horas
de sangre o derrota.

Es el momento de calla sin preguntar.
La noche extiende sus belfos milenarios
para resplandecer
entre su sombra,
y herir, siempre herir
como si fuera hecha para arrebatarle
al aire su aliento,
al mar su destino,
al tiempo sus conquistas,
y al hombre solo al hombre
su derecho de permanecer
ante su propio olvido.

Más allá del silencio o la soledad,
alguien amando, calla.
de Confesiones del olvido

IMAGEN DE LA PALABRA

Iba de silencio en silencio,
mordiendo la soledad
que la vestía,
con los poros enloquecidos
por el tiempo,
donde los pájaros arribaron
por heridos, como luces
presentidas por la desolación.

Ella iba con su pasar
de sombra cabalgando,
abiertas las pupilas:
el atardecer hecho llanto.

Iba con sus manos
extendidas, dos lunas trasparentes
eran,
luego su cuerpo arropado
de crepúsculos sin nombre,
hacia donde destellaban
quebrándose las voces,
de aquellos que fueron en sus ojos
los ojos moribundos
de la noche.

Sabía que el dolor
era su rumbo,
y por él apagábanse los ríos,
veloces ríos de su arcilla
hecha fugacidad o destino.

Sabía de mi nombre
más que los labios aferrándose
en el viento.
Sabía de Rubén, de Jorge, de Arturo,
nombres que llevaba en su cuerpo
mal vestido,
ora lejanía,
ora sin música y sin rumbo;
solo con monedas que ardían 
en su pecho
domado el mediodía.

Solo ella y su tristeza
entrelazadas,
como dos gotas de lluvia
que caían y caían
meciéndose en la nada.

Ella que dejó su casa
para acercarse a la rosa infinita
del ansia,
ella elegida por el mundo
para sus deseos,
partió una noche
de fantasmas diminutos,
entre la hora desnuda
y el puñal que abría
entre sus ojos,
los ojos fecundos del olvido.

Ella fue la memoria o sed
del aire hecho hombre
entre su cuerpo detenido.

Ella siempre palabra.
de Al final de la memoria

Flaca, la memoria; Gordo, el orgullo. Hasta aquí llegaron las palabras del poeta, gracias a la intolerancia juvenil. Sirva pues este homenaje para recordar fragmentos de su obra, para recordarles a los jóvenes poetas que, cuando mueran los amigos, seremos sencillamente olvidados como Milton Zarate, a pesar de los Aquileo J. Echeverría, los Editorial Costa Rica, los EDUCA. Olvidados por que ninguno quiso engordar la memoria, sacrificar el orgullo.

LAS GENERACIONES POÉTICAS DE COSTA RICA

La teoría de las generaciones literarias es importante porque nos da una herramienta paraentender la literatura en contexto , no como texto...